Aún

junio 6, 2008

Y te sigo llorando

Te sigo escuchando

Me sigo lamentando

Así me estoy atormentando.


No puedo vivir sin ti.

Mi vida eras tú

Dentro de esta efímera Existencia.


Tú te fuiste

Como me fui yo antes

Pero no lo hagas para que sonría

¿Cómo sonreír, sin ti, que eres mi vida?


¿Cómo aprender a vivir sin que haya una vida?


No te pido que vuelvas, porque no voy a volver.


Más me quiero enredar en tu cabello

Me quiero sumergir en tu aliento

Quiero sentir tus caricias por todo mi cuerpo.


Quiero luchar y de entre batallas ganar

Para así llegar y otorgarte mi corona

La que me diste cuando regresaste

Rendirme ante ti

Y ser tu misterio.


Convertirme en tu anhelo

Que despejes por completo este velo

Que me muestres como soy

Y te entregues en la más sublime rendición.


Con tus brazos entre sábanas

Que nos pertenecen

Como esa cama

En la que sin ti

Ya no hay Nada.


Quiero seguir en el camino

Quiero seguir sola pero contigo

Quiero que tengamos lo que nunca tuvimos.


Quiero tus cantos, tú mis canciones

Más blasfemias y Maldiciones

Quejas e ironismo

Risas a carcajadas

Madrugadas de vicio y vehemencia

Noches de soledad y pasión.


Te quiero a ti

Nos quiero a Nosotros DOS.


Es Junio

junio 4, 2008

Las horas parecían incalculables, en realidad no se sabía cuánto tiempo había pasado.

Los relojes habían explotado en ellos mismos por no soportar tanto y tanto, como el dolor que significaban esas maneceillas que se incrustaban entre lo que fueran unas golondrinas.

El verano ya estaba aquí, se demostraba con un aire impávido, un viento que estremecía las olas que se veían desde esa ventana que daba hacia el mar. Aquel sucio, negro y traicionero mar.

La luna estaba escondida, las nubes que parecían unos halos de fuego que la seducían y así, ya no se pertenecía a ella misma; el cielo lloraba desconsolado, como a alguien que ya no tiene lo que nunca ha tenido pero siempre ha deseado.

Esa lluvia llena de lamentos con tanta fuerza, y tal estremecimiento que hacia hilvanar deseos de una ilusión, ya en un vacío, desde aquel, en el que una vez se vio la luz, aquel del que nunca más se pudo salir, ni escapar. En el que permanecía en soledad y oscuridad.

De nuevo era junio, y los despojos de los restos que eran no más sino destrozos se dejaban ver, ante ti, ante mi, ante nadie, ante los árboles meciéndose, ante las ramas de las hojas volando al viento… llegando al suelo.

Ella se preguntaba mientras veía el pavimento, porqué se sentía eso… si acaso significaría la llegada o si era la despedida de lo que nunca quiso. Si acaso se estaba percatando de lo que era la vida, ahora por sí misma.

Pateando charcos, fundiendo imágenes de pensamientos en los reflejos borrosos, como fangosos que impregnaban ese aire con su olor fétido, ya podrido… un agua estancada…cuando se sabe que el agua es libre… que el agua debe de correr.

Aún cuando corra entre las manos y como el tiempo se nos vaya, y no sepamos en dónde ni cuántas lágrimas derramamos…Eso es simplemente lo que se siente. Lo que los sentidos ante los demás perciben.

Porque el tiempo sigue, y el agua no se estanca, las manecillas siguen girando (aún sin ellas ni nosotros quererlo), y esa agua se transforma en gotas grises en lluvia, en aguas que dan a los ríos, al mar, en aguas que tarde o temprano, de una u otra forma desaparecerán.

Como lo hicimos, para siempre, pero también para volvernos a reencontrar.