Quebrada

agosto 29, 2008

El mar desesperado grita hacia la Luna, reflejando en sus turbias y sucias aguas las estrellas parpadeantes que de momento a momento por el movimiento de las nubes rosas se hacen inexistentes y que por un instante emergen de la cópula de la noche y de aquella que juntos… formaban nuestro mundo.

Ahora sólo reina la calma que no habita y me escurro entre las tinieblas de las que surges; tempestuosa, entre estallidos, dentro de los que no hay un horizonte…

En una noche de Verano

agosto 24, 2008

El calor era insoportable… las hadas verdes colgaban de mismas copas de los árboles… la luna estaba escondida y centelleaban millones de estrellas en el infinito…

Los robustos troncos hacían que pudiera descansar y pensar en la soledad, en aquella soledad compartida que se dió en una noche de verano… cuando me abrazabas y yo me fundía en un no querer, ni amar, simplemente adorar, pero resultó demasiado onírico y en una noche de invierno el sueño de verano terminó.

Esta noche te recuerdo… más no estás, como yo no estaré…te dejé y ahora sólo veo un peón queriendo coronarse… o que quizá se coronó ya. Veo tu rostro aunque sólo reflejes tu espalda cuando miras al espejo, como en un cuadro de Magritte.

Siento el calor del mismo dolor y desesperación por no tenerte, por haber dicho “NO”, y después no poder discernir entre mi mente y ¿yo?…

Pero es indiscutible, te veo con un sombrero tomando una gran taza de té… por fin saliendo y enfrentándote a lo que no podías… sin mí.

Ha pasado el tiempo, más las fechas las tenemos presentes y sabemos lo que se acerca… y qué no daría por pasar de nuevo esas lluvias contigo aferrados de la mano…

Siempre yendo contracorriente… peleando contra los molinos, verte entre sueños, cuando dormías a mi lado, queriendo estar más tiempo…escribiendo por horas, queriendo derretir más esos relojes, acariciando el de tu pie… teniendo tu oreja como regalo y tus lágrimas como el recordatorio de lo que no debíamos de hacer.

Y que me esperaras sentado debajo de un árbol leyendo algo… como yo, cuando te leía sobre una princesa al dormir, cuando te abrazabas a mi cintura y yo acariciaba tu cabello.

Cuando una noche me viste en la alfombra roja… con los pies entumecidos de frío y llorando.. y fue cuando me dijiste que nunca me habías visto más hermosa…

Recuerdos en esta noche… todavía de verano, pasado inexistente y turbio como la tormenta que se formó cuando me fui de tu lado.

Hoy y muchas noches más te extraño… a ti y a todos tus otros “Yo”…

Sin Sentido

agosto 24, 2008

No tengo una vista digna…ya no te encuentro, veo borroso, caigo y caigo, pero percibo y observo como los demás no lo pueden hacer.

No tolero el olor de los perfumes… por los recuerdos de cuando niña perdí mucho y tu olor en mí no lo olvido; más adoro usarlos, porque dejan un rastro a mi paso… y todos viran su vista hacia donde me dirijo.

No tengo gusto, se fue con otra y no sé distinguir el sabor de la comida; más no me pierdo de una buena botella de tinto o quien sabe… porque en copas muchas veces se confunde con la sangre.

No siento más que quemaduras en la piel y ardor… más el más profuso de los dolores es el que alberga mi interior.

No escucho, porque me ensordecieron con palabras que parecían una lobotomía sin anestesia… pero recuerdo las canciones y las canto… como oigo a esos cantos en los que me albergo al descansar o por lo menos al quererlo.

Mi intuición se perdió contigo y yo… ya no tengo nada que hacer, porque esto que escribo ahora… (ni siquiera para mí) ya no tiene ningún sentido.

Un Libro Abierto

agosto 19, 2008

En mi ausencia una noché pensé…. que era hora de abrirme… de que se supiera más de mí.

