Canción de Primavera
Marzo 24, 2009
Salen los niños alegres
de la escuela,
poniendo en el aire tibio
del abril canciones tiernas.
¡Qué alegría tiene el hondo
silencio de la calleja!
Un silencio hecho pedazos
por risas de plata nueva.
Voy camino de 1a tarde,
entre flores de la huerta,
dejando sobre el camino
el agua de mi tristeza.
En el monte solitario,
un cementerio de aldea
parece un campo sembrado
con granos de calaveras.
Y han florecido cipreses
como gigantes cabezas
que con órbitas vacías
y verdosas cabelleras
pensativos y dolientes
el horizonte contemplan.
¡Abril divino, que vienes
cargado de sol y esencias,
llena con nidos de oro
las floridas calaveras!
Federico Garcia Lorca
Atrapada
Marzo 20, 2009
Caí dentro de esa caja; cuando abrí los ojos me percaté de que no había ni una salida, ni una entrada. Estaba acostada en forma fetal, no había casi aire y todo era negro en derredor. El poco aire enviciado ya tenía el aliento de sus recuerdos y veía entre mis manos arrugas, que se desfiguraban cuando movía los dedos y con las pupilas dilatadas vi que sólo eran mis venas saltadas por la alta presión sanguínea y la “atmósfera”.
No sentía miedo, el miedo se da ante lo desconocido, y ahora yo simplemente tenía angustia, por no saber lo que podría pasar.
¿Cómo había llegado allí?
¿Cómo podría salir?
¿Estaba sola o me acompañaba?
Sentía su aroma de frases, su acento en mi voz.
De tanto pensar quedé dormida, tenía las manos sujetando fuertemente mis rodillas y me encontraba desnuda, temblaba de frío y tenía fiebre. Desperté temblando y miré hacia todos lados, los cuales parecían los mismos, todo era oscuridad y sentí debajo de mis pies descalzos huesos secos y tierra.
Pero seguía sin poder moverme. Me habían cortado las ilusiones. Por primera vez necesitaba usar mi voz, y no servía de nada un grito, sólo quería hablar, quería que se me escuchara. De nada servían mis ilusiones. Seguía pensando en cómo subí esas escaleras, seguía pensando en esa niña que se reflejaba en los espejos con marcos dorados, sentía el fuego que me consumía. Todavía.
Poco a poco pude ver más claro…
Me di cuenta de que las uñas de mis manos habían sido recortadas, y mis ojos estaban secos; quería llorar pero no podía y lo poco que veía era distorsionado. Sabía que eran mis manos pero no las reconocía, esas arrugas en forma de venas me asustaban y me hacían pensar en mi edad.
La angustia me apresaba y yo no podía más que tocar mi pecho y rogar no más por ese estado. Cerré los ojos y sentí un resplandor que hizo que me sobresaltara. Cuando abrí los ojos ví que era un sueño, que me encontraba en esa vieja cava, dónde a mis 5 años me escondía con libros y cuadernos; esa vieja cava que guardaba todos mis secretos, y no me podía mover porque esa niña ya había crecido; y la posición fetal significaba que quería el regreso.
El regreso – ¿ a qué?
-¿Era la felicidad acaso?
Cuando vi el respandor con los ojos abiertos vi que estaba en un cuarto blanco, sin ventanas, sin puerta, sin cama.
Lo más increíble era que YO misma me veía… mi cabello estaba suelto y estaba cada vez más delgada, sabía que era yo, pero no era mi cabello. Seguía pensando en aquellos huesos que sentí por debajo de mis pies… eran los recuerdos, eran los muertos de ese incendio en los que sobrevivió la nena de 7 años.
Seguía viendo y oliendo soledad. Antes sentía su compañía de una forma u otra, pero ahora seguía sintiendo ese daño, ese dolor y grité hasta quedarme afónica, pero no hubo ojos que leyeran mis labios. Cuando me recobré de ese ataque de histeria me percaté de que estaba atada por las muñecas y por los pies…Era una presa y tenía miedo.
