Distancia

febrero 17, 2008

“Cualquier VERDAD es inefable a la realidad”

BWO

Gracias por sus comentarios, por leerme y verse reflejados en el propio espejo tan mágico como lo es este… es de Morne, en el que YO no me puedo ver…

Un beso a todos.

Me voy de Viaje, por un tiempo, ya regresaré… y en las manos entintadas traeré pergaminos que serán mis manuscritos.

Au Revoir- Morne

Farewell – Vampiresa

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Noche de Carnaval

febrero 17, 2008

Estaba sentada en lo que fuese alguna vez una sala de teatro. Apenas había llegado.

Telones de color carmesí adornaban aquel recinto a media luz.

Estaba a medio llenar. Llegué ataviada con un vestido blanco, aplicaciones de encange negro bordado con hilos de plata y con un  corsette negro… guantes blancos y zapatillas forradas de seda negra.

Aretes de piedras preciosas traídas de las últimas excavaciones en Egipto…. subí con cautela cada escalón, mirando la alfombra negra que cubría aquellos escalones de madera ya antiguos… mi perfume a orquídeas y notas de madera inundaban el ambiente. Todos me observaban, con mis manos levantaba ligeramente la falda de mi vestido, dejando al descubierto disimuladamente mis pies en cada paso y con ello un poco de mi pierna, quizá más allá de un tobillo, una piel blanca, como lo era la piel de mi rostro, cuyos ojos estaban enmarcados por un antifaz hecho de encaje negro y plumas, así como delineados con tintura traída de medio oriente, en algún viaje que habría encargado a un mercader de mi confianza.

Mis labios brillantes y carnosos del mismo tono de aquellos telones que cubrían la vieja sala…

Llegué a mi asiento y descubrí mis hombros,quitándome la estola de chinchilla que en un antiguo cumpleaños me había regalado, alguien que, se suponía me amaba.

Se soltó mi cabello, que estaba recogido por un moño y un peinado que dejaba unos rizos sueltos enmarcando el ovalo de mi blanco rostro, Con el mismo movimiento los rizos que estaban sujetados por unos pasadores de plata con acerina se soltaron, de la parte de mi nuca… dejando así libre algún retazo de mi hermoso cabello color avellana y cubriendo cierta parte de mi cuello, como, al acomodar mi vestido en aquel asiento los rizos que enmarcaban mi cara se movían y así mismo levemente desfiguraban el curso de mi mirada…. para quien me observara, claro esta.

Iba sola… me quité el antifaz y dejé al descubierto mis ojos, brillantes y con la mirada más penetrante y profunda que hubiera tenido jamás tomé mis catalejos para disponerme a ver el espectáculo. Iba sola, siempre sola.

En eso… a destiempo, e impuntuales llegaron ellos… una pareja de esposos, o quizá amantes, en realidad no se podría decir, yo estaba de visita por ese lugar y era tiempo de fiesta, así que digamos que los vi.

Eligieron los asientos delante mío… ella por delante y él, sin apartar un momento la mirada de mi, parecía un demonio, de esos, con mirada lasciva y lividinosa; de aquellos que con una sola mirada puedes adivinar sus pensamientos, en menos que un minuto. Ella, sin una gota de maquillaje, un vestido pasado de moda, arrugado, café, de día, no digno para una gala de noche y menos en tiempo de fiesta. Ni máscara, ni zapatillas adecuadas y un peinado que era simplemente peor que salir de la cama, cabello rubio, pálido sin gracia, una piel tostada pro el sol, lo cual denotaba que no era de alta sociedad y marchita, llena de arrugas y de rastros de alguna que otra enfermedad juvenil ya pasada (claro por su edad) . El, no tan mayor, con el cabello negro azabache, y un perfume a lirios con notas negras y musgo, esmoquin y botas de charol, gemelos de platino y la piel blanca, que al verme se tornó ligeramente sonrosada, haciéndome una reverencia y saludándome con una leve sonrisa, como ninguno de los demás asistentes lo hubiera hecho.

La función estaba por empezar, y ella volteó a verme, retadora, mientras abrazaba o tomaba (mejor dicho) a su amante, queriéndome demostrar que estaba con ella, lo cual no era de mi interés. El le quitó los brazos de una forma totalmente grosera haciéndose a un lado y era tanto el movimiento que sus siluetas en la oscuridad no dejaban ver el espectáculo. Y ella seguía viéndome, parecía una víbora, no, eso habría querido ella, pero apenas y llegaba a una pobre lagartija de agua sucia, flaca, marchita y ya malgastada.

