Lluvia
Octubre 17, 2009
Escucho el triste lamento gris eclipsado, son las gotas de lluvia, es este aguacero, una tempestad de sollozos, de lágrimas que quedaron en memorias que quiero y que quise borrar.
Los pasos se agitan en el instante de continuar, un charco tras otro, ya es desigual… el tiempo se detiene y las botas que usaste como aquella máscara con la lluvia gris se han de desbaratar.
Lluvia… ¡Oh Lluvia! No llores más…
Que hace frío y no tengo a quien abrazar, y el sonido me hace despertar, queriendo retozar, más encuentro sólo oscuridad. Mis lágrimas son esas gotas de cera ya seca en ese candelabro de cristal. Olvidado. Como la tempestad entre la inmensidad de una noche sin paz.
Traes contigo a tu acompañante; viento furtivo que deshace troncos y yo quisiera con él volar.
Otoño, traes de nuevo a mis pies las hojas ahora más que marchitas, desfragmentadas por el frío asbesto, por el agua que las ha de empapar.
¿Por qué he de estar aquí?
¿Por qué he de regresar?
Un año más que ha de comenzar y yo grito, empapada de ansiedad:
¡Quiero sentir la libertad y así poder despegar!
¡Oh Lluvia! Déjame disfrutar, dame el consuelo que no he podido encontrar; no dejes que esa luz me asuste dentro de la oscuridad. Dame amor y cobijo en algo que ya no sea mar.
Sólo eleva mis sentidos y haz que de este despertar, resplandezca y esa, la desolación, que a mi; no vuelva jamás.

La última semana…
Agosto 26, 2009
Estaba sentada a orillas del mar… de repente sentí el viento frío que sólo podría traer una tormenta de verano. A lo lejos se veían los relámpagos anunciados por los truenos y se contemplaban los barcos que se disolvían entre la bruma de un presente, de un recuerdo, de la marca de unos ojos en un pañuelo húmedo de lágrimas.
Me recosté sintiendo que flotaba; no me importaba si caía, si la lluvia me empapaba… pensaba en ti, quizás; quizás pensaba en él o lo más probable era que no pensara, no pensaba en nada.
El aire levitó mi cabello y llegó a mi mente la historia de una muñeca, cuando a mis oídos llegó una frase: “Muñeca de Porcelana”.
Cuántas preguntas se cuestiona el ser humano, cuánto queremos decir o hacer… cuánta omnipotencia y cuánta culpa o carga llevamos unos más otros menos y por diferentes circunstancias… cuánto me he cuestionado…
En esta noche me di cuenta de lo que soy, no porque lo reafirmara alguien; sino por lo que hice, por mis reflexiones, porque sin quererlo, obtuve mi tiempo en una oscura soledad, oculta entre sábanas, aislada del sol… sin ver o hablar.
Muda, muerta…¿Por cuánto más?
Si hace unos días me vi en el espejo y los caireles brillaban en un tono cobrizo…si tanta belleza se puede esconder; la pueden asesinar. ¿Quién sería el verdugo? ¿Quién sería el héroe? Sería la misma persona que actúo ambigüamente y esa persona se llama YO.
No me preguntes por la otra… no quiero saber de ella. Entiende no quiero pensar (pero fue demasiado tarde). El encantamiento se estaba desmoronando como el castillo de arena de este verano, ese, el que nunca construímos.
Agosto… 6 años de resurrección, dos años de escribir divagues, sueños, intentos de poemas y cuentos maltrechos en este blog. Agosto esta es la última semana que te disfruto, contigo se van mis miedos, mis angustias… que espero no me persigan como fantasmas por los próximos meses.
30
30
30
Cómo he pensado en esa fecha… cómo he pensado en cómo estarás… cuando te veo con esos círculos negros que abarcan la mitad de tu cara… cuando tus ojos azules se han tornado rojos, cuando tu piel es más frágil que un papel… cuándo veo mi nombre en tu cabeza, en tus labios y me dices que hemos quedado ahí en esas dos partes escritas… tú y yo.
Agosto… me dueles; todo lo que has traído a mi me duele… los recuerdos, los miedos… lo que viene, lo que no fue…
Ya no tengo angustia… llego y en un sillón veo mi agenda, repaso los días, escribo y cuento los poemas que ha habido, cuento las lágrimas derramadas en mis piernas, cuento las cajetillas de cigarrillos vacías en el cesto de la basura y aspiro el aire que llega a mi, aroma a orquídeas, rosas, tabaco y a chocolate… a tus besos, y te siento.
