Tierra

noviembre 23, 2010

Desangrada; la muerte aguarda.

Los relojes se han detenido;

aún así los escucho

Escucho sus sigilosos pasos tras de mí.

Me persiguen.

Los inertes recuerdos de un pasado inexistente

ahora carcomen mis entrañas,

son gusanos que han quedado entre mi mortaja

esa que fue la que entretejieron tus caricias y tus besos…

Muerte adormecida.

Muerta yo, la conciencia, la espera.

Sin esperanza y renaciendo.

Voluntad férrea y lágrimas calcinadas.

Infame asesino. Tus lágrimas denotan dolor

tus palabras deshonor, mentiras.

Yo soy fuego, y tú…

Tú ya no eres ni cenizas en ese entierro.

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