Mi Sombrerero Loco

mayo 5, 2009

Y fue así, justo así, cuando los peones del juego de ajedrez se coronaron victoriosos y triunfantes; cuando la sangre derramada y fresca pintaba las rosas blancas en un tono carmesí y el cricket se jugaba con las cabezas rodantes , con los mismos ojos que nos veían. Yo bebía el té con la corte – o ¿en la corte?-

Saliendo del laberiento vi un reloj que marcaba las 6, un reloj que seguía marcando el tiempo, más no las horas, ni los días que habían pasado, un reloj salido de una explosión, uno que recordaba mi pasado.

Mientras tomaba más pimienta para calmar mi alergia, vi un sombrero rodante en la mesa, vi que unas manos; las manos más encantadoras que había visto lo buscaban, mientras él iba girando por lo largo del camino de mesa hacia dónde yo me encontraba. Tomé el sombrero y lo coloqué en mi cabeza, seguí bebiendo el té y repentinamente un beso asustó a mi mejilla. El sombrero era el dueño de este personaje salido de un cuento de hadas, era como si lo viera en el mismo espejo que me encontré una vez, cómo si lo hubiera perdido y ahora NOS hubiésemos encontrado de nuevo.

Chesire sonreía desde el cielo, como la figura de una luna en cuarto creciente y Venus resplandecía a su lado, centelleando como uno de sus dientes en esa blanca y enorme sonrisa; estaba amaneciendo o por lo menos de eso me percaté mientras me veía hundida en un mar de lágrimas que por desesperación no podía contener. Felicidad, temor, angustia, era ¡miedo! lo que sentía en esos momentos. Era una ensoñasión, pero no era irreal.

Calmó mis afligidos sentimientos y él me hizo comer un bizcocho con un poco de mermelada de fresa, me sirvió una gran taza de té con miel y un poco de whiskey. Me hizo sentir reconfortada en el mundo más extraño en el que podía estar pero en el que me había sentido mejor en toda mi vida.

Tomó mi mano y me invitó a bailar, mientras el sombrero me decía cosas que no podía entender, él besó mi mano y me dió las gracias, por haberlo encontrado. No sólo al sombrero, sino a él. Que estaba perdido sin saber por tantos años quien era yo.

madhattergothicvj0

Deborah

mayo 5, 2009

¿Dónde estás?

mayo 5, 2009

¿Dónde estás?

Saliste de caza en estos calurosos días de mayo… hiciste un repliego de sentimientos y dijiste que ibas al mar, a los acantilados para sentir un poco de esa brisa… No; fuiste para sentir el vértigo de esas olas estallando contra las rocas en la misma costa, la que no te pertenece, de la que quieres escapar…

No quieras sumergirte en aguas saladas por las noche, la sangre marcaría tu final, dejando tu cuerpo inservible, y viendo sólo desechos entre las blancas olas, que encaje de ataúd, pudieran en ese instante parecer ya.

¿Dónde estás?

-Te pregunto-

Y no me sabes responder; es que ni siquiera el eco de tu voz escucho ya, el sonido de tus palabras se ha ido, has silenciado las ilusiones y apagado la pasión.

Quisiera que estuvieras aquí, pero, ¿cómo decírtelo? Si no se en dónde estás…

Ruego por una plegaria y así es como te hago llamar, diciéndote:

Vuelve, vuelve, vuelve…

A mis brazos y a mis pensamientos, no me dejes, nunca más.

Lágrimas

mayo 5, 2009

Voy guardando lágrimas en mis bolsillos.
La soledad es el reflejo de la sombra delante mío.
Soy una adicta y tengo delirios.
Necesito embriagarme para así ya no pensar.

No pensar más en ¡ti!
Es una locura, es una enfermedad.
Sólo dejaste dentro de mí, gotas…
Y ahora caminando, voy regándolas en el frío suelo.
Gotas de amarga tristeza.

La soledad mi  acompañante perpetua

No te sigo más, sino te veo más que en una surrealidad

Si estuvieras aquí y empañaras los vidrios con tu calor

No necesitaría hincar mi mirada en esa.

Aquella copa de vino vacía.

Sí, soy adicta, soy adicta a ti…

A tus besos regados en esas calles

En los que te entregabas y el reflejo

De millones de estrellas se veían en tus ojos.

Los ojos que provocaban aquella mirada asesina.

Los que ahora mismo me lastiman.

Los que no veo, y los que recuerdo; incluso

Aún, todavía…

Noviembre 2008