Me tenían harta, yo no había provocado nada, así que tomé mi estola, dejé los catalejos, coloqué mi antifaz de nuevo en mi cara y con despojo abandoné aquel salón, en medio de cantos, de luces en el escenario y de la oscuridad. Con toda mi arrogancia.

Salí a la calle, todo estaba lleno de gente, de máscaras, era algo verdaderamente irreconocible, y se hacía lo que se quería, porque de eso se trataba la fiesta, de ocultarse y provocar a los demás para calmar los propios deseos.

Necesitaba estar sola, era demasiada gente para mí y todos bailando en las calles, fuegos artificiales y góndolas entre los palacios, todo giraba a mi alrededor y me sentía aturdida.

Caminé buscando una salida a ese tumulto y entre aquellas calles empedradas encontré un callejón, oscuro y totalmente vacío. Me recosté en una de las paredes de algún castillo y de mi sachet saqué mi cigarrera de plata y de la misma un cigarrillo hecho de tabaco de Virginia, fuerte y traído de Inglaterra por mis encargos, que nunca podían faltar. Me quité uno de los guantes de seda. Encendí el cigarrillo con un fósforo, y di una bocanada mientras bajaba la mirada y al exhalar levanté la cabeza y me apoyé sobre ese viejo muro, cerrando los ojos y respirando por fin, como si se tratara de mi libertad.

De repente algo súbitamente me estremeció, era El,me estaba besando y me entregué a aquel beso sin poner objeción alguna de mi parte…. de repente voltee hacia el lado de la luz, dónde estaba la fiesta y la vi a ella, estaba en la entrada del callejón… mirándonos atónita y con una mirada de furia y odio, se acercó rápido y me reclamó.

-¿Qué es lo que te propones? – Me dijo.

-¿Proponerme? Respondí

Acaso yo busqué a alguien? No lo hice, él me siguió, él me buscó.

Pero porqué me reclamas a mí, que es lo que te propones… -le pregunté-

Y enmudeció. A lo que el la asió por el brazo y llevándola a una esquina de ese callejón le dio una bofetada. Yo estaba furiosa pero sólo lo denotaban mis ojos.

Cuando el regresó hacia mi y me pregunto si me fugaría con él, ya que estaba huyendo y Venecia era el lugar ideal dado que era carnaval y no lo reconocerían por las máscaras, pero esto terminaría pronto y tendría que partir.

Sólo lo miré, bajé la cabeza y seguí fumando, mientras que en mi mano izquierda sostenía mi sachet y uno de mis guantes, en eso ella sigilosamente se acercó y vi como por su sombra con una de sus tristes peinetas de carey me quería atacar, queriendo clavármela en el cuello, pero yo, con más astucia, tiré el cigarrillo y con esa mano saqué de mi sachet negro adornado con diamantes una daga, iluminada por rubíes en la empuñadura, solté mi bolso y mientras este caía al piso, yo clavé mi daga en su cuello, no cortando su cuello, simplemente, hundiéndola con fuerza y coraje sobre su yugular…. El me miraba asombrado, atónito, mientras ella cayó desangrándose, quizá queriendo decir alguna palabra, la cual no pudo decir ya jamás y el tan débil, como inerte quedó en aquel callejón, mientras yo, me inclinaba, recogía mi guante y mi sachet y acercándome ávidamente a EL y dándole un beso lleno de lujuria como de terror y depravación, limpiaba mi daga llena de sangre en la camisa de su esmoquin, alguna vez blanca, ahora ensangrentada, por  quien fuera su amada.

Y así, continué mi rumbo por la fiesta, saliendo del callejón y perdiéndome entre la multitud y entre las máscaras, entre las canciones y dejando atrás a dos criminales, siendo la tercera y sin que me importara, ahora ya estaba con una sonrisa tan brillante como mi mirada y me había deshecho de ese rencor y esa furia que no me gustaban en mi, hacían que tuviera un gesto demasiado (mas) duro del que ya tenia…. y me perdí de nuevo, hasta la llegada del amanecer, cuando ya no estaba más en Venecia y el carnaval había terminado, cuando me di cuenta que esto lo estaba leyendo en uno de mis diarios dentro de mis viejos baúles que usaba en mis antiguos viajes, cerca del siglo XVIII.

Lo recordé, ahora que pasó el Carnaval y recordé que no era tan divertido como lo era en esas épocas, en las que caminaba vestida de gala, encubierta  por una capa negra y un antifaz; y disfrutando de la oscuridad, la soledad, mis viajes y los extraños, como la extraña que yo era, o sigo siendo.

