Realismo I

julio 12, 2008

El cuello era tan frágil que no se podía sostener. Estaba sentada en el escritorio, en su asquroso cubículo,  cuando en realidad por las mismas palabras que dijo (hacia mi) con tanta rabia y coraje, sin querer se mordió los labios al hablar tan rápido y al percatarse de esa sangre que manchaba papeles como documentos, bajó la mirada. Y al bajar la mirada se escuchó un crujir.

Su cuello se había partido. Y había caído manchando de sangre, como de muerte lo que tanto deseaba conversar o recuperar. Un hombre que no me interesaba. Alguien que me ayudó, ¿Por qué? No lo sé, Pero pasó por alto sus indicaciones.

El trabajo de ella quedó inconcluso, manchado por su propia sangre y por su propia muerte, hundiéndose esos dientes cada vez más en sus labios, ya inerte, muerta. Sin figura… todo por ser quien era. Una mujerzuela sin educación, sin respeto y por no darme lo que me correspondía. Por no hacer caso de indicaciones de superiores.

Murió y yo, salí de por esa puerta, asqurosa, con olor a humedad y desperdicios, sin cambiar nada de mi, siguiéndome a mi misma, a mis pasos, y mi futuro incierto. Pero con la cabeza en alto y sin decir una sola palabra.

Que la encontraran muerta, pues un escritorio nos dividía y yo, ni siquiera le había dado la mano. Si quería manchar mi expediente; Lo manchó con su misma sangre podrida y con su muerte. Algo que no me concernía.

Si se confabularon, no es mi culpa, es culpa de sus traumas, despojos, y vejaciones, de su falta de tacto… pero no repitan mi apellido varias veces, ni pregunten de dónde soy… ya que eso, sin ser yo, les puede traer una maldición.

Como ya lo dije antes. Una muerte. Que no provoqué yo, ni esa sangre podrida, consumida por odios y rencores de una mujer amargada, sin cejas, pintorrajeada, disimulando su canas con un tinte barato. Que ahora está en su funeral. Al que me da gusto saberlo y no asistir.

No me interesa pertenecer a un circo, que no tiene nada, más que tontos y trepadores, una especie que no entiendo, tal vez por mi color de piel… o simplemente porque he vivido mucho y los tiempos han cambiado. Y antes nada era así.

NO

julio 12, 2008

No me quiero ir. Sin embargo muchas veces me llevan a rastras, incluso sin que me de cuenta, lo que implica que sea en contra de mi voluntad.

¿Quién lo hace? La verdad es que no lo sé.

Sólo espero que comprendan si por momentos no me encuentran,  es porque me he ido para descansar; ya que ando entre los bosques, levantando la vista y mirando a la luna, crecer, como decrecer, recordando e inspirándome…

Viviendo, si, tal vez.. como para pensar en el fin, que una muerte sagrada significaría.

Pero mis palabras con imágenes, son decisiones sin razón, sin sazón alguna… es mi mente la que habla. No mis dedos los que escriben, bailan o ríen.

Aquí sigo, esto no es una despedida, ni un arrepentimiento, sólo es lo que es, lo que hay, lo que ya no está y por lo que sigo, entre hojas al pasar por mi caminar, ciega, sin ver ya atrás. Pero recordando (como ya dije) y amando, como odiando, aprendiendo de la realidad y durmiendo entre mi surrealidad.

Hace frío y hay mucho que escribir.

Estoy muy cansada, sólo quiero descansar, cobrar mis deudas, estar en paz y regresar, ¿Cómo? Con más fuerzas quizás.

Lo Soltaron

julio 12, 2008

La sangre hervía, pareciera que salían borbotones del viejo y sucio caldero.

El corazón latía fuertemente y el oxígeno no se percibía ante las miradas, como los insultos de los reclamos que no entendían ni lo propio que decían.

Estúpidos banales, clichés arrogantes – Pensaba alguien- mientras oídos segregaban sangre al perforarse los tímpanos por un instinto que se había soltado; palabras de quienes no conocía, ecos que la lastimaban, como aquel y muchos más, un pasado y algo que había salido por la fuerza del sol, de un traicionero.

Una muerte querían, si lo querían, eso obtendrían.

Porque hay ovejas disfrazadas de lobos, como hay seres nocturnos que vigilan por el sueño de los demás y por su bienestar como su amor. Pero no es adecuado buscarlos.

No pertenecen a este mundo. El de ustedes. No lo hagan que es prudente, esta advertencia.

Ya que si los buscan, los encontrarán, sin ser invitados.

Y así obtendrán lo que quieren, su mismo deseo. Una muerte. La muerte de ella. Más no la tendrán.

Nunca a ella, más, si ha de saber pelear.

El instinto en las noches se suelta y por los bosques desolados busca presas a quien atrapar. Entonces por favor… no la busquen, que la encontrarán. A ella misma quizá. A ese ser nocturno, iluminada con la luz de la luna entre las copas de los árboles, con una sombra envolvente y una máscara de felicidad. Más no la subestimen. Que es la muerte que persiguen y los matará.

Mientras vivos los desollará y su sangre, calmará los nervios y el pesar, del sufrimiento de ser perseguida como acosada, por quienes, nunca ha querido ni quiere vislumbrar.

No se acerquen, cuando ese… anda suelto.

Ese, el instinto mortal.