Girando

septiembre 25, 2008

Buscando la salida del laberinto, estando perdida, veo que sólo he dado pasos en falso y de un puente ahora sólo queda una cuerda floja en la que me trato de sostener para no caer.

El miedo se hace presente y se agudiza cuando se escuchan los pasos de quien no perdona; de Cronos, de una maldición que me ha tenido sumergida en tantos años, en los que sólo he visto el pasar de muchos por una puerta, en la que no llego a inclinar su picaporte, en la que veo los cambios y giros, como también los avances y las caretas de muchos más, mientras yo sigo encerrada, sin conseguir una paz, sin lograr lo que quiero encontrar dentro de esta búsqueda.

Absurdo para los demás, yo quedo inmóvil y mi cabeza gira y gira al no tener nada, más que mi propio pensar, y mi cuerpo se envuelve en tinieblas en las que caigo, dentro de las que floto ingrávida al no tener más que una esencia y ver en un lago, una imagen de lo que fui, de lo que soy y no sé si quiero seguir así.

Mientras ese lago se seca, yo sigo viendo las arrugas de mi piel, como las grietas de una tierra infértil y abandonada, ahora me doy cuenta que he caminado mucho; y estoy cansada por tanto andar, fatigada y siento que ya no puedo más; mis pasos cuando viro la cabeza (con dolor con mucho dolor), todavía los escucho andar, porque estoy dentro de ese círculo, de ese vicio que me tiene atrapada y que no me puede dejar.

Caigo entre las espirales y ahora en un sueño, para intentar descansar, y por fin salir de este lugar.

Fragmento tomado y transformado de :

“La Demoiselle Morne y .

Otros Cuentos.”