Era una presa de mi propia mente y mi mayor miedo era lo que vendría después, pues estaba en un hospital y sabía que no quería.
-No sabía qué-
Escuchaba guitarras, entoné canciones y lloré sangre, como mi último adiós y me dolió… recordar me dolió.
Quería estar fuera de ahí, quería a quien me acompañó en la oscuridad, no quería a mis recuerdos, ni quería a ese hospital… pero no pude despertar.
Acepté vivir ahí, sin comer y viendo una cabellera que nunca crecía y sintiendo unas manos que no eran mías. Aprendí a recordar, acordé con el sufrimiento y la soledad un trato y así no me dejaron más sola. Me hicieron escribir y aún sigo esperando a aquél que lee mis labios desde siempre, que conozco desde antes que estuviera aquí. Aquel que soñé siempre, quien me hizo reír, por quien viví y por quien tan vez morí, por quien perdí, por quien ha sido mi más grande premio.
Aquel que ahora está en mi mente, quien me acompaña siempre, quien me hizo girar, quien me hizo caer, está conmigo, pero aún así lo sigo esperando, y sigo teniendo miedo.
Mi voz no se escucha y yo, ahora que ahora le encuentro un sentido a la vida, se lo quiero dar. Quiero terminar este sueño, quiero salir, quiero respirar, ya no quiero recordar, pero quiero escribir, y estar con él, que (suena raro) es mi sueño más lúcido, el más vívidoy al que más miedo le tengo. Por lo mucho que significa para mí. Ese que se adueñó de mis sueños y de mi propia mente, quien tiene mi vida y todo lo que puediese valer en sus manos… Aquel que necesito para despertar y no tener miedo a otro sueño más, para abrir los ojos y ver que es el sueño que se hizo realidad. Y no tener miedo jamás… de mi misma. De mis trampas y de no poder ser YO, de ser sólo Mi Mente…

Real
Marzo 8, 2009
Te regalo una rosa desnuda de espinas.
Te entrego lo que soy en el más puro de los sacrificios.
Camino hacia la luz del Sol; pensando en ti.
Caigo en los huecos que el deshielo hace en la nieve; todavía.
Voy bañada en tus besos.
Y perfumada con tus abrazos.
Fumo las cenizas y la niebla en derredor.
El asfalto lo hace casi imposible.
Pero llego. Casi he alcanzado la meta.
Volando hacia ti.
Retazos de Vida
Febrero 17, 2009
Dentro de una bolsa empolvada estaban ancladas las imágenes de una o de muchas vidas unidas y ya perdidas. Cuando abrí la bolsa supe que había reencontrado parte de un presente que me angustia, más no sabía lo que conllevaría.
Recuerdos, odios, amores, y belleza en forma de felicidad, en miradas de ojos gigantes.
Ahora ya no veo colores, ni las imágenes; visualizo los sentimientos como en un reflejo, en algo ilusorio, que a la vez quisiera regresar y a la vez quisiera olvidar.
Han sido martirios escalofriantes, de noches en vela y días iluminados, lastimándome.
Persiguiendo en sueños lo que no se encontraría. Queriendo regresar a esa parte, en dónde la felicidad se cobijaba tras una ventana en un crudo invierno, dónde quiero estar en lo que es mi futuro.
Vi que la lucha ha sido constante y encontré el hueco que forma(ba) la sangrante herida, y vi que todavía duele. Compartí mis sentimientos, mis deseos con muchos, tantos y tan pocos que siento que esto que hay, no es real.
No sé cómo salir de este acertijo, sólo me pregunto -¿Hasta cuándo? y cierro la cegante mirada ante las lágrimas que pesadas mojan mi rostro, empapan mis sábanas blancas, y recorren mi piel como si de una lluvia de mercurio líquido se tratara. Mis manos tiemblan y no me detengo a pensar en las clausuras, ahora sólo se que enfrento al miedo, a un fantasma de soledad y de tristeza que por más de 20 años me ha dejado marchita, con aliento a menthol y en la sangre los comprimidos de una indigestión de sinsabores y claroscuros.
