Recaída

mayo 31, 2012

Qué bien se siente saber que no estás muerto. Ya lloré,  y me enfurecí, pero te reencontré y a pesar de no ser los mismos, después del interludio cambiamos la voz por silencios y pensamientos y nos encontramos el uno en el otro.

Saber quien soy y que lo sepas. Que lo sepan.

Hoy después de tanto, querer buscar a mi otro amor, del cuál no sabía nada desde hace años y aun así, encontrarlo, con el cabello despeinado como siempre, la barba a medio crecer, y oliendo a perfume de bebé. Estando en la oficina.

-Recaí – Le dije

No tuve que explicar más, cuando dije la palabra me respondió -Lo sé, pero estás mejor y es lo que importa.

Un eterno retorno, volteo y veo frascos de color ámbar, de cristal, con pastillas, veo cajas con tabletas y cápsulas, tengo opio dentro de mi cuerpo, tengo dolor, tengo pensamientos y muchos recuerdos.

Mis recuerdos están siendo mi salvavidas, en esta recaída mis recuerdos son lo que me hacen estar en la realidad y no olvidarme de quien soy y quien fui para aquellos que desaparecieron y ahora de nuevo están conmigo.

Las lágrimas siguen brotando, las alucinaciones se fueron y los miedos son reales, pero las fuerzas que me embargan son aun mayores a todo y por eso me encuentro a esta hora despierta y escribiendo.

Estoy creando un collage, no me puedo tatuar, ni ponerme piercings, pero pinto, creo, escribo y con los años eso queda permanente, y lo veré y dire: “Yo sobreviví a eso”.

Es casi increíble, pero así es la realidad, recaí, me hundí y estoy tratando de respirar, no entiendo ya el significado de las anclas, yo vuelo, siempre lo he hecho y aquellos que están junto a mí lo saben, quienes me han amado también han volado. No pertenecemos a un asfalto. Preferimos el cielo pintado de negro con matices lunáceos y sparkling de estrellas fugaces.

No sé a qué generación pertenecemos, pero sé algo que se refuerza por sus palabras, somos extraños, somos genios, estamos entre una pequeña línea que indica locura e inmortalidad. No somos felices. Al menos que estemos juntos, pero no los tres, somos hipomaniácos, somos sangre, somos ardor, somos deseo, somos una espiral, somos nosotros. Y gracias a la recaída nos hemos reencontrado.

Sí, gracias a esta recaída yo misma también me he reencontrado y estoy más viva que otras veces que recuerde. Veo fotografías, miradas vacías, viajes, calles llenas de tráfico, mar, luna, frío, y muchos años pasados. Me veo a mí, con brillo y ojeras, con mucho más para dar, y diferente, pero sigo siendo la misma mujer con cabello ondulado, de tez blanca y vistiendo de negro, sólo que ahora hay alguien que me acompaña y me defiende. Es Deborah, espero que la recuerden. Deborah es parte de mí también, y les gusta y yo me gusto.

Tengo mucho de lo que he deseado y tengo mucho que no quisiera tener, a quienes me han envidiado tanto les deseo todo el mal multiplicado por miles, yo no me preocupo si quiera en mirarlos, ellos tienen ya su mismo infierno y no podrán estar jamás tranquilos, porque yo sonrío, tengo amor, belleza e intelecto.

Gracias por hacer que sea cada día más fuerte dentro de esta recaída que ha costado un coma, agresiones verbales y mucho dolor, de todos tipos, pero también encontrar el verdadero amor en la esencia, en lo que los demás no tienen, pero nosotros sí, y no importa que pasen los años, seguimos juntos. Y eso, eso nadie lo tendrá jamás, porque es la verdadera felicidad. El saber vivir.