Si tu no Vuelves

enero 10, 2008

Si tú no vuelves
se secarán todos los mares
y esperaré sin ti
tapiado al fondo de algún recuerdo

Si tú no vuelves
mi voluntad se hará pequeña…
Me quedaré aquí
junto a mi perro espiando horizontes

Si tú no vuelves
no quedarán más que desiertos
y escucharé por si
algún latido le queda a ésta tierra

Que era tan serena
cuando me querías
había un perfume fresco que yo respiraba
era tan bonita, era así de grande
no tenía fin…

Y cada noche vendrá una estrella
a hacerme compañía
que te cuente cómo estoy
y sepas lo que hay
Dime amor, amor, amor
estoy aquí ¿no ves?
Si no vuelves no habrá vida
no sé lo que haré

Si tú no vuelves
no habrá esperanza ni habrá nada
Caminaré sin ti
con mi tristeza bebiendo lluvia

Detuviste el Tiempo

enero 10, 2008

El tiempo se detuvo, se detuvo hace unas semanas, un día, porque sin darme cuenta muchas veces se detiene, sobre todo cuando todavía han quedado vestigios de luna llena y es de madrugada; es cuando el mar se cruzó, el océano se hizo cada vez más pequeño y me encontraste, escondido entre algunos arbustos para que sólo yo te viera y te reconociera como siempre lo he hecho en una transmutación. Tu constante metamorfosis. Tu encanto sin igual.

Siempre que nos reencontramos es como si la fuerza magnética de la noche con la luna nos envolviera, sin saberlo pasamos por las situaciones tan pero tan similares que me hacen ir más allá, más allá de todo lo demás. Pero no más allá de ti. Te encontré buscándome en la noche y con el reflejo de los halos de luz plateada sobre ti, yo palidecí, hacía mucho que no sabía de ti, nuestros caminos habían cambiado, YO, los había cambiado, nos habíamos separado, todo eso pasaba por mi mente mientras sólo  pareciera un segundo en el que te miraba, mientras tu te acercabas y me saludabas como siempre tan majestuoso y cautivante, como lo eres para mí.

Un saludo, un casi abrazo con un beso, con miedo, ahora no nos atrevíamos, yo no podía hablarte, estaba helada, congelada ante tu magnetismo, ante ti mismo, y quise quedarme con vos, pero siempre, teniendo que escapar, tú al igual que yo, un sólo instante más bastó para tener esa imagen frente a frente y el tiempo volvió a correr cuando nos despedimos, deseando vernos próximamente, muy prontamente.

Todavía tengo ese recuerdo, como muchos más de tanto atrás.

Esa noche te encontré, como muchas otras anteriores con la luna como nuestro testigo por el paso en esta oscuridad, seres de la noche, seres con sed de sangre, con agresividad, con instinto y en busca de presas, siempre solitarios, siempre errantes siempre fugitivos.