Me duele, estoy rodeada y aunque sé que no estoy perdida, no sé, cómo escapar de aquí.
En este mundo no hay héroes, ni heroínas… no he pedido ayuda. He callado mis labios y atado mi lengua, y sólo transmito lo que algunas veces siento, como lo hacen algunos, con las manos, con unos temblorosos dedos y una mente ya atrofiada y cansada, con un descanso sin sueño, con un sueño sin fronteras, con la compañía de recuerdos y ruinas.
Quiero gritar mientras lloro, quisiera que alguien lo escuchara, que alguien comprendiera, que esto que hay, en verdad, no son llantos, ni simple tristeza, es una congoja de una vida renaciente, que busca lo que ella sabe que es la felicidad.
Pero…
¿Cómo y hasta cuándo?
Love Theme…Your Princess?
Febrero 12, 2009
I wish
Febrero 12, 2009
Godot nunca apareció, lo esperé mientras permanecía en la rama de áquel árbol, en el que te cobijabas, leyendo abstracciones y absurdismos.
Con el paso del tiempo, perdí el miedo a las marionetas, cuando el deseo de regalarme una, que saliera de tus propias manos quedó eclipsado por la distancia.
Dejé los libros que me regalaste, y desambigüé el sentido de los relojes, de las horas; más no del tiempo.
No dejo de pensar qué hubiera pasado si…
Pero confundí la tempestad con tus lágrimas en mi partida, en la que no pensé que sería, ahora, ya tan lejana.
Apenas y recuerdo tu rostro, es borroso, como las memorias que no quiero pensar más, en las que no quiero indagar, sin embargo, haces que no duerma, y en esa mesa, veo cómo una taza de té se consumió, mientras todo estaba de lado, cuando la cuerda floja no estaba ante nuestros pies, sino entre nuestros cuellos.
Toma un vaso de whisky, brinda por lo incógnito y desaparece, desaparece locura de tempestad; ve al teatro y dime si aún sientes el viento frío de un amanecer de invierno, si la música en los ahogados todavía te hace pensar en algo.
Si las leyendas de Lilith y de Icaro, traen a tus hijos contigo de nuevo. No mires al espejo, no pienses en Magritte, ni en Morne, ni en Jikan…despoja la mente de tinieblas y ya no seas lo que fuiste conmigo, que no quiero saber más.
Porque yo yazco entre el olvido y la muerte no sensata de mi cuerpo inerte. Mientras tú sigues perdido, y no buscas un horizonte, porque quizás lo hayas tenido desde siempre.
Ve con el conejo y dile que te dé la hora, y ve que al fin es la hora de tu muerte, como en esos sueños, como en los que deseas empezar todo. Juega ajedrez con fichas negras y ya no apuestes a por mi, no me dediques más tus trinfos, no me cuentes tus derrotas. Enfréntate a ti mismo, como yo lo trato de hacer.
Sueña conmigo, y despierta intentando echar de menos un recuerdo, una imagen entre rosas de cristal, y sigue así, que yo seguiré, no sé en qué camino, o por dónde, pero al menos lo intentaré.
Escucha y ve The Wall y llora, siente el aturdimiento de tus neuronas, al tratar de nombrarme, pero no lo hagas, porque hace tanto de eso, y hace tanto que entre divagues y medicinas, no encuentro la realidad, para distinguirte de lo que fuiste alguna vez en mi vida.
