No quiero rosas

noviembre 18, 2013

No quiero rosas.
Esta vez quiero lirios.
Tú me dijiste que serían lirios negros.
Respondí que podrían ser orquídeas negras.
Insististe en los lirios negros.

Me dijiste que me contemplabas, que soy hermosa.
No apartabas tus ojos de mi rostro.
Creí que había aprendido que las palabras no importaban.
Estuve a la defensiva.

Te quiero.
No me puedo apartar de ti.
Estás más unido a mí de lo que pudieras imaginar.

¿Por qué así?

¿Por qué se juntó todo lo malo?

Retrocedí veinte años y he avanzado más de treinta a través de un desierto lleno de espinas y de sal.

La muerte acecha, y está tan cerca del amor…

Mis sueños me traen memorias; el estar despierta hace que el olvido venga a mi mente.

Te encuentras en mis entrañas.

¿Habrá lirios?

¿Seguiré caminando entre las espinas de las rosas carmesí?

La lluvia no se ha detenido.

Nuestra ausencia persiste.

El rencor inició y crece.

Mis deseos son alucinaciones.

Esto es parte de la vida.
Porque la vida es tan surreal que no se puede describir o llamar.

Mis órganos están cansados, el dolor mata.
No hay oxígeno.

Tus besos son necesarios.

Y todo lo que rodea tus labios.

Pues bien, yo necesito
decirte que te adoro,
decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro,
que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto,
y al grito que te imploro
te imploro y te hablo en nombre
de mi última ilusión.
De noche cuando pongo
mis sienes en la almohada,
y hacia otro mundo quiero
mi espíritu volver,
camino mucho, mucho
y al fin de la jornada
las formas de mi madre
se pierden en la nada,
y tú de nuevo vuelves
en mi alma a aparecer.
Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos;
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás;
y te amo, y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos
te quiero mucho más.
A veces pienso en darte
mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos
y huir de esta pasión;
mas si es en vano todo
y mi alma no te olvida,
¡qué quieres tú que yo haga
pedazo de mi vida;
qué quieres tú que yo haga
con este corazón!
Y luego que ya estaba
concluido el santuario,
la lámpara encendida
tu velo en el altar,
el sol de la mañana
detrás del campanario,
chispeando las antorchas,
humeando el incensario,
y abierta allá a lo lejos
la puerta del hogar…
Yo quiero que tú sepas
que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas
las esperanzas mías;
que están mis noches negras,
tan negras y sombrías
que ya no sé ni dónde
se alzaba el porvenir.
¡Que hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo.
los dos unidos siempre
y amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos, un alma sola,
los dos, un solo pecho,
y en medio de nosotros
mi madre como un Díos!
¡Figúrate qué hermosas
las horas de la vida!
¡Qué dulce y bello el viaje
por una tierra así!
Y yo soñaba en eso,
mi santa prometida,
y al delirar en eso
con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno
por ti, no más por ti.
Bien sabe Díos que ése era
mi más hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza,
mi dicha y mi placer;
¡bien sabe Díos que en nada
cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho
en el hogar risueño
que me envolvió en sus besos
cuando me vio nacer!
Esa era mi esperanza…
mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo
que existe entre los dos,
¡adiós por la última vez,
amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas,
la esencia de mis flores,
mi mira de poeta,
mi juventud, adiós!

De Noche

noviembre 3, 2012

De tanto deseo, de tanto amor, de tantas noches sin verte, sin tocarte, sin escucharte…

De tanto miedo a perderte, de los viernes que no tuve contigo; ayer… ayer pensé que iba a ser el primero.

Ahora te escribo y siento lo último.

No sé si es dolor, pero claro es, se llama desilusión.

Te tenía tantos regalos, tantas cartas por escribir, tantos pensamientos e ideas para construir. Tanto que ahora sólo siento el vacío de una tristeza inmesurable de la cual no me puedo saciar, y mucho menos alejar. Me invade, tanto o más como algún día lo hiciste.

¿Te dije que te quiero?

Sí, te quiero. y me siento mal. Tanto ha cambiado en unas horas que vivo con dolor y pánico constante, estoy en agonía.

Mi muerte, mi cuerpo, mi mente de repente ya no significan nada; el dolor es ver que mi cuerpo no funciona como debería, el dolor es ver que mi corazón tampoco lo hace, el vacío que siento es el que provoca tu ausencia.

