Llueve

noviembre 29, 2015

Se acaba noviembre y llueve. 

Es domingo. 

La temperatura es menor a cero grados centígrados. 
Todo está cerrado, aquí en Alemania, no abren los comercios en domingos, ni siquiera los restaurantes. 

Hay hartazgo. 

Decidí darle un “no” a la poesía y me quedé dormida. 

El dolor me despertó. Tomé medicamentos. Vi la hora y la fecha. 

Casi es mi cumpleaños. Nunca había estado tan sola y con tanto trabajo. 
Tenía muchas celebraciones pero no tenía trabajo, mi trabajo literario con deadlines. Pero tampoco tomaba tantos medicamentos. Tampoco había cancelado mi boda en este año. 

No había sufrido la muerte de alguien muy cercano a mí, alguien a quien adoraba; por una escupida negligencia médica. 

No puedo superar los efectos de unos medicamentos por una fractura de codo que me dejó sin escribir por meses, y después gastar €7.000 (sí, euros) en una endodoncia para no poder ni comer bien y necesitar una cirugía. 
No, no quiero escribir poesía con horas en cuenta regresiva. No quiero que me digan que requieren algo alegre dentro de mi temática. 

No quiero presión. 

Debería de estar feliz, y lo estuve. 

Estuve feliz al cancelar mi boda, estuve feliz al no sentir dolor y tomar menos medicamentos. Pero no puedo superar una muerte. No todavía. Estuve feliz al empezar y casi terminar los poemarios, pero no dormía y tomaba más medicamentos. Creo que los tiempos no se cronometraron bien. 

Me siento liberada al decir que NO, pero también me siento triste, no tengo a nadie que me acompañe en mi cumpleaños, y lo único que tomo son píldoras. 

Vida ¿qué te puedo decir? 

A los que se alegren por esto, sólo les podría contar la belleza que significa el aprendizaje y los viajes, y tener €7.000 para una emergencia, que sé que muchos de los que se han burlado, jamás tendrán. 

Dolor, ahí vienes otra vez. 

Tu sabor es amargo. 

Hay cuervos en los árboles. Parece un atardecer. Llueve y hace frío. 

Pienso, leo, escribo. 

Es domingo. 

Hay lágrimas sin salir de los ojos.
Así es esto. 
Nada dura para siempre. 

Nada, incluso la lluvia de Noviembre. 


Y tampoco puede llover todo el tiempo. 

Tormenta 

noviembre 29, 2015

Este viento me recuerda tu voz, tu semblante…

me recuerda el futuro. 
Este viento se lleva las hojas muertas,

                                                                           se lleva las cicatrices.

Este viento es el presagio del cambio,

 de un sí, 

dándole vuelta al miedo, 

dejando las confusiones atrás…

 Este viento es la tormenta y la Tormenta soy yo

Manuscrito del 2008. 

Barbara Wall