Quizás como tú lo dijiste: Soy lo mejor en tu Surrealidad, dale cuerda al reloj que marca las seis y ve por el bosque y los castillos, dónde tal vez encuentres mis murmullos que te digan: Ojalá…

To Be or Not to Be…
Febrero 11, 2009
- To be, or not to be–that is the question:
- Whether ’tis nobler in the mind to suffer
- The slings and arrows of outrageous fortune
- Or to take arms against a sea of troubles
- And by opposing end them. To die, to sleep--
- No more–and by a sleep to say we end
- The heartache, and the thousand natural shocks
- That flesh is heir to. ‘Tis a consummation
- Devoutly to be wished. To die, to sleep–
- To sleep–perchance to dream: ay, there’s the rub,
- For in that sleep of death what dreams may come
- When we have shuffled off this mortal coil,
- Must give us pause. There’s the respect
- That makes calamity of so long life.
- For who would bear the whips and scorns of time,
- Th’ oppressor’s wrong, the proud man’s contumely
- The pangs of despised love, the law’s delay,
- The insolence of office, and the spurns
- That patient merit of th’ unworthy takes,
- When he himself might his quietus make
- With a bare bodkin? Who would fardels bear,
- To grunt and sweat under a weary life,
- But that the dread of something after death,
- The undiscovered country, from whose bourn
- No traveller returns, puzzles the will,
- And makes us rather bear those ills we have
- Than fly to others that we know not of?
- Thus conscience does make cowards of us all,
- And thus the native hue of resolution
- Is sicklied o’er with the pale cast of thought,
- And enterprise of great pitch and moment
- With this regard their currents turn awry
- And lose the name of action. — Soft you now,
- The fair Ophelia! — Nymph, in thy orisons
- Be all my sins remembered.
Contando
Febrero 11, 2009
Conté las horas, los meses y los años que pasaron.
Conté las hojas que dejé sin firmar.
Conté los suspiros en fotografías.
Conté los alientos sin suspirar.
Conté los murmullos que me decían,
el tormento que pronosticaban las ausencias.
Conté las infusiones de limón que tomabas al enfermar.
Conté los años que en un futuro no se tendrán ya más.
Pero no conté el daño que se hizo al esperar.
Nunca remarqué en cuánto se puede lastimar.
Conté creo que muchas cosas.
Pero nunca conté los besos que inciertamente toqué con mis dedos.
Nunca conté que sólo eras un personaje inanimado.
Te vi dentro del libro, hasta que dejaste el papel.
Y nunca conté las hojas.
Y ahora te has ido, como yo, que a veces siento, no poder /ni querer/ regresar.
Negación
Enero 22, 2009
Regresar el tiempo, hacer que los relojes colapsen, incendiar todos los calendarios de mi memoria, desfigurando los nombres, recordando lo inexistente, esperando lo inexplicable, un círculo que se volvió una espiral en la que se flota desde hace mucho. Una danza de sentimientos marchitos. Márcaras en una fiesta de fantasmas que se dijeron amigos, una prueba de la más dulce amargura, un abrazo a mi compañera. Sangre que se agita en el corazón hasta que este se detiene súbitamente para dar tregua a una tristeza provocada por la desolación. Una salida que se encuentra entre el laberinto en el que no se halla una entrada. Letras que no cohabitan en ningún abecedario, Babel es la tierra de los mudos, los ciegos entran a Sodoma para encontrar a leprosos en Gomorra y los dioses se encuentran bajo sus fétidas tumbras convertidos en cadáveres, restos mortales. Desesperación y huida vertida en colores que en una paleta con óleos dibujan sueños y deseos que no se convertirán en realidad.
Armas que se utilizan para matar, con sed de amor, con fuerza de venganza, con años que son más pesados que la propia distancia y el acontecer del mísero con un intrínseco presente. Pararse de entre las luces que ensombrecen un puente, ver el vacío que sólo existe en un infierno y caer en él, una y mil veces, en un minuto. Maleficios con belleza llamados demonios han acudido a la cita y los talones de la función son abiertos por títeres que miden más de 33 metros, función ensordecedora, con un aliento metal y música que sale de un arco que viola, violín o violoncello han quedado en un pasado; reencuentros atesorados a los que no se quiere volver ya.
Místico camino que haces pregonar en cada paso tus cantos en mi penar, no , no… no.