Despierto y te veo junto a mi, veo que he empezado la última semana como no lo esperaba y me siento bien, no importa cuánto llore… estoy en el mar. No me gusta pero aquí estoy… y en las noches recuerdo.
Cómo recuerdo lo que el mar significa o significó para mí algún día… pero alguien me dijo que cada vez que viera el mar me recordaría y cuando no estuviera cerca del mar, me vería, me vería en sueños…Todo dio un giro Agosto… Se fueron muchos, regresaron algunos y yo sigo aquí, de pie… fumando un cigarro mientras miro hacia la ventana cómo esos rayos destruyen todo y ya no deseo estar bajo de ellos…ahora sólo no quiero saber más de ti.
No quiero encontrarle sentido a esta vida, que no lo tiene… no te quiero ver… no quiero. Recordar. Ni mirar: Adelante o atrás…
Ahora quiero vivir… disfrutar.
Un Cuento
Julio 8, 2009
Cuántas veces sonreíste, una sonrisa tan franca que incluso te creí cuando con lágrimas me dijiste que nunca te habías sentido así.
Andante, mísero y lastímero, que francias resecas y maltratadas has dejado tras mentiras; tras un arcoiris de ilusión; como el leprechaun que aparece en los bosques, una ilusión, una alucinación, una decepción que todavía duele, que no deja dormir por pensar en ti; como al principio, los dos esperando la hora del amanecer…
Dejaste que el sol te resplandeciera en la cara, te cubriste los ojos con gafas oscuras, cerraste la boca y ocultaste tus oídos hacia esas cartas que hace tiempo escribí, mas nunca entregué.
Pensé que ya se había superado, más cuando te vi de nuevo, vi que apenas estaba empezando.
Un imperio, sin bosques, sin niebla, sin nieve, sin oro y sin islas solitarias, sin un pasto verde que recordara una botella de vino tinto en verano, sin ningún arcoriris.
Ya no espero a un caballero, mucho menos a un príncipe. Desperté del sueño en la madrugada y me di cuenta de que todo era un cuento, para niñas ilusas, uno de los que hace siglos se escribieron, uno de los que llaman cuentos de hadas y como tal, inexistente.
Se busca
Junio 23, 2009
Y se ve un letrero que dice: ” Se Busca…”
¿Qué es lo que se busca?
No se logra distinguir lo que dice el cartel, está muy por encima de la calle, las ramas de los árboles se arremolinan con el viento de una ligera llovizna; mientras la duda persiste.
Llevas en la mano un vaso con café, intentas fumar un cigarrillo, pero no puedes encenderlo ya que tienes las dos manos ocupadas y no hay más que el aire, la lluvia del verano y tus pensamientos.
Una cama con sábanas blancas y deshecha, vacía…
Libros por montones, leídos, releídos y unos sin abrir, algunos que han gustado otros no…
Un salón de juegos, una mesa de billar, un tablero de ajedrez y el afamado backgammon.
Una botella de vino tinto, tinta negra chorreante en papeles con letras gigantes pero sin significado.
Una mano vacía.
Un letargo de ausencia, el tiempo, las ciudades y las circunstancias.
Sudor frío… un sueño.
Y ¡despiertas!
El café se te cae de las manos y el pantalón es mojado por charcos y lodo… la tarde se corvirtió en noche… se despejó el letrero… miras hacia abajo, un café frío y un cartel que te recuerda algo…
“Se Busca Novio”

I’ll miss you
Junio 1, 2009
You call me a dog well thats fair enough
cause it aint no use to pretend
Youre wrong
When you call me out I cant hide anymore
I have no disguise you cant see through
Well you say its bad luck
To have fallen for me
Well what can I say to make it good for you
You wore me out like an old winter coat
Trying to be safe from the cold
But when its my time to throw
The next stone
Ill call you beautiful if I call at all
You tell me Im low cause Ive slept on the floor
And out in the woods with the badgers & wolves
You threw me out cause I went digging for gold
And I came home with a handful of coal
But when its my time to throw the next stone
Ill call you beautiful if I call at all
And when its my time to call your bluff
Ill call you beautiful or leave it alone
You call me a dog
Well thats fair enough
It doesnt bother me as long as you know
Bad luck will follow you
If you keep me on a leash and
You drag me along.