Happy Birthday MOM

febrero 17, 2008

Tu cumpleaños fue el día 15, pero no pude estar, más sabes que a esa hora… 6:oo am tuviste la presencia de tu hija y ahora casi sin tiempo te dejo esta canción, dedicándotela, sabes muy bien por qué, y no sólo yo te felicito…

Alguien más dijo :

Felicíteme a su madre

¿De parte de quien? – Pregunté-

Mía – El, respondió- a lo que yo insistí-

¿Y quién es Usted mi Señor?

Quien está sometido a usted. – Contestó-

FELICIDADES MAMI

15 de Febrero 2008

Tus 25 años

febrero 12, 2008

Recordé una frase que perdí en un sendero de alguno por mis viajes en la vida…

Alguien me la entregó, no recuerdo quien fue en realidad, quizá no era nadie… alguien menos que una sombra, ahora que siento que puedo ver lo que no vi cuando había por fin abierto los ojos… a la vida… a mi vida.

Estaba escrito y decía:

“Los Finales Felices me Entristecen”

Y ahora pienso, porque ya no veo y ya no siento, y es mejor así, que no habrá más tristezas para vos, porque el final que OS di no fue feliz y será por siempre mejor así.

Farewell my Friend

Mi mente siempre dominará mi corazón, no será como vos lo pensabais…. lo vuestro ya no es surrealidad, viveis en una ilusoria irrealidad, fantaseando entre vuestras propias pérdidas, hagáis lo que hagáis, ya no te salvaré la vida como lo dijisteis tantas veces, ya no estoy ahí, ni lo estaré, no os quiero, así que dejadme, dejadme en paz, dejadme ya!!!

De mi parte no habrá un Feliz Cumpleaños para vos, si teneis tu caja de píldoras, úsalas porque ya nadie te dirá nada, sin embargo, la que fue tu mejor amiga, la que fue TU ADORACIÓN, y la que escribía entre líneas que sin leer, nosotros entendíamos, se ha ido, porque mi mejor amigo desapareció y perdió su esencia, siendo él tan débil, que aún así como te dije, en un sueño… te perdiste y espero ya no reencontraros. Porque me decepcionaste.

¿Querías esa frase en tu epitafio?

Pues ya la tienes… para mi aquel mundo se destruyó y con él has muerto en tu misma decadencia.

Una de tantas que me dedicaste… ahora simples recuerdos.

Round Here

febrero 12, 2008

step out the front door like a ghost into the fog where no one notices the
contrast of white on white.
and in between the moon and you the angels get a better view of the crumbling
difference between wrong and right.
i walk in the air, between the rain, through myself and back again where? i
don’t know
maria says she’s dying, through the door i hear her crying why? i don’t know

round here we always stand up straight
round here something radiates

maria came from nashville with a suitcase in her hand she said she’d like to
meet a boy who looks like elvis.
she walks along the edge of where the ocean meets the land just like she’s
walking on a wire in the circus.
she parks her car outside of my house and takes her clothes off, says she’s
close to understanding Jesus.
she knows she’s more than just a little misunderstood, she has trouble acting
normal when she’s nervous.

round here we’re carving out our names
round here we all look the same
round here we talk just like lions, but we sacrifice like lambs
round here she’s slipping through my hands

oohhh sleeping children better run like the wind, out of the lightning dream
mama’s little baby better get herself in out of the lightning

she says “it’s only in my head.”
she says “sshhh…i know it’s only in my head.”

but the girl on the car in the parking lot says: “man, you should try to take a
shot. can’t you see my walls are crumblin?”
then she looks up at the building and says she’s thinkin of jumping. she says
she’s tired of life, she must be tired of something.

round here she’s always on my mind
round here (hey man)i got lots of time
round here we’re never sent to bed early and nobody makes us wait
round here we stay up very, very, very, very late.

i can’t see nothing, nothing round here (oh)
won’t you catch me if i’m falling?
won’t you catch me if i’m falling?
won’t you catch me cuz i’m falling down on you.

see i’m under the gun round here
oh man i said i’m under the gun round here
and i can’t see nothing, nothing round here.

Pasado en el Tiempo

febrero 11, 2008

“El Tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos”

Henri Friedrich Amiel

“Una Mirada hacia atrás vale más que una mirada hacia adelante”

Arquímedes

***

 El ir hacia adelante en la misma retrospectiva que da la vida, no es atraso, puede significar avance, pero como en el cuento del “Traje del Emperador” sólo algunos lo podrían comprender, por lo menos en este caso.

La vida se vive por un pasado, ya que sin ese pasado no habría este presente, ni seríamos ( con todas nuestras faltas o/y errores lo que somos ) para bien o para mal.

