Es Imposible respirar con vos a cuestas, con vuestro pasado, nuestro pasado y mi presente.

Cuando vuestra presencia se hace cada vez más una honda ausencia.

Te he esperado por tanto tiempo y llegas tan de repente, como de repente te vas.

No se si debo de amarte o si debo de castigarte… –Me pregunto, si acaso se puede más

Te decides porque cuando se trata de vos es cuando no tengo fuerzas, ya que vos te has llevado todo mi ser.

¿En realidad lo has hecho? Sí, sí que lo habéis hecho porque sólo por vos entregué mi alma y no sé si lo que me hace tanta falta es acaso mi propia esencia o acaso es vuestra presencia en mi cuerpo, desvaneciéndose en una lágrima, sólo una más por vos.

Y la angustia acongojada y encerrada, entre esos barrotes blancos que son mis costillas, que es mi ser, en el que también se encerraba una espera, como un “QUIZAS” tan sólo una vez más.

Pero erré, tuve miedo, os abandoné y mientras te partías hombre de noche y luna yo mujer de sangre y desolación me hacía pedazos, trizas una y otra vez, al ver como te lastimaba y cómo me dolía más y más la partida, la única despedida que no hubo jamás.

Y queriendo recuperar aquella voz, aquella tonada, de aquella vieja canción, aquel estrépito al corazón, te digo: Te extraño y espero que alguna vez me puedas perdonar. Porque vuestro perdón sería suficiente para yo poder descansar, ya que yo no me puedo perdonar y de nuevo, caí, pero sólo una vez más.

Al querer recuperar vuestro amor y no recibir ni un adiós, pero si un beso, siendo que ya no soy lo que fui, ni vos mi amor, con lágrimas de fuego como sudor en el frío cayendo al suelo gris de acero.

Aquí estoy, sabéis muy bien que aquí estoy, pero llorar más no, por favor. No más dolor.

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