Is the end of this book, we will miss you CMPN…
Thanks for the record. Thanks for that past.
Goodbye.
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Te sueño
Mayo 9, 2009
Te sueño cuando duermo, aún cuando despierto entre calosfríos y fiebres en medio de un lugar desconocido.
Te sueño cuando estoy caminando con la soledad y las lágrimas cayendo de entre mis mejillas.
Te sueño en recuerdos. En pasados en fotografías y cartas deshechas.
Te sueño en vivencias. En palabras y promesas, en anhelos suspendidos por el aire.
Te sueño en la realidad que vivimos.
Te sueño en los significados secretos y cuando escucho tu voz.
Te sueño en señales, es dogmas…
Te sueño como el más real en mi existencia…
Te sueño como la Vida; que es lo que me has dado.
Te sueño en cada paso y en cada minuto que pasa.
Te sueño en carne, sangre y huesos…
Te sueño y siento tus manos. Siento tu abrazo, tu calor y ternura.
Te sueño en mi vida renaciente.
Te sueño Despierta…
Te sueño sin verte. Tengo miedo a dormir de nuevo.
Mi Sombrerero Loco
Mayo 5, 2009
Y fue así, justo así, cuando los peones del juego de ajedrez se coronaron victoriosos y triunfantes; cuando la sangre derramada y fresca pintaba las rosas blancas en un tono carmesí y el cricket se jugaba con las cabezas rodantes , con los mismos ojos que nos veían. Yo bebía el té con la corte – o ¿en la corte?-
Saliendo del laberiento vi un reloj que marcaba las 6, un reloj que seguía marcando el tiempo, más no las horas, ni los días que habían pasado, un reloj salido de una explosión, uno que recordaba mi pasado.
Mientras tomaba más pimienta para calmar mi alergia, vi un sombrero rodante en la mesa, vi que unas manos; las manos más encantadoras que había visto lo buscaban, mientras él iba girando por lo largo del camino de mesa hacia dónde yo me encontraba. Tomé el sombrero y lo coloqué en mi cabeza, seguí bebiendo el té y repentinamente un beso asustó a mi mejilla. El sombrero era el dueño de este personaje salido de un cuento de hadas, era como si lo viera en el mismo espejo que me encontré una vez, cómo si lo hubiera perdido y ahora NOS hubiésemos encontrado de nuevo.
Chesire sonreía desde el cielo, como la figura de una luna en cuarto creciente y Venus resplandecía a su lado, centelleando como uno de sus dientes en esa blanca y enorme sonrisa; estaba amaneciendo o por lo menos de eso me percaté mientras me veía hundida en un mar de lágrimas que por desesperación no podía contener. Felicidad, temor, angustia, era ¡miedo! lo que sentía en esos momentos. Era una ensoñasión, pero no era irreal.
Calmó mis afligidos sentimientos y él me hizo comer un bizcocho con un poco de mermelada de fresa, me sirvió una gran taza de té con miel y un poco de whiskey. Me hizo sentir reconfortada en el mundo más extraño en el que podía estar pero en el que me había sentido mejor en toda mi vida.
Tomó mi mano y me invitó a bailar, mientras el sombrero me decía cosas que no podía entender, él besó mi mano y me dió las gracias, por haberlo encontrado. No sólo al sombrero, sino a él. Que estaba perdido sin saber por tantos años quien era yo.

¿Dónde estás?
Mayo 5, 2009
¿Dónde estás?
Saliste de caza en estos calurosos días de mayo… hiciste un repliego de sentimientos y dijiste que ibas al mar, a los acantilados para sentir un poco de esa brisa… No; fuiste para sentir el vértigo de esas olas estallando contra las rocas en la misma costa, la que no te pertenece, de la que quieres escapar…
No quieras sumergirte en aguas saladas por las noche, la sangre marcaría tu final, dejando tu cuerpo inservible, y viendo sólo desechos entre las blancas olas, que encaje de ataúd, pudieran en ese instante parecer ya.
¿Dónde estás?
-Te pregunto-
Y no me sabes responder; es que ni siquiera el eco de tu voz escucho ya, el sonido de tus palabras se ha ido, has silenciado las ilusiones y apagado la pasión.
Quisiera que estuvieras aquí, pero, ¿cómo decírtelo? Si no se en dónde estás…
Ruego por una plegaria y así es como te hago llamar, diciéndote:
Vuelve, vuelve, vuelve…
A mis brazos y a mis pensamientos, no me dejes, nunca más.
