Te veo

mayo 7, 2009

Tengo un ojo dibujado, que te ve en un remolino, mientras yo te veo atrapado.

Mis pestañas alzan el vuelo, te quieren alcanzar, en un tiempo, quizás; te quisieron salvar.

Con mi propio mirar te busqué más y más, hasta que ya no te veo… cuando en la niebla desaparecieron tus despojos, mientras yo decía : No, no quiero volver  la mirada hacia atrás.

Te intento olvidar, pero el ojo en el papel enmarcado te sigue viendo, como yo no lo quiero ya hacer.

Rompiste los recuerdos, rompiste lo poco verdadero que quedaba, y ahora ya ni siquiera ha quedado la mitad. Es muy pronto, pero el huracán no ha parado todavía, has hecho destrozos, quitado vidas y espero que no los haga por más.

Me duele, pero te tengo que olvidar, tengo que romper el papel dónde se encuentra ese ojo dibujado que no te deja de mirar, para que así quedes en mi mente como un recuerdo, tan sólo uno más, que no duela, que no singnifique nadie, como ahora se está, un recuerdo, una imagen, un pensamiento al que no eche de menos ¡JAMÁS!

Deseperación

mayo 7, 2009

Con un corazón en las manos, con un corazón inexistente; en las manos de un cuerpo ya sin vida, con el dolor punzante de un vacío que se había dejado atrás…

Con unas lágrimas negras, marcadas en pañuelos, sentí el dolor de esa herida de la que pensé, nunca me podría recuperar.

Incierto es el presente, incierto es el futuro que nos hizo presas de juegos y trampas de enemigos, a los que creíamos amigos.

Mi muerte ya es inevitable, porque aún cuando te empecé a amar, yo de ese cofre no me podía levantar… mis labios eran pálidos y mi cabello marchito por tanto abandono en la oscura soledad.

Cuando llegaste, como si de un cuento de hadas se tratase, rescataste mi existencia de ese pozo, y colmada de sonrisas y de gozo hiciste que mis pupilas brillaran, que mis ojos a ti mismo te iluminaran y sonrisa a sonrisa, mis labios por la corriente sanguínea, rojos se tornaran, con tus besos, con tu calor, con tu apego, con tu fervor y amor.

Las últimas palabras fueron un “TE AMO” y hoy cuando desperté, sabiendo que estabas ahí, no quise saber más, y volqué mis ojos, mi mirada hacia esa almohada para de nuevo sumergirme en esa oscuridad, para darme cuenta de que cuando en realidad despertara, te habrías ido ya y nunca más te vería, ni siquiera en mis sueños, que convertiste en pesadillas en la sublimación de un amor que se convirtió en una descontrucción.

No habrá más días de sol, ni habrá más sonrisas… no mi amor, quédate en dónde estás, pero no me digas: “Corazón” no me llames Bella… cuando creíste más en quien te defraudó, cuando a mis espaldas hablaste mal de mí sin ninguna razón. Te fuiste cuando todavía hoy tenía esos regalos para ti, esos corazones y esas pinturas, esos poemas y unos labios que deseabas… Te fuiste, pero aún así, cuando las lágrimas rueden por mis senos sé que acabaste con esta desesperación.