Estoy muy cansada, quiero dormir, quiero soñar.

Ya no quiero despertar para encontrarme con una negativa tuya, jamás.

Escucho cristales, giro, veo a los árboles, las sillas están vacías, el invierno se acerca.

Miedo crónico, mientras critican, mientras piensan (quiero creer que piensan), mientras hablan; no, yo no puedo cambiar.

Me lastimé las manos por ti, volví a escribir por ti.

INICIÉ QUERIÉNDOTE A TI.

Me ha costado mucho trabajo la vida, me ha costado lágrimas este andar, dedos ensangrentados y muchos ecos, muchas ilusiones puestas como velas en un altar.

Me entregué, con lo más preciado, con mis pensamientos. Pero no bastó.

Y yo no quiero pelear, tengo miedo de una ausencia más.

Tengo miedo de mi propia ausencia y no regresar. Amoche, anoche no recuerdo bien, pero parecía sangre, ojos cerrados, mareos, discusiones, y una llamada desde mi antiguo lugar de trabajo, de quien se decía mi enamorado desde hace dos años.

Ayer hubo llamada a una ambulancia, ayer hubo desintoxicación, lágrimas, dolor, negación, miedo, incertidumbre, terror, me aferraba a una almohada, necesitaba apretar algo con mis manos.

No pude dormir, no sé si lo que dijiste lo inventaron mis oídos o fue verdad.

Existe tanto odio, tanta vanidad, que una noche como anoche, mi cuerpo no soportaría más.

No me gusta que me conozcan, no me gusta que no te puedo tomar de la mano, no me gusta que no te puedo ofrecer todo lo que tengo.

No me gusta que me critiquen, y tú no estés de mi lado.

No quiero estar sin ti.

Pero necesito, necesitamos una noche para vivir.

Necesitamos una vida, y yo te necesito a ti…

No

septiembre 27, 2012

Y no es que yo busque. Sin quererlo a mí me encuentran.
Entonces se introduce el caos.
Un nuevo comienzo a partir de las cenizas que van volando.
Ya no.
Me cansé de saber lo que significa un corazón roto. Me harté de encontrar desilusiones.
No soy como tú, ni como los demás.
Pero eso no me hace menos.

Me he levantado más veces que cualquier otro ser animado.
Pero no tengo una necesidad de contar mis triunfos para que me admiren después de conocer un fracaso que se denota en lágrimas.

Conozco el dolor en todas sus formas y manifestaciones.
Mi estómago da vueltas.
Mis piernas se congelan.
Mi sangre es bombeada con más velocidad.

Pienso en la ilusión y recuerdo olas, la noche, la luna y gotas de lluvia. Sí, tal vez tenga miedo.
Pero ¿Por qué? ¿A qué?
Tal vez a la misma historia contada en diferentes momentos y como una leyenda; cambiante con el paso del tiempo.

No quiero finales felices, ni tampoco quiero inicios dolorosos.
Este hartazgo es un hilo, tan ligero y delicado como el de una araña, pero también con el mismo peligro.
Un hilo en el cual he caminado… Por mucho tiempo.

Sangro, no me importa que brinque sobre el frío concreto, es estable.
Y tú no eres lo suficientemente fuerte para crear un terremoto que me haga temblar y que ponga mis pues por encima del suelo.

No hay pregunta; ni hubo respuesta.

Esta es una carta al vacío que se quedó en mí y que me tortura. Una carta a la próxima tempestad, como una plegaria para que no llore, ni mi corazón se intoxique.

No me lo merezco.

Y no puedo dar las gracias por una noche incompleta.

¿Cuánto daño?

julio 7, 2012

Sí, ¿Cuánto daño te ha hecho?
Ayer lo discutía ( o tal vez antier) y seguí unas palabras de un ex profesor:
Escucha a tu cuerpo ” y recordé, las anécdotas que mis amigas me contaron, mi madre, mis tías y los rumores que se escuchaban acerca de la familia.
Recordé que las heridas no son siempre visibles pero al contrario; me percaté de que el daño y el dolor, sí lo son.
La piel amoratada, las alergias, inflamación, el ver a alguien empastillada, no poder caminar bien, no dormir, los ojos sin pestañas, las bolsas en los párpados.
¿Qué más sigue?
El que digan que no es maltrato… Jajaja.
Más daño.

Y no sé ni porque escribo esto. Estoy en un balcón, escribo desde el teléfono, siento una brisa en el atardecer. Mi perro está dormido junto a mi pierna derecha.