What is the Word?
Abril 27, 2009
folly -
folly for to -
for to -
what is the word -
folly from this -
all this -
folly from all this -
given -
folly given all this -
seeing -
folly seeing all this -
this -
what is the word -
this this -
this this here -
all this this here -
folly given all this -
seeing -
folly seeing all this this here -
for to -
what is the word -
see -
glimpse -
seem to glimpse -
need to seem to glimpse -
folly for to need to seem to glimpse -
what -
what is the word -
and where -
folly for to need to seem to glimpse what where -
where -
what is the word -
there -
over there -
away over there -
afar -
afar away over there -
afaint -
afaint afar away over there what -
what -
what is the word -
seeing all this -
all this this -
all this this here -
folly for to see what -
glimpse -
seem to glimpse -
need to seem to glimpse -
afaint afar away over there what -
folly for to need to seem to glimpse afaint afar away over there what -
what -
what is the word -
what is the word
Samuel Beckett
Post Moderno
Abril 2, 2009
Deborah no podía contener su angustia, las tabletas de rivotril por tanto tiempo, ya no hacían el mismo efecto, cada vez necesitaba más.
No podía quedar encerrada en su piso, puesto que el temor a una claustrofobia la ponía más ansiosa. Decidió salir esa noche, ir a un bar. Quería distraerse, escuchar un poco de música, de psycobilly o de rockabilly, estaba harta de la música clásica, no podía tocar el piano, sus manos temblaban demasiado para ello.
Llegó al bar, y todavía era temprano, no había mucha gente, conforme las horas pasaron, hubo más y más, ella pasó enfrente y a través de todos sin dar ninguna importancia y sin mirar a nadie.
Se sentó en la barra y pidió tres shots de whisky, straight, quería algo fuerte.
Pensaba en lo que debía hacer, en lo que tenía que hacer, en cómo lo podía lograr. Se hundía en los pequeños vasos de cristal, una y otra vez viendo su reflejo en el mismo vidrio. Hasta que llegaron ellas.
La tocaron por la espalda; ella se viró y las miró directo a los ojos. Volvió a sus shots. Ahora la empujaron. Le preguntaron que quien era y qué hacía ahí.
Ella no quiso responder y una vez más se giró.
La primera fue Johana, tenía tatuajes y el cabello teñido de rosa, se mostraba vulgar aunque se creía inteligente. Se le escuchaba por todo el bar reír a carcajadas como si de una prostituta en un burdel se tratara. Kristine fue la segunda, sin una gota de maquillaje, con un aspecto de niño, delgada, ojos azules y cabello corto, hacía burlas acerca de Deborah, de que estaba ahí sola, de que no tenía que estar en ese territorio, hablaba de ella por todos lados para hacerla quedar en mal con todos en ese bar.
Seguían las hipócritas de las tres Anas que habían y que entre servían los tragos y conocían a todos, le decían a Deborah, no les hagas caso; mientras que por otro lado, en la cocina se escuchaba cómo hablaban de ella.
Deborah seguía pensando… no eran claras sus intenciones, no sabía el rumbo que tomar, pero necesitaba “no estar”, estaba cansada, harta y se le hacía injusto que por ir a un bar sola, unas cuantas hablaran de ella, por lo poco que sabían.
Jessica , Mia, su hermana, una tal Fay con un desmesurado atuendo estrafalario y vulgar como ella, con la sonrisa fingida y dolida porque no valia nada y nadie la miraba siquiera y Laura siguieron. Se mostraban ante todos con su pose de modelos, de fotógrafos, de la última moda, cuando en realidad no tenían nada, ni altas, ni el cuerpo de una modelo, y los jeans ajustados que dejaban entrever la celulitis de sus cuerpos, de sus abdómenes.
¿Por qué se comportaban así?
Deborah no lo lograba comprender. Llegó Felicitas junto con Lisa y una botella de Jägermaster, la rubia pálida, llevaba más colorete que un payaso, todo porque su máquina de bronceado se había estropeado y era la hermana perdida de un actor, a quien en cuyo caso, apenas y se conocía. Pero los ojos marcados en negro con ropa en animal print, eran más que los de una “puta de categoría”. A las risas, irónicas por supuesto hablaban de Deborah y de su comportamiento aislado en el bar.