Lo consagrado (si es que se puede utilizar esa palabra) radica en que podamos descubrir, ese pasado que conforma nuestro presente, porque no SIEMPRE el futuro está en nuestras manos, ya sea por azar, o por aquel que llaman Destino, por malas o buenas intenciones así como por nuestras propias acciones.

¿Para qué ver hacia un futuro inexistente? Cuando nos hace falta reencontrarnos tantas veces con nosotros mismos y conocernos realmente, para así abarcar las reglas y fundamentar las primeras bases de lo que es el desconcertante y vano futuro.

No hay nada escrito, no hay reglas, ni por mucho que los astros guíen que marcarán todo, tal y cual va a pasar, o si se tiene la certeza de algo que ya ES sin serlo todavía; siempre habrá algo SERENDIPITY que  recordará lo que estamos viviendo como en dónde nos encontramos y si se comprende hará reflexionar y ver que no todo estaba, como ya lo ha estado.

Como consiguiente resolución: lo Primero es el Pasado y lo vivido es el presente como lo Inexistente es el futuro.

Frío Sangriento

febrero 11, 2008

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Todavía es invierno, los árboles están blancos, llenos de nieve aún hecha de escarcha, de hielo ya mal formado, todo es blanco y lastima por la propia luz que refleja e ilumina. Todo es soledad, se siente la angustia del jamás. Y yo sólo veo salir sangre de mi boca, escupo sangre y por primera vez no me gusta, tengo espejos y los colecciono, más no logro ver mi identidad, y la sangre que estoy consumiendo es la propia y me disgusta el sabor amargo, y al escupir, en las paredes quedan con gotas de saliva alguna vez humana, de un cúmulo que se entregaba al deseo y la pasión, de esa sangre que provenía de mis ancestros que ahora calma mi ansiedad al hincar un colmillo en mi muñeca izquierda, mientras siento que no tengo fuerzas para tomar aquella navaja suiza con tan filo que brilla, que deslumbra, que hace maravillas.

Pero sigo prefiriendo los espejos, me aterran, pero me busco, sin encontrarme, sin verme, sin saber como soy, ¿alguien me ve? Pues yo no.

Tomo uno y lo quiebro, las imágenes que reflejaba se vuelven miles y como miles de pedazos se entierran en mis pies ya descalzos y duele, pero lo prefiero, que sean parte de mí a no ser nada entre ellos. Y así nos volvemos uno, entre dolor, sangre y desesperación.

Todavía siento frío y estoy cubierta con una túnica de seda roja, un rojo carmesí, que juega con mis labios aquellos rebosantes de besos no dados y de besos ansiados como deseados, esos, mis labios, con su color y mi palidez, ya no mi piel blanca, ahora estoy muriendo o eso escucho decir a esas voces apagadas y calladas que vienen del pasado y ya no espero un renacimiento, como muchas veces antes lo tuve, estoy muriendo, ya me lo han dicho.

Tomo un abrigo negro y descalza salgo al balcón que da hacia aquella avenida ya despoblada, por dónde reina un vasto y llano como amargo pesar, como mi compañera la Soledad, y a lo lejos veo esos ríos que están llenos de mí, de mi ser, de lo que fuí, de lo que no seré, porque ya lo fui, y los veo teñidos de rojo, aquella que era mi pasión por la vida, y ahora yo misma envenenada sufro, al pasar de las horas por no poder morir y ver que esas palabras como muchas otras han sido vanas, huecas, vacías y por supuesto, totales mentiras y ahora sólo queda yacer en el amargo oscurecer de cada amanecer, escondida, encerrada tras vitrales que muestran figuras de demonios que son ya ancestrales y con un bastón de plata, los rompo con toda la furia y coraje que en mí se desata.

Ya no quiero esto.

Nunca lo quise.

No puedo morir.

Ya no quiero renacer.

El humo proveniente de un cigarrillo que saco, dentro de una cigarrera de plata, mientras estoy en el salón con mis invitados, con las piernas cruzadas y yo sin zapatos, descalza. Riendo. Con los pies sangrando y goteando en las alfombras. Y de repente todo se esfuma, como el humo, así de rápido se desaparece, porque no hay nada, no había nada, eran olvidados y vastos recuerdos que se confunden con vivencias que anuncian la locura y yo en una sonora carcajada me burlo de esto mientras camino por el sendero que conduce al tan aclamado bosque con esa luz irradiada de aquella trémula nieve y de nuevo, una mordida, y chorros de sangre, escurriendo por mi boca, saliendo de mis labios, marcando mis blancos dientes de un tono rojo y me veo reflejada entre la misma sangre, entre MI misma sangre, mi pasión ya ida de mi cuerpo y de mi propio espíritu y veo algo gris y borroso, que marca las gotas que delicadamente van cayendo de mi boca y así vuelvo a recordar aquel bosque, en las noches, con esa luna que me ha sido arrebatada y que ahora ya no es nada; ahora blanco, no seco, no vivo, no muerto, sólo en reposo y espero, porque sólo queda la espera de lo que será para alguien que no tiene libertad; sólo veo demonios a mi alrededor y la eterna Soledad, cuya compañía no me agrada, cuya misión no es conmigo y le hago llamar a la muerte, pero esta sólo se ríe siniestramente diciendo:

– Muerte ¿ Quieres muerte? Pero si ya has fallecido DOS veces.