Estoy recordando y me estoy deshaciendo del mismo daño; lo más increíble es que duele.
En mi cabeza, en mis manos, en mi espalda, pero puedo respirar mejor.

Me han dicho que puedo tardar años en recuperarme. Espero que no. Llevo años viviendo sin recuperación.
No estoy triste, simplemente no estoy como quisiera estar.
No quisiera haber vivido lo que vivo o viví y sin embargo, no sería quien soy ahora. No sé si vale la pena.

El daño me ha hecho romper cadenas u sangrar. Me volvió una piedra. Alguien a quien le tienen miedo.

Lo siento, no estoy aquí para regalar pasteles.
Y no me busquen.
Escucho a mi cuerpo y le doy golpes al pensamiento. Hoy no.
Hoy mi cuerpo es primero.
Y despierto…
El daño se está disolviendo…

Noche

julio 5, 2012

Mi noche se ha convertido en estrella. Hoy me despojo de prisiones, yugos y cadenas.
Mi noche es fría pero no insípida, es dulce y espera un amanecer con viento y lluvia.
No, ya no. No regresaré.
Me dolió mucho tomar esta decisión pero al fin he despegado.
El cuervo se posaba en el bosque; escondido y él también voló; dejando detrás de él, un eco de hojas verdes que lo corrompían.
Aquella no era su naturaleza.
Tampoco es ese el gris que me gusta.
Pido negro, lluvia, caos, ciudad, viajes…
Es tiempo de mi retiro, de un descanso. De planes inconclusos tirados a la basura sin llorar. De ver a gusanos podridos en la basura y no sentir lástima.
Es tiempo para mi sueño y el reposo de mi dolor.
Ya nadie sabe por dónde voy. Ya nadie me importa.
Recuerdo el pasado, y del pasado viene mi amor. Todo es ahora tan retorcido. Tan viciado. Que sólo digo no.
Mi noche es para mis sueños y mis ecos. Para vivir, alejada y sin llanto.
Todos los días son mi noche.
Me voy… Y retorno, pero no a donde los otros me esperan.

En la noche

marzo 7, 2012

Te siento en la noche.
Pero la noche ya no te cubre.
Ahora la Luna es mi resplandor. Que ya no muero.

Tú nunca has sido mi Luna, tampoco has sido mi suspiro.

Hoy frente al oleaje tempestuoso aviento gritos como lanzas, quiero herir al mismo sufrimiento y salir de esta cueva llena de fango y humedad.

Las lágrimas han deshecho mis vestidos, ya no sé qué día es pero existe un fulgor que todavía me ilumina.

No estás y yo ya no te quiero extrañar. La enfermedad me carcome, mi cuerpo se calcina entre la sal y la desesperación. Ya no puedo contra esta soledad.

Ella no es la misma a la que le escribía antes, ella ya no se maquilla, ella se esconde, ella está entre neblinas. Los lobos la buscan…

Ella soy yo. El mismo reflejo, el cambio y la extrañeza.

Me convertí en lo inalcanzable; en lo perpetuo.

Nueva

enero 22, 2012

Renacimiento.
Oscuridad.
Deseos.
Ruptura.
Caos.
Retornar.
Mirada.
Inicio.
Fin
Pero también un ciclo.

Otoño

octubre 2, 2011

En tus noches me recuesto,

Parece que los años no han pasado, no se marcan en los diarios, ni en los periódicos que leo, ni en la fotografías que tomo…

Recuerdo que las imágenes más bellas las has traído desde el inicio, así como mis lágrimas con tu lluvia,

diferentes países, diferentes ambientes, diferentes climas; una sola estación.

Hoy no siento el cambio, pero lo persigo, lo anhelo…

Me cuelgo de los telares que anidan en los rincones de las ventanas, dejando que los truenos me estremezcan y que la lluvia entre a mi cama y moje mis sábanas, que claman por tu llegada, por tu ímpetu, por tu nostalgia y tu inspiración…

Eres un recuerdo perenne, eres mi amor, eres mi fantasía, eres…

Eres mi búsqueda constante y finita. Eres mi consuelo y desconsuelo al tenerte tan sólo para mí, al no poder compartir tu belleza con alguien…

Eres quien no me abraza más que con un frío oleaje, con un frío viento de tormenta presagiando nostalgia…

Mi lluvia de truenos, de sollozos, de encuentros, de desafíos…

Gris, mi soledad, mi amor.