No se tiene que mirar atrás, lás lágrimas carcomen lo profundo de los huesos y hacen que la carne viva ];arda, con sal y vinagre en esas heridas que tienen forma de mutilaciones, esas mutilaciones que dejaron invalidez, ingravidad. La vida no se consume porque vida ya no hay. El cabello queda por los rincones y en aquella casa vieja, la grande, los agentes piden como acosan y acusan a un sentenciado.
Jurado a no ser más que eso, una alucinación, que los medicamentos mal dosificados hicieron su efecto y así, un suspiro de lo que en algún momento fuera felicidad, se convierte en la esencia ya desmoralizada por la torpeza de quien la poseía y como en todo caso, se pierden los momentos en los que se olvidó todo esto, se pierde lo que nunca se ganó.
Las rosas en la copa se secaron, dejando moho, unas siendo arrastradas por el viento de un sollozo, en el panteón están, un cofre vacío hay, una vida entre cristales y ríos de sangre es la que perdió. No hay que nombrar a los que no están y pasar a la siguiente caja, al siguiente abismo para tocar fondo en un pozo que es un torbellino, que agita las arterias al torcer los miembros y ver como a 1 km. de distancia se prende fuego y llega a quemar la espalda, querer veneno para ratas y que mueran, sentir de nuevo, sentir y con una navaja cortar y sacar las balas que lastimaron. Pero ¿ Cómo sacarlas, sino hay heridas y los miembros fueron separados?
No hay nadie alrededor más que tú y yo, un vaso vacío y píldoras con temor de lo que pueda pasar en un mañana, que se piensa, cuando no hay presente y se vive en el pasado, cuando los alambres de los elecktroshocks se vieron amordazados en un siglo, cuando los ataques tenían imágenes de piel en tono púrpura, cuando el vino no se descorchó y el sabor amargo de fierro sigue entre los dientes, cuando no se puede respirar.
No, no… no.
¿Quién eres y por qué así?
No, NO!
Me niego, pero no sé si despierte algún día de esta pesadilla, es demasiado cómodo vivir en las tinieblas del más crudo dolor, es mejor que vivir en una montaña rusa de la que algún día (quizás) espero escribir.
Cierren el telón que la función ha terminado por el día de hoy, ese día que ha durado años, áquel que invita al teatro nuevo, al que nadie fue a ver una función de estreno, ya que la única habitante era la que desdeña a cualquiera y la que siempre es una grata acompañante en el camino, se puede ver, se escuchan sus pasos cuando caminas, la ves en tu sombra, es tu única acompañante y es la protagonista.
La que han dejado siempre por otra, acércate a lo gris, no son medias tintas, es un complementos del radicalismo en la primera fase, son los cuentos que escuchabas para dormir mientras los pies se congelaban de frío, mientras las alimañas carcomían ese pedazo de cuerpo cuando estabas en un deshecho.
Refléjate y no, ya no mires atrás.
Si no te encuentras en ninguna parte es porque sólo es y será un producto de la propia imaginación; tuya o de alguien más, en un efecto colateral o en un mundo que no existió jamás.

There is an End
Diciembre 31, 2008
Words disappear,
Words weren’t so clear,
Only echos passing through the night.
The lines on my face,
Your fingers once traced,
Fading reflection of what was.
Thoughts re-arrange,
Familar now strange,
All my skin is drifting on the wind.
Spring brings the rain,
With winter comes pain,
Every season has an end.
I try to see through the disguise,
But the clouds were there,
Blocking out the sun (the sun).
Thoughts re-arrange,
Familar now strange,
All my skin is drifting on the wind.
Spring brings the rain,
With winter comes pain,
Every season has an end.
There’s an end,
There’s an end,
There’s an end,
There’s an end,
There’s an end.
Boreas
Ophelia
Lamia
Circe
Psyche
Mermaid
La Vampiresa y quien se ha unido a ella, sólo por un deseo, el más vehemente de todos... la Inmortalidad.

















Munch
Manet
Dali
