(Des)-Ilusión
mayo 8, 2010
Ensueños, espirales, ojos con pupilas dilatadas.
Amor, planes hechos.
Días arrancados del calendario.
Ciudad tras ciudad.
Cambio de clima, cambio de huso horario.
Relojes desajustados.
Horas sin uso.
Recuerdos.
Equipaje hecho y deshecho.
Pérdidas, lágrimas negras en mis mejillas y sangre en mis labios.
Sudor y sabor a cenizas.
Fuego interior que consumió sueños, soles y tormentas.
Aviones que no despegaron nunca.
Camas con sábanas llenas de sudor, de frío, de angustia.
Cabellos por los suelos vacíos.
Jardines secos y banderas muertas.
Música sorda.
Palabras clavadas y miradas; más miradas y bocas.
Murmullos e incredulidad.
Libros y apuntes en distintos idiomas.
Inconclusión y heridas que de repente duelen.
Me pregunto:
¿Sanarán después? -Dicen que el tiempo lo cura todo-
Yo no les creo, no creo ya nada.
Me ilusiono, me desilusiono y lloro.
Río, me desmayo, me mareo, caigo.
Tu imagen viene a mi mente.
Y sólo cuento las lunas que dejé de escribir, de mirar.
Sólo veo las rejas de mi escondite.
De las que no puedo salir.
Prisión de la que tengo la llave y por miedo no la utilizo.
Me duele lo que hay afuera (todavía)
Pero me inspira, me hace respirar.
Me hace querer más.
No importa si no se puede leer lo que escribo porque mis lágrimas han humedecido las líneas…
No importa si te he dejado ya.
No importa si vuelvo a cambiar.
Estoy consciente.
Tal vez sea una “clase” de despedida.
Tal vez sean sólo desvaríos de una triste figura.
Tal vez ni siquiera sea yo; sino mi alma que ronda y ronda.
Pero sigo, tal cual lo he descrito.
Aquí y allá.
Todo se resume a que mi vida es una simple:
COMBUSTIÓN ESPONTÁNEA.
Hace un año…
mayo 8, 2010
Epitafio
mayo 7, 2010
Ya un adiós no tiene valor, ya no tiene sentimiento.
Una despedida no es más que eso.
Por ello a quienes me esperaron, o ilusoriamente pensaron que me encontraba en este o aquel lugar,
A quienes prometieron; tanto mentiras como verdades…
A ilusiones vagas y atemporales.
A el daño, a los años, a las palabras y esos entes…
Les escribo esto.
Que nunca me he perdido, sólo que nunca estuve a su alcance.
Y no creyeron la verdad, pues la verdad era lo que no querían ver.
Lástima siento por él, por ella, por todos los demás…
Yo seguía girando sin cesar y cuando ví que no había respuesta lo entendí.
Y mareada como atormentada lo sentí al yo caer.
El vacío que provocaron y del que son presas, del que me hicieron artificios…
Entendí que lo fácil es lo que muchos quieren.
Y quienes lo obtienen se conforman y de conformistas se vuelven tan sólo mediocres.
Y decidí, dejar todo eso atrás. No mirar. No recordar.
Enterrar recuerdos y ya no pensarlos más.
Una nueva etapa empieza ya.
Y no dejaré (no más) que su silencio me perturbe
Persiguiéndome por rincones, por letras y reuniones.
No; ni siquiera hubo una flor.
Mi presencia es más que suficiente.
Y esto que escribo más que un adiós.
El apartamento 1306
mayo 3, 2010
Eran las 19:00 hrs. y las aspas del ventilador en el techo sólo se hacían evidentes por la sombra que se hacía a la luz de una lámpara en la habitación.
El silencio rondaba cual si fuera miedo.
El viejo tocadiscos giraba sin cesar, y lo único que producía era un mísero puntilleo con la aguja doblada.
La historia se había acabado.
De repente entraron los policías y vieron lo que llamaban la escena del crimen.
Tanto la alfombra de la sala como del estudio y de la habitación estaba manchada de un líquido rojo carmesí… Y dentro del armario sólo encontraron armas, colgadas a forma de vestidos, trajes, pantalones y guardadas en cajas de zapatos.
Sorpresivamente; ninguna había sido utilizada, ni había una cerradura forzada.
Incluso cuando preguntaron a los vecinos los nombres de quienes vivían ahí estos mismos dijeron que desde que recordaban el apartamento número 1306 siempre había estado clausurado.
El detective indagó más entre sus pensamientos pero sólo encontró dudas.
¿Quienes habrían llamado?
¿Quien fue la mujer rubia que lo contrató?
¿Sabían que trabajaba para ambas partes?
Mientras se cuestionaba, el detective Hannover encontró un pedazo del cable de la línea telefónica cortado… a sus pies y en diferentes pedazos, todos ellos del mismo tamaño.
Y un dedo índice que mostraba ser de una mujer, ya que tenía la uña con barniz rojo.

Boreas
Ophelia
Lamia
Circe
Psyche
Mermaid
La Vampiresa y quien se ha unido a ella, sólo por un deseo, el más vehemente de todos... la Inmortalidad.

















Munch
Manet
Dali
