Ausentes en Presencia
Mayo 11, 2009
El sonido de tus besos son memorias.
Tú eres más que mi vida ya vivida.
El Sol, el martirio, el asesino.
La noche y la mañana.
Extraño como yo;
Te conocí alguna vez
Y sin verte ahora, sé que me reflejo en tus ojos.
Porque tu mirada es mi cristal.
Ese que me lastima, demonio.
Ese que no quisiera ver nunca ya.
Porque te quiero a mi derecha.
Porque tu maldad es mi miseria.
Simplemente porque copio tus palabras
Y cada día te amo más y más.
What is the Word?
Abril 27, 2009
folly -
folly for to -
for to -
what is the word -
folly from this -
all this -
folly from all this -
given -
folly given all this -
seeing -
folly seeing all this -
this -
what is the word -
this this -
this this here -
all this this here -
folly given all this -
seeing -
folly seeing all this this here -
for to -
what is the word -
see -
glimpse -
seem to glimpse -
need to seem to glimpse -
folly for to need to seem to glimpse -
what -
what is the word -
and where -
folly for to need to seem to glimpse what where -
where -
what is the word -
there -
over there -
away over there -
afar -
afar away over there -
afaint -
afaint afar away over there what -
what -
what is the word -
seeing all this -
all this this -
all this this here -
folly for to see what -
glimpse -
seem to glimpse -
need to seem to glimpse -
afaint afar away over there what -
folly for to need to seem to glimpse afaint afar away over there what -
what -
what is the word -
what is the word
Samuel Beckett
Canción de Primavera
Marzo 24, 2009
Salen los niños alegres
de la escuela,
poniendo en el aire tibio
del abril canciones tiernas.
¡Qué alegría tiene el hondo
silencio de la calleja!
Un silencio hecho pedazos
por risas de plata nueva.
Voy camino de 1a tarde,
entre flores de la huerta,
dejando sobre el camino
el agua de mi tristeza.
En el monte solitario,
un cementerio de aldea
parece un campo sembrado
con granos de calaveras.
Y han florecido cipreses
como gigantes cabezas
que con órbitas vacías
y verdosas cabelleras
pensativos y dolientes
el horizonte contemplan.
¡Abril divino, que vienes
cargado de sol y esencias,
llena con nidos de oro
las floridas calaveras!
Federico Garcia Lorca
Akelarre
Noviembre 2, 2008
El caldero hervía, sangre y corazones dentro había; mientras el vapor con la niebla que salía de entre los árboles las envolvía.
Bailaban desnudas en un círculo, eran no más que mujeres, todas de una belleza inimaginable… Siempre lujuriosas, odiadas, y unidas por un mismo fin; el aire hacía que sus cabellos se giraran conforme sus pies descalzos avanzaban, y en ese bosque ellas mismas profanaban.
No hacían más que sacrificios (quizás humanos) para obtener lo que querían, pócimas con olor a rosas, venenos y sangre infectada que usaban cuando mataban a hombres porque ellos no las respetaban o se burlaban; cuando ellos incluso ni siquiera las miraban.
El olor a sexo se desprendía del sudor que emanaban, esas feromonas con las que cautivaban por el día, para así salir en busca de alguien; tras una noche de otoño, que era en la que se encontraban… sin incluso hacer acto (preciso) alguno, ellas por las noches volaban y en forma de súcubos a sus amantes atormentaban.
Lastimándolos, tomando lo que de ellos querían, así ellas por los domingos aquellos se juntaban y en estas fechas llamaban a sus ancestros, a quienes del infiero clamaban, para así satisfacer sus deseos… cuando ya oscurecía y en ese bosque no se veía más nada, aunque se buscaran ya sólo se escuchaban las pisadas que en esas hojas secas se daban.
Las Mentes
Septiembre 15, 2008
Digamos que existen dos tipos de mentes poéticas: una apta para inventar fábulas y otra dispuesta a creerlas.
Galileo GalileiParéntesis
Septiembre 4, 2008
No sé en lo que me he convertido… ni en lo que ha sido de mi pensamiento racional… me dejé llevar por demás en el Romanticismo y he olvidado el Realismo… ahora todo gira en forma de Dadá… es demasiado y no sé ni cómo encontrarme, porque sólo veo los reflejos formando ecos y ya desdibujando la realidad.
Las palabras se encuentran dentro de las propias letras, en los libros y en las pinturas que siguen ahí, que aún no se desechan.
Sólo sé que tengo que volver a mí y no dejar que Eros o Afrodita dominen a mi amada Psyché.
Tengo miedo de no ver lo que hay… no sé cómo abrir los ojos o si en realidad los tengo abiertos y lo que no acepto es la realidad; parece un círculo con forma de cubo, del que en las esquinas sobresalen uñas en forma de espinas que lastiman, porque sólo señalan…
Me encuentro desconocida y en un paraje que me es extraño… las dunas desaparecieron y el mar se volcó en un negro… los bosques se incendiaron y las escaleras se han destrozado, la niña murió y la mujer se perdió. Una extranjera en un país extraño, en dónde no encuentra nada y como nada, encuentra todo, pero no lo que quiere, lo que quiere no lo puede obtener y sus pensamientos son fragmentos de un puzzle, que no engranan en ninguna pieza…
Estoy sola y ahora lo único que me acompaña es la historia de un inframundo, como las leguas de fuego consumientes, las llamas ardientes de un averno, y sé que lo es, porque un día casi alcancé el paraíso y esto que hay, que es apenas algo o para alguien tal vez sea demasiado, más yo que sé.