Un libro abierto decidí ser… pero ¿cómo?, yo misma me pregunté…

Si en estos tiempos nadie lee… mucho menos entiende, qué decir de comprender…

Así que decidí guardar ese libro, primero viéndolo cerrar sus páginas… sus hojas cayendo una tras otra, con un peso enorme…

Y así sólo sacarlo, cuando alguien… alguien que en realidad valga la pena… quiera hundirse entre letras y pensamientos… ver más allá e interesarse en lo que se tiene entre las manos…

Un libro abierto…una mujer.

YO.

El Libro

julio 8, 2008

Justo cuando pienso dar la vuelta a esa página que significa (ría) un final. Me encuentro con el inicio de un nuevo episodio… algo que me da miedo y me hace temblar, así como llorar, pues en nuestra consciencia de humanos sabemos que, si, le tenemos miedo a algo es a lo desconocido.

Y así te volviste, de ser alguien igual a mí, ayer, me di cuenta que no eres más que un desconocido. Un personaje literario del que me puedo enamorar para así escapar de la lúgubre soledad. De la realidad que me lastima,  con la que me enfrento día a día, la que me hace tanto mal y en donde busco refugio, aquí dentro… De estas paredes invisibles que no me dejan ya respirar.

Nunca me gustó la palabra final, sin embargo ahora la tengo presente y aunque mi intuición por mucho ha fallado, ahora cuando pensé o creí que habría algo más, me percato de que he,  de que hemos, llegado al final. Que tal vez no haya una hoja más, cuando termine de leer, ahora quizás termine leyendo un epílogo que dictamine lo que fue esa historia en realidad.

Y me duele, quizás más que terminar cualquier otro libro y sentir esas hojas, dobládolas con impaciencia, para devorarlas; y es un sentimiento de pérdida, a tal grado, que quizás me pierda a mi misma, y por un tiempo siga tratando de leer las hojas que ahora veo con letras, sangrías, incluso faltas de ortografía; puede que siga tratando de encontrar lo que no se dió jamás y lo que siempre quisimos ocultar.

Veré como me pierdo por esos renglones, persiguiendo a las letras correr, mientras las imágenes y los grabados se van borrando y cuando por fin te vea, veré que yo misma estoy dentro de un libro, con páginas en blanco, un acertijo, un desacierto, un infortunio…pero quien sabe; podría NO tener un final.

Podría ser una continuación o mejor tal vez, el inicio de algo, de algo que no tenga porque acabar.

Los Girasoles

mayo 16, 2008

Una noche te pregunté por los girasoles y me respondiste que casi estaban terminados, Otra noche te pregunté qué como iban ya y me respondiste que ya estaban mirando hacia otro lado.

Tenías razón y no me di cuenta, el invierno estaba por terminar y el sol ya estaba saliendo, el sol los había cambiado de dirección, una dirección en la que no estábamos tú y yo.

Nos perdimos, nos hemos perdido tantas veces que la fe que sostenía en ti se ha ido, conforme han ido cambiando las estaciones y la fases de la luna, ya no puedo creer en ti, ni en lo que me dices, no puedo ni creer en lo que alguna vez fuiste o fuimos.

Tomamos distintas direcciones, en primera porque yo lo decidí, en segunda porque así debió ser, en final para al mismo tiempo irnos separados y supuestamente felices, éramos tan, pero tan parecidos que hasta ahora veo que en verdad sólo éramos los ecos de un pasado, un pasado de un presente que no existió jamás.

Sé que en las noches me buscas, se que hace mucho te dejé de buscar, las pinturas de Goya, y de Van Gogh, no hacían más que recordarme tu justa ingratitud, no hacían más que viera en realidad lo que no quería ver, aquel que era más físico e instinto, aquel con quien compartí mis días y mis noches, aquel que me hacía llorar por días enteros como lo hago ahora al pensarte.

La última vez que nos vimos, nos vimos diferentes, seguíamos en nuestros cambios, en los que sin darnos cuenta teníamos a la vez, al percatarnos de lágrimas que no podrían ser de alegría sino de un odio enfermizo, o un amor ya odiado, en verdad no lo sé.