Dorado, el oro de tus caminos, de tu perfume en el aire… abrasador.

Estás aquí y te extraño tanto que me refugio en tu cortina, y salgo esperando disfrutarte

algún día.

Esto no es una Parodia.

agosto 13, 2011

Ayer me siento a fumar en las escaleras frías, heladas de sentimientos y pesadas de andares.

Veo todo lo que ha pasado y en lo que se han convertido los que están ahí, parados entre esos barandales.

Están en la borda.

Casi al precipicio.

Hoy me puedo dirigir o no a ellos, hay quienes están más al pendiente de mí que de sus propias vidas.

Tengo recuerdos de escenarios, de vidas que, ahora, son paralelas a la mía.

No es lo que yo conocía.

Pero ¡Momento¡

Quizá en esa época yo no conocía nada, tampoco lo sabía.

Y por eso es que cometí tantos errores.

  • Confié
  • Creí en la amistad
  • Pensaba en serio
  • Fui real
  • Fui fiel
  • Compartí ideales

¿Y a cambio qué?

Burlas de gente a la quien invitaba a mi mesa, cuando de repente recordaba a un amigo enfermo.

O burlas cuando lloré por más de uno caído, en tierra, muertos y a dónde no pude acudir para un último aliento.

Comprendí que tenían razón en algo ¿Qué hacían ellos conmigo?

¿Qué hacía yo con ellos?

Era tan sólo una fantasía. Nada fue tan efímero como la creencia y la confianza.

Me cansé de dar consejos, de abrirme y contar a mis muertos entre charcos de lágrimas.

Me asqueo de leer cosas tan viles e infames; ahora el bloqueo es mi opción.

Que si eres mi amiga, que si no lo eres, ¿qué si no?

Nadie muere. Nadie vivió antes.

Sólo quiero advertir, que de mis vidas, esta, en esa etapa, ha sido una enriquecedora, me ha hecho valorar lo que tengo, de lo que vivo y de cómo vivo.

No necesito medir mi Coeficiente Intelectual para saber algo.

Lo denoto en miradas.

Ya lo he dicho:

Desconfío de los hombres que no pueden beber cerveza.

Desconfío de quien me mira extraño porque fumo tabaco o porque bebo vino tinto.

Porque soy una extraña que no toma café ( ¿qué les importa?)

¿Qué si tengo más edad o menos?

¿Importa mucho que NO sea una madre soltera?

Porque recuerdo que existe una niña de 17 años embarazada que me escribió un día y me dijo que ella sabía que nunca me hablaba, pero que el morbo era más grande y que si era cierto que me iba a morir.

¿Que soy lesbiana? ¿Soy bisexual?

Porque no me he casado, porque no me he embarazado.

Porque llevo mis resguardos que son mis carreras, mis viajes, mis diplomas, mis congresos, mis libros, mis posgrados…

Pero no se le pueden pedir peras al Olmo.

No lo ando presumiendo. Incluso no creo que sepan en realidad quien soy.

Diantres.

¡Cuánta atención recibo! (Y no es apenas que lo descubro).

Estoy en en hospital,  han dejado morir, no, no a mí. Han dejado morir a mis ilusiones. Ya no puedo creer. No en ellos.

No me interesan las falsas amistades, menos los compañerismos. Todo es una ilusión, fue un espejismo.

Me sé de sobra las muestras de hipocresía; ahórrense tiempo: NO JUEGUEN CON MI INTELIGENCIA.

El existir, el sobrevivir, el ver desde atrás y desde la otra parte del espejo, me ha dejado muchas marcas.

Pero las marcas conllevan un aprendizaje, y es el que de cierta manera quiero exponer aquí.

  • No creas en tu mano izquierda, es falsa y poco firme.
  • Tu mano derecha siempre te puede fallar.
  • Y no creas tanto en ti mismo.
  • No eres siempre el centro.

Bienvenidos al laberinto. Esta es una escalinata al infierno.

Y yo he resurgido.

Y no me interesa regresar, ni con ellos, ni con los otros.

Ahora mismo ya dejé esas escaleras, y estoy envuelta en otro tipo de humo, y otro tipo de llamas.

Ya no soy aquella. Tampoco soy a la que ven.

Soy yo, simplemente. La que escribe este pasaje.

Soy el reflejo, detrás de mi propio mirar.

El pensamiento.