La Reina Celta

marzo 15, 2009

Ella se viste de verde
Sus vestidos son la misma joya de la isla.
Se esconde de entre los árboles del bosque.
Y en las ramas se escucha el susurro de su nombre.

Las luciérnagas reposan en su cabello
Formando así una corona dorada.

Cuando cae la lluvia queda
su aliento; imprengnado de melancolía.
Las colinas silban su nombre.

Las noches con estrellas son súbditas
ante su belleza.
Entona canciones con el arpa
que lleva debajo de su manto.

Ciega a mudos.Y enloquece con vicios.
Adorada y abnegada.
Olvidada y siempre recordada.

Carga una daga envenenada.
con empuñadura de cuero y oro.
Atada a su cintura.

Vigila silenciosa a las gemas preciosas.
Sus hijas, hadas tintineantes, amantes juguetonas.

Camina sonriente con su mirada fija
A los 4 puntos que dan al mar.
Busca la tristeza.

Y así roba almas que rondan en pena.
Matando corazones que silencian amores.

Abre puertas a lo indescifrable
Otorga oportunidades a lo imposible
Y da bendiciones a quien cree en ella.

Ella es la reina y otorga más que felicidad.

the_forest_lady_by_trappedillusions

Cenizas

marzo 15, 2009

Lluvia impávida de sentimientos atrofiados. Extravaganza inconfundible de llantos y penares. Adioses y canciones guardados en un lugar llamado el olvido.

Fuego extinto, que arrasó con todo a su paso, que quemó lo que era la llama viva de lo que ahora ya murió.

Mi voz quedó grabada en un cajón que guardaste, cuando no soportaste esa canción, te fuiste y después pediste una disculpa, ahora me ves y te escondes, ahora ya no escribes, ahora no eres quien fuiste.

Hirviendo; en contra del reloj, queriendo lo imposible, con un hombro lastimado y un codo quebrado, a la batalla decías que ibas, pero siempre regresabas; regresabas regordéandote de los propios triunfos que nunca ganaste.

No se siente el ardor, ya no quema, ya no duele. Esta fue la última vez, con esa guitarra y con mi voz, con una mirada y este adiós. La flama se extinguió y quedaron cenizas de lo que un día se vivió, ahora ya no están. El viento se las ha llevado en un arranque tempestuoso y con un soplido, las ha quitado del camino.

Llueve en forma ácida, verde para ti. Te hundes y yo; gracias a esa despedida renazco. No por amor, sino por fuerza, por libertad, porque es mi destino, porque soy fuego y lo único que mataste fue lo que había; los sueños. No me recuerdes más, que no te volveré a ver, ni te diré lo que quisiste escuchar la última vez.

Amorfa distorsión en un juego de batalla, en el que cada quien toma a su peón, y en el que se escuchan las cuerdas de ese pasado, que quedó grabado, y ahora ya olvidado.

Lo dije; no sabía si debía de agradecer, porque no creo que lo merezcas, pero hoy por hoy esas cenizas que veo en el viento pasar, se que vuelan para ya no regresar jamás y no creer en el fuego de un amor. Creer en un ave, creer en mí. Fénix.

Cenizas… tus despojos de ambiciones maltrechas. Adiós.