Y me retuerzo de dolor, de asco, de este mundo y de mi misma, por no poder cambiar, por no poder morir, por ser alguien más, por ser quien fui y que ya no volverá; pero no como aquellos, sino tan especial que se convirtió en la Sombra de la Misma Soledad, inspirada por la Sangre, el Frío y la Oscuridad.

Arboles Nacidos en el Mar

febrero 11, 2008

La oscuridad se mece entre las olas del profundo y abismal mar, la luna lo acompaña siendo la ejecutora de sus movimientos, de esas tempestuosas subidas como calmas bajadas, que siendo a veces tardías provocan muertes inusitadas.

La luna es quien provoca como sigila aquel malestar, aquellos movimientos del oleaje, en dónde ha crecido o descendido, ese… el mar.

La noche reina en su silencio, se siente el frío, el mismo frío del silencio invadiendo todo en derredor.

Se escucha una alegre tonada que evoca la dulce voz de una melancolía, abandonada, gris, temerosa como frágil y asustada.

A lo lejos de aquella estación se escuchan rumores, entre el viento y su pasar, que van diciendo algo sobre árboles con sus copas colgadas en el mar, aquella voz, siniestra como elocuente, de la que nadie conoce el mismo acento, ni siquiera su acertividad, es perteneciente a ella, su diosa enterrada viva entre las más furiosas olas, dentro de la más profunda arena, dentro del mar, una sirena errante, buscando un bosque y su llanto, más no su canto, son ciertos susurros que se escuchan en el lejano pasar, como cual tristes gaviotas en un majestuoso y tenso volar, sin alas, sin vista ya.

Entonces se denotan ellos que se han cruzado con el viejo, el triste y muchas veces furioso mar. Pero ellos no pertenecen a él, pertenecen a los mismos árboles, que han nacido del vientre de aquella mujer ya acaso inexistente.

Los ríos siguen su cause, siguen pasando por esos conductos, aunque desde mucho atrás estén secos y no tengan ya nada que otorgar. Aún persisten y los árboles en sus ecos los reconocen, cuando son iluminados por las luces de aquellas luciérnagas escondidas en esos bosques, junto al mar; árboles nacidos en la temida oscuridad, palidecen cuando de sus ramas cuelgan cabezas que ya no han de pensar más, pero que sigilan a los cuervos, cuervos de la noche, gaviotas del día; mientras esos ojos de mirada retorcida los ahuyentan clavando dagas y puñales para que no los coman, y así puedan liberarse de su agonía: el poder todavía observar, sin ya poder ser, mucho menos estar.

Recuerdos de un Sueño

febrero 10, 2008

No os encontré, deberías de haber estado ahí, sin embargo, aunque busqué y busqué no os hallé.

Os recuerdo, pero no las frases exactas y recuerdo como hace tantos años a ti vos te cree.

Pensando entre recuerdos perdidos ya olvidados en las lagunas de la memoria, y sangré.

Queriendo llorar, siendo presa de mi propio pesar, pensando más y más entre una vana y vacía como consumida y potente ansiedad.

Y de repenté – ¡Oh! Parece que os encontré –

¡Pero no! De nuevo y mil veces errada como una vil y decadente enamorada…

Efímera ilusión como lo son todas aquellas que abarcan el órgano, si aquel llamado corazón y ahora

¿Qué hago? – Pregúntome – y sólo encuentro una respuesta; seguir con la hallada continuación.

Dedicado a ti… Ahora sin nombre, ahora sin más que un epitafio en dónde dice yaciente:

“Recuerdo de un sueño que era una Realidad no consciente.”

Envidia

febrero 9, 2008

“La envidia en los hombres muestra cuan desdichados se sienten y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás muestran cuanto se aburren.”

Arthur Schopenhauer

“Quien no es envidiado, no es digno de serlo”

Esquilo

Si los hombres o mujeres, como tales supieran el  verdadero conocimiento de lo que en verdad envidian, verían que es por no ser ellos mismos.