Antes de irme

diciembre 27, 2007

Un día antes de irme, quizá fueron dos días… en realidad no recuerdo,  me leías cuatro poemas, me dedicabas tres y medio, pensábamos en la soledad, en el otoño, en el amor y en cómo era la entrega.

Días antes ya lo había visto, en verdad me afectaba mucho y cuántas veces lo quise hacer pero no podía, me dolía tanto que sentía partirme en dos, y es que siendo como tú, una parte mía se ha quedado contigo, no la ves, cómo no me viste, pero me sentías, sentías mi piel en la oscuridad de la madrugada fría y a través de las sábanas blancas una noche me descubriste y sin verme, sólo de lado me dijiste… cómo quisiera tomarte una fotografía así… Esos recuerdos se están perdiendo, se deben de enterrar porque nunca existieron, nunca existirán, nunca volveremos a estar dónde estábamos, nunca llegaremos a dónde deseábamos llegar, el año finaliza y con él se va todo, todo lo que había entre nosotros, ahora se cae rodando roto en trozos por dónde transita el silencio hijo del dolor y de la melancolía producida por los efímeros y oníricos deseos.

Hoy ya se me hace insoportable, ya no quiero más, no sé porque tengo ese imán que me jala hacia ti, si ya no debo de estar ahí, ya la vida cambió y tú no te percataste de ello pero yo sí y por eso tomé esa decisión. No puedo decir que te extraño, en realidad llevaba ya mucho dolor y era un tormento el seguir pensando en esos libros, en esas letras y en las musicalizaciones, los diálogos  y la dramaturgia, extraño que nunca escribiremos esos cuentos de nuevo, ni jugaremos con palabras mientras estamos recostados mirando hacia el balcón de la recámara en el sexto piso.

Extraño compartir mi soledad con vos, extraño a quien no se dejaba ver, extraño a ese ser con quien compartía todo, incluso el amor hacia mi misma, incluso compartía el dolor, la pena y la desgracia y llegó a ser tan enfermizo que se convirtió en un convite dónde ya nadie sabía nada de si mismo, ya formábamos un solo ser y las personas que lo veían desde afuera se sorprendían incluso nos envidiaban, pero ya no quiero regresar a eso, ya que nunca se va a tener y prefiero la muerte súbita que la lenta agonía de un despertar, por eso me fui, por eso te dejé, y aunque no lo creas todavía tienes algo de mí y por eso hoy te pedí que me dejaras morir en el recuerdo perteneciente al olvido.

Me he ido y es eternamente.

3 Responses to “Antes de irme”

  1. carla Says:

    ola linda, ke lindo y profundo esto k escribes, me gusto mucho , adenlante y felicidades.un beso carla- de punto hispano

  2. xarleen Says:

    Wua, me gustó mucho. Me identifico mucho con él, pero “es mejor morir de pie que vivir siempre arrodillado”

    Un abrazo ^^

  3. Vampiresa Says:

    Mil veces preferible el impacto al ser algo súbito que pueda provocar un dolor tan fuerte y desgarrador pero que pasará pronto y terminar de una vez que sufrir y estar viviendo una lenta y dolorosa agonía.

    No tengo alma, ni cuerpo de mártir.

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