Duerme Tranquila

septiembre 2, 2008

Duerme

Me decías impávido, ante mis ojos sin reposar.

Y cómo dormir, si estás a mi lado.

Mientras te toco, cual frágil aliento de ángel ya convertido en demonio.

Dándome la paz que no logro recuperar, lo íngravido de tu ser, en mi existencia…

Pues es tu pasar ante mí, mi única penitencia.

Cuánto rencor hay entre las palabras

Cuánto odio albergado entre las líneas esquivas que esconden el verdadero

Cómo único sentimiento que hay en realidad.

Y dime ahora:

Cómo puedo ver esa luz que me lastima al cerrar los ojos

Ese blanco que emerge de entre mis sueños grises en los que no estarás;

Porque sólo permanecerás entre todos los colores que provocas en mi alma

Para así resplandecerla y darme luz, entre los que llamas mis sueños tristes

Y así era porque no fue lo que encontramos; por lo que luchamos, porque nunca nos dejamos…

Basta de tolerancias y de más estupidez.

No te esperaré, porque no estarás…

Bastó una canción de lo que nunca sobró o quizás dos.

Para no decir adiós.

Simplemente para irme y esperar esa luz, que (no lo sé)

Si en algún otro sueño me iluminará…

Estará albergada en tu cuerpo, en tu vida y es la que desvanecerá

Las figuras que se adornaron con colores de primavera y otoño.

Mi príncipe, el que no renunciará.

En los Funerales del Deseo

septiembre 2, 2008

Una caverna infinitesimal bosteza en cada célula… Sabemos dónde se instalan las enfermedades, su lugar, la carencia definida de los órganos; pero ese mal sin sede…, esa opresión bajo el peso de mil océanos, ese deseo de un veneno idealmente maléfico…

Las vulgaridades de la primavera, las provocaciones del sol, del verdor, de la savia… Mi sangre se desintegra cuando los brotes se abren, cuando el pájaro y el bruto florecen… Envidio a los locos de remate, el embotamiento del lirón, los inviernos del oso, la sequedad del sabio, cambiaría por su torpor mi agitación de asesino difuso que sueña crímenes más acá de la sangre. Y más que a ningún otro, ¡cuánto envidio a esos emperadores de la decadencia, huraños y crueles, y a los que se apuñalaba en pleno auge de sus crímenes!

Me abandono al espacio como la lágrima de un ciego. ¿De quién soy la voluntad, quién quiere en mí? Me gustaría que un demonio planease una conspiración contra el hombre: me aliaría con él. Cansado de debatirme con los funerales de mis deseos, tendría por fin un pretexto ideal, pues el Hastío es el martirio de los que ni viven ni mueren por ninguna creencia.

Extracto- Breviario de Podredumbre

Emile Cioran