Tengo 4 Orejas

diciembre 6, 2007

Con dos oigo, con dos percibo, con dos siento lo que pasa a mi lado sin utilizar el sentido de mis ojos… aún al tenerlos abiertos a la realidad siniestra.

Quizás tenga más de esas “dos orejas” con las que puedo darme cuenta de tanto, incluso han llegado a escuchar los latidos de mi corazón, no siempre en la noche, también en el día y hacer que no pueda dormir.

Para mi vigésimo quinto aniversario de existencia relativa y muchas veces absurda, tuve como regalo una oreja, cuando la vi, mi cuerpo se estremeció con todos sus sentidos, la piel empezó a liberar descargas eléctricas y de los poros de mi piel empezaron a salir pequeñas gotas de sudor… mientras mis manos temblaban ante lo atónito de mi cerebro al ver tan magnífico regalo.

Y no había miedo, había emoción, mucha emoción que en realidad no sé de dónde salía porque mi cerebro ya no respondía y mi corazón ya no latía…simplemente el día en ese momento se detuvo, y cuando hablaba de que Cronos estaba fraguando algo en mi contra, ahora veo que era algo para mí, y el tiempo apremia, ahora lo reconozco.

Esa es mi tercera oreja, que me encanta, a la que adoro y la que acepté con la más gustosa de las sensaciones, no como pasó con Van Gogh, no, en esta ocasión la oreja no fue rechazada y vienen a ella no una boca, sino unos labios, que la devoraran a besos, y quedará enmarcada en mi memoria y en mis sueños, en mis deseos.

La cuarta oreja (analíticamente la cuarta) es una continuación de algo inconcluso, esa oreja tiene como destino mi boca, con dientes incluídos, mandíbulas fuertes para poder triturarla y saborearla en éxtasis… consumida por el mismo presente.

Gracias por mi oreja de Nephilim… ¡TE ADORO!

orejahd6.jpg

Hay quien dice que Van Gogh se corto la oreja para dárselo como regalo a la mujer que mas adoraba y hay quienes dicen que fue por la perdida de Gauguin su mejor amigo, yo lo hago por que eres mi niña adorada y no quiero perder nunca tu amistad… millones de besos

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