De Vuelta

octubre 9, 2008

Girada, transformada, consumida en un ahogo que es presa del propio destino.

El tiempo con su pasar y yo atónita y confundida, hilada entre el dolor y la angustia, temiendo lo peor.

Cuando no recibí una respuesta, vi que las calles por las que había pasado en mis sueños ahora estaban inundadas.

Las sombras no eran sino más que recuerdos de un olvido, de un aroma.

Nunca hubo una huella, hubo un desalojo, una negación, un escape, un hundimiento.

Me encontré entre las luces pertenecientes a las tinieblas, llenas de fantasmas y así, me di cuenta de que no era lo que yo sentía.

Era lo que yo vivía… me había convertido en un alma errante, un ser cadavérico y mortuorio, cubriendo apenas sus huesos con su frágil piel.

Me di cuenta que el infierno no estaba ahí, estaba aquí y yo, yo… había sido devuelta.

Parte # ?