Extraños; muchos y yo misma como lo que soy, lo puedo decir, no sé ya cómo vivir así.
Es mi mente que no deja de girar y de pensar en el laberinto, oscuro y profundo de la soledad.
Sólo repite esta frase una y otra vez:
“Turn, Turn, Turn, Fall Deep and Down… and now all is Torn“
Un profundo Temor
Septiembre 3, 2008
“Es tan misterioso el país de las lágrimas.”
Le Petit Prince
Antoine de Saint-Exupéry
El Viento
Agosto 29, 2008
Hace mucho tiempo, en una noche iba caminando, sólo siendo acompañada por mis pensamientos; recorriendo calles que me parecían conocidas y de un momento a otro sin quererlo me sentí bien, probablemente feliz… pero cuando tomé consciencia del lugar en el que me encontraba, esa sensación desapareció y las lágrimas brotaron llenando aquel silencio en mi inconsciente.
Me estaba percatando de mi presente y me di cuenta que estaba atrapada por unas ventanas que no me dejaban siquiera mirar el exterior. No sabía cómo escapar de ese lugar.
Sin darme cuenta, de repente me vi de nuevo caminando, en la oscuridad de un callejón, de uno que no había visto hacía mucho, mucho tiempo… el suelo con tierra y las casonas abandonadas a su alrededor me sacudieron dentro de un estremecimiento, el velo de un aire me envolvió en una ráfaga y así fue cuando abrí los ojos y me percaté de que ese viento se había llevado mis lágrimas.
Ese viento no era más que el recordatorio y la aceptación del presente… por lo menos en ese instante.
Volver
Agosto 19, 2008
La Durmiente
Junio 10, 2008
Era la medianoche, en junio, tibia, bruna.
Yo estaba bajo un rayo de la mística luna,
Que de su blanco disco como un encantamiento
Vertía sobre el valle un vapor soñoliento.
Dormitaba en las tumbas el romero fragante,
Y al lago se inclinaba el lirio agonizante,
Y envueltas en la niebla en el ropaje acuoso,
Las ruinas descansaban en vetusto reposo.
¡Mirad! También el lago semejante al Leteo,
Dormita entre las sombras con lento cabeceo,
Y del sopor consciente despertarse no quiere
Para el mundo que en torno lánguidamente muere
Duerme toda belleza y ved dónde reposa
Irene, dulcemente, en calma deleitosa.
Con la ventana abierta a los cielos serenos,
De claros luminares y de misterios llenos.
¡Oh, mi gentil señora, ¿no te asalta el espanto?
¿Por qué está tu ventana, así, en la noche abierta?
Los aires juguetones desde el bosque frondoso,
Risueños y lascivos en tropel rumoroso
Inundan tu aposento y agitan la cortina
Del lecho en que tu hermosa cabeza se reclina,
Sobre los bellos ojos de copiosas pestañas,
Tras los que el alma duerme en regiones extrañas,
Como fantasmas tétricos, por el sueño y los muros
Se deslizan las sombras de perfiles oscuros.
Oh, mi gentil señora, ¿no te asalta el espanto?
¿Cuál es, di, de tu ensueño el poderoso encanto?
Debes de haber venido de los lejanos mares
A este jardín hermoso de troncos seculares.
Extraños son, mujer, tu palidez, tu traje,
Y de tus largas trenzas el flotante homenaje;
Pero aún es más extraño el silencio solemne
En que envuelves tu sueño misterioso y perenne.
La dama gentil duerme. ¡Que duerman para el mundo!
Todo lo que es eterno tiene que ser profundo.
El cielo lo ha amparado bajo su dulce manto,
Trocando este aposento por otro que es más santo,
Y por otro más triste, el lecho en que reposa.
Yo le ruego al Señor, que con mano piadosa,
La deje descansar con sueño no turbado,
Mientras que los difuntos desfilan por su lado.
Ella duerme, amor mío. ¡Oh!, mi alma le desea
Que así como es eterno, profundo el sueño sea;
Que los viles gusanos se arrastren suavemente
En torno de sus manos y en torno de su frente;
Que en la lejana selva, sombría y centenaria,
Le alcen una alta tumba tranquila y solitaria
Donde flotan al viento, altivos y triunfales,
De su ilustre familia los paños funerales;
Una lejana tumba, a cuya puerta fuerte
Piedras tiró, de niña, sin temor a la muerte,
Y a cuyo duro bronce no arrancará más sones,
Ni los fúnebres ecos de tan tristes mansiones
¡Qué triste imaginarse pobre hija del pecado.
Que el sonido fatídico a la puerta arrancado,
Y que quizá con gozo resonara en tu oído,
de la muerte terrífica era el triste gemido!

Boreas
Ophelia
Lamia
Circe
Psyche
Mermaid
La Vampiresa y quien se ha unido a ella, sólo por un deseo, el más vehemente de todos... la Inmortalidad.

















Munch
Manet
Dali
