Un Cuento

julio 8, 2009

Cuántas veces sonreíste, una sonrisa tan franca que incluso te creí cuando con lágrimas me dijiste que nunca te habías sentido así.

Andante, mísero y lastímero, que francias resecas y maltratadas has dejado tras mentiras; tras un arcoiris de ilusión; como el leprechaun que aparece en los bosques, una ilusión, una alucinación, una decepción que todavía duele, que no deja dormir por pensar en ti; como al principio, los dos esperando la hora del amanecer…

Dejaste que el sol te resplandeciera en la cara, te cubriste los ojos con gafas oscuras, cerraste la boca y ocultaste tus oídos hacia esas cartas que hace tiempo escribí, mas nunca entregué.

Pensé que ya se había superado, más cuando te vi de nuevo, vi que apenas estaba empezando.
Un imperio, sin bosques, sin niebla, sin nieve, sin oro y sin islas solitarias, sin un pasto verde que recordara una botella de vino tinto en verano, sin ningún arcoriris.

Ya no espero a un caballero, mucho menos a un príncipe. Desperté del sueño en la madrugada y me di cuenta de que todo era un cuento, para niñas ilusas, uno de los que hace siglos se escribieron, uno de los que llaman cuentos de hadas y como tal, inexistente.

One Response to “Un Cuento”

  1. milkysuggar Says:

    eso es lo que más duele es el despertar del sueño… templanza! esto pasará …

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