Deborah sólo escuchaba y escuhaba los ecos de esas voces que daban en su espalda, que entraban por sus oídos y hacían que se sintiera peor. Llegó a la conclusión de que no podía continuar así, si estaba más ebria, no podría pensar ni actuar como debía.
Se sentía triste, acosada, tenía un ataque de pánico, pero en realidad aunque ella no lo sabía era un ataque de ira.
Estaba harta de que se le criticase por quien era. Llevaba puestos unos pantalones negros ajustados y un corsette con encajes, rosa en combinación con los pantalones. Una ligera chaqueta y aunque ella no lo se percatara, se veía despampanante. Por ello muchos de los hombres llegaron hacia ella y la abordaron, pero ella seguía hundida en ese reflejo. El perfume con notas de orquídeas se notaba cuando inclinaba su espalda hacia atrás en cada trago, con sus rizos al aire, con sus ojos cerrados, ahora deslumbrantes, pestañas como alas de mariposa y los labios más sensuales que se puediese haber visto jamás.
Sólo se centraba en esos pensamientoss y en esa ansiedad que le carcomía las entrañas. No quería saber nada más, ignoraba a los hombres a su alrededor. Quizá por eso las risas de aquellas mujeres, y las burlas de quienes no la conocían.
Quienes no sabían lo que les esperaba.
En uno de los últimos tragos, se quedó sumergida en el laberinto que representaba su figura reflejada en el fondo del vaso de cristal y ellas regresaron.
La tomaron por la espalda y le preguntaron de nuevo que, qué hacía ahí, que no era su lugar y quisieron darle a entender que no querían perder su lugar; claro, lo dieron a demostrar con su inseguridad, no querían que alguien mejor que ellas se interpusiera en su “territorio” como si de una lucha en la selva se tratara o de un territorio en dónde corrían las drogas, la cocaína por kilos y la marihuana en todo el aire que se infiltraba por los pulmones.
Deborah se cansó de esta situación, no aguantaba, no quería hacerlo, pero se sentía presionada; escuchaba todas esas voces y no quería más de lo mismo. Tenía que terminar con esto y pronto -Se decía a sí misma-
Entonces se levantó de ese banco, acomodó su sombrero y fumó la última bocanada de su cigarrillo, lo tiró al suelo con duela de madera y entonces con sus tacones de 12 cm lo apagó, viendo hacia el suelo.
Estababa nerviosa, sus cigarros siempre estaban dentro de esa chaqueta así que introdujo su mano, y suavemente sacó de su chaqueta un revolver. Plata, con una cacha grabada con sus iniciales. D.I.
Se puso de pie firmemente y con la sola mirada retó a las tipas marchitas ahora por el pavor, por verla, no molesta. Peor que eso. Sin una sola imagen en su rostro que demostrara alguna de las emociones que sentía.
Se encontraba harta, no podía más con esas risas fingidas, con esa soledad, con las burlas de vulgares mujerzuelas.
Sentía el peso del revolver en sus manos frías y sudadas, el frío del metal contrastante con la suavidad de su piel. El aire era denso y el tiempo se había detenido. Los efectos de las drogas y el alcohol en todos había pasado y al centro del bar se veía la barra y una chica de pie con un revolver plateado, cabizbaja, pero con brillo en sus ojos, en los que se reflejaba la misma imagen de aquellas que la acosaban y la querían fuera de ese lugar.
Tan importante era para ellas, que por una noche no la dejaban en paz, tan importantes eran los hombres que se acercaban a Deborah para conquistarla que ellas la odiaban, con tan sólo verla.
¿Envidia acaso?
Ya no soportaba más, las combinaciones con los medicamentos y los tragos la habían knockeado, en realidad seguía pensando que no quería terminar así. No hablaba. Sólo se veían sus labios en un tono rosa. Inclinó la cabeza hacia un lado y en ese momento apuntó hacia ella misma. Su sien era tocada por ese pulido metal.
Y por primera vez habló.
-No van a hacer que termine así- Dijo como una advertencia-
Y una sonrisa diabólica salió de sus labios. No temblaba. Ahora ya tenía la solución a lo que se había estado planteando por tanto tiempo.
Decididamente tomó otra dirección, caminó hacia una de las paredes del bar, dónde se encontraba un juego de dardos. Con el revolver hizo unas señales, queriendo que poco a poco se acercaran, una por una, o en grupo, daba igual, las quería con ella.
