Agujero 

mayo 8, 2017

Hace casi un año o más que no escribo aquí. 

Pero no he dejado de escribir. 
Simplemente estoy en un estado fuera de mí al que no puedo ni darle el nombre de “shock ” .
Ayer dormí pensando (y llorando) acerca de lo que era una sorpresa, lo mucho que quería una o más sorpresas en mi vida y lo mal que he reaccionado a ellas. 
Un anillo de compromiso, un diamante, mucho que casi todas las muneres auieren. Lo tengo, pero mi cuerpo no reaccionó bien. Tuve una especie de alergia, me inflamé y no lo pude usar. No me gusto la sorpresa al proponerme matrimonio. Y no ha sido la única vez, sin embargo, no me gustó y no recuerdo ni cómo fue. 
Recuerdo dolor, frío, soledad. Y no me gustó el sabor del vino. 
Hace unos días comí dos chocolates que él me regaló y simplemente no me supieron a nada. 
Las relaciones no siempre funcionan. A veces una nube rosa te ciega y es por una intoxicación. A veces no te percatas del daño que te provoca esa otra persona. Pero así es. Hay que saber sobrellevar todo. 
El fin de algo, siempre duele, pero que sea un fin, y con lágrimas no significa que el pasado sea lo mejor, simplemente, se dejó atrás una gran parte de tu vida, con sueños e i,uniones, pero que te dañaban. Y se acaba. 
Un algodón de azúcar se deshace ante la brisa marina. 

Y ahí ves que un amor nunca existió, existieron pruebas pero no amor, la persona que amaste era una mentira. Hay que superar las mentiras. Y a quienes mienten sólo olvidarlos. 
Adiós a lo tóxico. 

Adiós a las risas. 

Adiós a las sorpresas. 
He recaído a la vida. Y duele. 

Duele tanto como un diamante enterrado en un corazón palpitante. Y sus ojos viéndome. Yo diciéndole “todo se acabó, no te quiero, no te extraño, ya no” . 
Un agujero. 
Ojalá y fuera el de Alicia. 
Quisiera volver al sueño. 

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