Desierto de Sal

enero 8, 2008

La mente ya no da para más. Ahora las vueltas parecieran salidas de una botella mil veces vaciada, mil veces consumida.

Resaca, si, resaca mental.

Destrucción, desechos, dolor, frustración y agotamiento.

De nuevo oscuridad, sin cerrar los ojos viéndolo todo a través de un mar negro, salado, tan salado como las lágrimas que son las mismas que han llenado aquella vieja botella que es la causante de mis resacas, viejas, profundas, y lastimosas. Ojalá efímeras, pero parece que no. Las conozco tanto porque yo misma las he sacado de mi interior con gritos desesperados y las he visto tanto que incluso sé su sabor.

Sin cerrar los ojos, sin abrirlos de nuevo a la realidad lo he visto todo, y me duele reencontrarme de frente con ella, porque me ha hecho demasiado daño y quiero enterrarla. La Vida.

Voy de luto por el camino del destino, sin esperar ya nada, si acaso encontrarme con vos Esperanza o con vos Ilusión, que en un tiempo, un tiempo, ya pasado, ya vivido, me hicieron tener a una gran compañera que se llamaba Felicidad, pero cuando me arrancaron de aquel lugar, incluso yo gritando, golpeando mientras me llevaban a cuestas, en mi contra; no la pude llevar conmigo, incluso ni en recuerdos.

Llevo un ramo de rosas rojas con tallo largo entre las manos mientras camino descalza por lo que pareciera un desierto, mis dos manos aferradas y con fuerza llevan 25 rosas y sin darme cuenta voy dejando un rastro de gotas rojas, mi propia sangre que emana de heridas causadas por las espinas tan grandes y afiladas que están entre esos tallos de aquellas mismas, clavándose dentro y más profundo dentro de mis manos tan blancas y tan delicadas, pero ya no siento, no me duele.

Voy dejando rastro en mi andar, en mi paso cautivo y cauteloso, porque sé que habrá alguien que pasará por el mismo conducto y verá la sangre seca y sabrá de mí.

Me duele el andar, me duele el peso del pasado y me duele el camino tan vasto de la NADA.

Pero sigo de pie, no hay una dirección, no hay una señal, no hay algo como guía, más que la propia vida, y la soledad que me van rasgando el vestido para que el sol queme mi piel hasta sacar esas llagas y hacer que caiga, como lo quieren, pero no lo conseguirá. No lo verán.

No me hundiré en un mar de lágrimas consumido por un desierto.

Esa caída significaría la muerte y una luz, un calor no me matarán. No más.

Existencia del Ser

enero 8, 2008

“El ser es aquello sin lo cual nada es.”

Aristóteles

“To be or not to be, that is the question”

Hamlet

Shakespeare