Noche de Reyes

enero 5, 2008

Hoy es noche de reyes, en realidad prefiero la Epifanía.

Recuerdo mucho la obra de Shakespeare. Me hace estar bien conmigo misma.

En mi Infancia era una tremenda ilusión, el recibir regalos, el jugar (yo sola la mayoría de las veces) y cuando no, compartir con mis primos y primas. Así como comer entre todos la rosca y reír, reír mucho en medio de un ensueño.

Ahora siento que ya todo seo se ha perdido. La Ilusión, las risas, el distanciamiento, el querer volver a lo que en realidad se convirtió en algo más y nunca lo podremos recobrar, ahora las ilusiones no son como lo eran antes.

Esta noche se convertirá en recuerdos que no puedo nombrar porque se han perdido en un terreno abismal casi infernal, al volcarse todo dentro de un sentimiento que se creía sin fuerzas. Las fuerzas salen de dónde no hay razón para sentirlas (como lo es en la mayoría de los casos)

Esta noche leeré a Shakespeare y por la mañana comeré rosca rellena de confituras en medio de un intento al querer malograr la unión de una ilusión añeja y consumida por mis años con la sapiencia natural encontrada y reconfortada en la literatura y el arte.

Aún así, de madrugada saldré y miraré al cielo, contemplaré las constelaciones como tantas veces lo hice de niña y pensaré que cuando duerma llegarán y dejarán obsequios tan fabulosos como los que he recibido en mi vida, año tras año, aún dejando atrás la infancia y queriendo recobrar esa ilusión tintineante en mi ser.

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Buenos Aires

enero 5, 2008

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Quiero un otoño en mayo, con olor a café y leyendo un libro, contemplando la ciudad y sus acompañantes a través de ecos provenientes del viento arrastrándose por esas calles, tal vez recorridas por un periódico que alguien más haya desechado.

Necesito estar en Buenos Aires y contemplar lo que ya he visto, lo que ya he sentido y lo que extraño más.

¿Podré estar ahí? Entre páginas y abrazos sintiendo en mi piel las voces de un tango, el sabor de besos interminables y perderme de la mano con alguien que más que ver quiero sentir.

Quiero a Buenos Aires, te necesito a TI.

Y si no es a ti, si tus besos que son mi rendición y mi salvavidas dentro de un naufragio.

A quien me hace flotar a través de palabras, de frases, de poemas y de caos hecho a causa de nosotros dos, del epitome causado por el alcohol, el insomnio y la desvirtuación de las palabras que no causan sentido alguno cuando nos hemos encontrado.

Más no así las imágenes que reflejamos al provocar deseos una y otra vez al sentirnos dentro de algo que hace perder el raciocinio y el completo conocimiento como el saber de lo que se debe de hacer que nunca hacemos.

Te he extrañado.