Nunca se esperó al Tiempo

diciembre 19, 2008

El cielo se ha roto y caen pedazos de sueños ya quebrados que entran en el cuerpo, formando heridas colapsadas entre ecos de pisadas que se confunden con el estrépito de esas hojas muertas al caer, al yacer, muertas, como tú y yo estamos ya.

El deseo de tenerte emerge de mis entrañas como si fuese a perderte y quisiera amarrarte a mi con estas palabras, más parece que no bastara; ardo en fiebre por ti, por tus besos, un roce, una caricia y me sumerjo entre las tinieblas para encontrarte, para entre un claroscuro refugiarme en tu luz cegante como amarga y ya no ser quien dije ser, ni que seas lo que eres, menos lo que fuiste.

Encontrar el sendero para ya no perderte, mientras en la intimidad sólo veo sábanas manchadas de sangre, entintadas por dolor y con el olor de melancolía y pasión ya desgastada.

El aire de la vestisca en este otoño apagó la última chispa que surgió de ti… el aire que mecía mi cabello, mientras pensaba que te cantaba, más sólo era una voz que no escuchabas, mientras la imagen de mis labios la tendrás como la última vida entre los dos.

Escrito en Septiembre de 2008…

Nunca se sabe lo que viene de regreso.

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