Todos estaban asombrados, no permitían la entrada con armas al bar, pero a ella no la revisaron, simplemente llegó temprano, sola y bueno, se sentó a beber en la barra.
El miedo se hizo presente en el mismo ambiente, se sentía denso, una bruma que cubría los intestinos de todos que miraban. Deborah no mostraba ninguna actitud agresiva, pero tampoco era pasiva. Ahora estaba actuando.
No iba a permitir que alguien más hiciera que su vida se acabara y que le hiciera temer más el lugar dónde ella quería estar. Se estaba enfrentando a sus miedos y a sus enemigos.
Una por una las acorraló, con las rodillas golpeó en el estómago a varias mientras tenía apuntando con el revolver a otras y otros para que no se acercaran. Las hizo caer al suelo. Y las puso contra la pared.
Le irritaba ver esos cabellos mal teñidos y mal peinados, sucios, no lo toleraba. No quería que le quitaran lo que era suyo, lo que le habían regalado. La angustia había sido reemplazada por coraje, por un tipo de venganza hacia extraños.
Las pateó una a una siendo más déspota que fuerte. No las toleraba y se dió cuenta de que en verdad, era mejor de lo que había visto, pensado o sentido. El miedo se había ido. Se sentía liberada. Pero en una de sus manos sostenía ese brillante objeto, entre sus brazaletes y anillos.
Sin embargo lo que más brillaba en ella era esa mirada, que a pesar de todo, no estaba perdida.
Uno a uno, todos los que permanecían en el bar fueron saliendo; no importaba. Deborah sólo estaba consiente y sólo le importaban las que se habían burlado de ella, las que habían hablado de ella.
Por celos, por envidia, sin saber de sus pensamientos y sólo porque se veía mejor que ellas, pero sin conocerla, también porque sabían que ella era mejor que todas juntas.
Con más fuerza las pateó y hubo incluso algunas que se desmayaron del dolor, se podría decir que con esas botas y esos tacones, podría provocar una hemorragia interna. Otras simplemente estaban tan asustadas que no se podían mover.
Tomó de nuevo el revolver, hizo a un lado su cabello e inclinó su sombrero y apuntó a su sien, sientiendo el frío de una muerte pronta.
Les preguntó de esa manera:
¿Esto es lo que quieren?
Y hubo algunas que dijeron:
- Sí, ya acaba con esto perra desgraciada.
-OK – Dijo ella-
Y entonces alejó el revolver de su cabeza y quitó el seguro, se escuchó un ligero sonido entre el más perturbador de los silencios.
Apuntó hacia ellas y una a una las dejó empapadas en la sangre una de otra, les apuntó directo a la cabeza, no falló en ningún tiro. Calleron muertas ante sus pies.
En realidad era lo que querían, ellas lo dijeron, cuando vieron una escena cercana a la muerte. Más no se percataron de la astucia de Deborah, que en ningún momento dijo que se suicidaría, sólo hizo alguna mención a la muerte.
Acabó con ellas, ellas que la habían insultado y perturbado más. Pero al acabar con esto, se sintió aliviada, porque ahora ya descansaba de pensamientos, había matado a las cabezas, las mentes, y la suya era ahora libre. Para seguir, en un bar, que quedó con cadáveres y ella, siguiendo bebiendo en la barra, disfrutando de su soledad y sin ser interrumpida. Regresando pronto a lo que era ella. No lo que fue esa noche.
Puso algunas monedas en la rockola y viendo los cadáveres por última vz en esa noche dijo: Por mí y por lo que valgo.
Adiós.
Y salió con el paso más firme que jamás había tenido, se dirigió a su casa, decidida a descansar, guardó el revolver y mantuvo esa noche en secreto, como un triunfo, una venganza, no había cometido lo que temía, había podido encriptar esos miedos que vendrían y se sentía por fin como lo que era, lo que le habían hecho sentir y se recuperó.
Todo gracias a quienes le quisieron hacer daño y a quienes tuvieron el peor de sus castigos. Ser enfrentadas y amedrentadas por alguien a quien en algún momento vieron inferior.
Get off- The Show is Over-
-Dijo y sin más. Así terminó.

Boreas
Ophelia
Lamia
Circe
Psyche
Mermaid
La Vampiresa y quien se ha unido a ella, sólo por un deseo, el más vehemente de todos... la Inmortalidad.

















Munch
Manet
Dali
