Viajes

abril 10, 2008

Estuve ausente por mucho tiempo, en realidad no me sentía a gusto con lo que pasaba a mi alrededor, con lo que pasaba en mí interior.

Es muy difícil adaptarse a estar en ciudades que son desconocidas y que en realidad han estado ahí desde hace mucho tiempo y después de media vida o quizás más, las encuentras.

Estaba fuera de mí, fuera de lo que era yo y tenía mucho miedo, era una vacío en el cual no me podía sostener, porque en realidad no había nada, más que el pasado, los recuerdos y eran demasiado dolorosos para estarlos viviendo de nuevo en algo que era lo mismo pero ya sin serlo.

Todos habíamos cambiado, y lo que más me hería era ver que seguía sola. Cómo me encontraba.

Las mesas y el olor a café seguían en el mismo lugar, el sonido de las voces que nos seguían con miradas estaban dispuestas con sus flashes a cegarnos y nosotros reunidos de nuevo, reencontrándonos, siguiendo con nuestra esencia, los libros, la historia, el arte, los años, las remembranzas y todo lo que había quedado atrás que estábamos recuperando en esos efímeros instantes.

Sólo escuchaba sobre una desaparición, sobre alguien que ya no existía, y en retórica pienso que por eso era la extrañeza de esos momentos.

El recorrer calles vacías, el escuchar el pasar del viento y sentirlo en mi piel, a veces con calor, con furia, otras veces frío, helándome, triturando mis huesos casi. El poder escuchar esas imágenes reflejadas en mi memoria como recuerdos a los que me he querido aferrar pero que sé que no regresarán, ya no, no regresarán jamás. Es difícil, muy difícil de aceptar y duele.

Regresé y de nuevo a mi encierro, sin ventanas, sin sol, sin penumbras, sin oscuridad, sin ser yo, sin ser alguien más, sin nada, con todo lo que ya había perdido y me hundí. Ya no quería más.

Hasta que decidí dejar al pasado, y no olvidarlo ya que me ha dejado unos aprendizajes tan profundos y sublimes como dolorosos que no los cambiaría por nada, ni siquiera por un momento de felicidad. Sólo caminar junto a él y estar en lo que soy, en mi presente y nada más.

Por un momento lo pensé así… ahora ni siquiera puedo pensar, ya no puedo sentir, todo se ha agolpado en el cerebro como la sangre que brota de mi corazón ya inhumano, sin discernir, sin estar, sin ser, extrañando lo que fui y lastimada por quien murió, por quien soy…

Sólo sé que estoy sufriendo y mucho.

2 Responses to “Viajes”

  1. miguelangelh Says:

    Voy a empezar a leer desde aquí, donde parece que se prepara el lienzo para llenarlo de pintura y transformarlo en imágenes nuevas…

    al menos en esta entrada parece que se cierra un capitulo y esta por abrirse otro, asi parece al menos.

    Por aqui me tendras leyendo durante los siguientes dias.

  2. Vampiresa Says:

    Qué perceptivo que eres!
    Bueno, ¿qué artista no lo es?

    Será un placer tenerte leyendo por este lugar.

    Besos!!!

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