febrero 28, 2011

Me gustan los puntos suspensivos. No me interesan las críticas, ni los comentarios; cuando empecé a escribir el blogs no era más que una gran fuente para plagios.

Desafortunadamente ahora mucha gente me conoce, sabe quien soy y quién está detrás de lo que escribo y eso hace que me retraiga.

¿Qué si me importa lo que digan? La verdad no; pero ojalá tuvieran el puto valor para decírmelo en la cara… jodidos hipócritas, no les voy a dar más armas para que quieran verse como vencedores antes sus propias batallas, creadas por un intelecto que no va más allá de lo que ven, ni de su imaginación.

¿Críticas? Si tan siquiera lo supieran hacer bien… me dan asco.

Y ustedes me dan risa, pero estoy tan anestesiada que hasta una carcajada me produce modorra.

Jódanse que no estoy muerta, ni me he ido tampoco.

Yo no inicié la guerra, pero ahora me cansaron y saben que de entre el fuego todo puede suceder, incluso dentro del fuego cruzado.

Moraleja, refrán o advertencia: “A quien le quede el saco que se lo ponga”

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