Por las noches, cuando estoy sola, por mucho, en una desesperación agobiante y contrastante sigo saliendo de la torre, de aquella torre en la que he estado por tanto tiempo y mientras bajo las escaleras en forma de caracol, esas escaleras de piedra, me doy cuenta de que salgo a buscarte, aún cuando mi destino me enseñó a dejarte, ahora busco un recuerdo, entre el bosque negro, mientras el aire helado refresca mi cara y con una vela chorreante por la cera me va quemando la piel, voy sujetando mi vestido para no caerme, veo el claro de luna que resplandece sobre ese lago que fue el primero, donde ya no hay cisnes, donde los cisnes ahora están muertos y encuentro recuerdos de lo que era un estudiante, de lo que era un monstruo que descubrí, al hacerte llorar sangre por el dolor que te partió al yo irme y dejarte para convertirte en lo que eres y cobrar tu venganza.

Pero ya no quiero más salidas en esas noches, ya no quiero buscarte, ni quiero sufrir, ya no quiero recordar tantas y tantas veces cómo te esperé, como posé para esas pinturas, ya no quiero correr, quiero estar en mi castillo y si me tengo que encerrar con candados y cadenas lo haré, porque ya no te perteneceré y sé por todo que no me buscarás más.

Tus palabras son lo más vano que tengo ahora en mi vida, en lo que digo que era mi vida, ya no las creo y sólo me laceran como dagas filtrándose por mi cerebro para así herirlo y en forma de una lobotomía inhumana haciendo lo imposible para olvidarte y no sé como lo haré, no sé como hacer que no me lastimes si ya no estás, en realidad no lo sé.

Pensé que me hacías falta y ahora sólo veo que por tantos años, por vidas y muertes que hemos compartido, por una misma cama y una máscara comprada en un viaje ahora rodante en el fango, veo que no fue real, o así lo quiero pensar, para poder algún día salir al mismo bosque negro y ver la luna, entre la lluvia y ese lago donde yacen los cisnes muertos, y sentir el goteo de esa lluvia en mi rostro, pero ya no pensar en ti, ni extrañarte más.

Para así tener el recuerdo de los Girasoles y la Maja Desnuda en mi habitación, pensando que ya no hay nada, ni hubo nadie detrás, porque es lo que quiero. Mirar el sol y dejarte pasar, como esos girasoles que te dejaron de mirar.

La Tarde

mayo 16, 2008

La tarde de hoy era gris, había un fuerte viento que hacía estremecer a las nubes, y hacerlas correr, como huyendo de él. Siempre huyendo.

El día se mostró gris, el Sol ahora estaba escondido y por más que esperé la lluvia, llegó la noche y con ella unas gotas, al escuchar recuerdos entre los que ya no quería existir, unos recuerdos que me dolían todavía.

La noche por primera vez iluminándome con su luna en el cielo, y yo mirándola desde aquel viejo y polvoriento balcón hacían que esas gotas cayeran al suelo, y tronaran como si de pesadas rocas se trataran.

Pensaba en ti, y me sentía desfallecer, serán las fechas, será la noche y su luz en medio de la oscuridad, la que ahora no me da felicidad, en realidad no sé porqué, creo que tampoco me interesa saberlo, creo que ya no puedo con más carga.

Estaba en ese balcón lleno de polvo, telarañas, hojas secas de árboles muertos de muchos siglos atrás y mi cabello estaba recogido en un moño, yo tenía una bata de seda negra que hacía ver mi piel todavía más luminosa y entonces levanté la mirada y vi que esas tonadas emitidas por el caer de aquellas piedras, no eran más que ríos que ya salían por mis ojos, por el recordar, por el querer olvidar y por no poder hacerlo.

Vi el jardín, detrás de él el bosque, aquel bosque negro en dónde había un lago con cisnes, aquel dónde te llevé y fuiste el primero que conoció ese lugar secreto.

Tomé mi bata con una mano, sequé esas lágrimas de rencor y con despojo las tiré hacia un vacío, al que no volteé más.

Mis pies descalzos siguieron el camino que debía de tomar, y me dirigí a mi habitación, las horas habían pasado, sin darme cuenta y esa tarde como los recuerdos se habían terminado.

They call me The Wild Rose
But my name was Elisa Day
Why they call me it I do not know
For my name was Elisa Day

From the first day I saw her I knew she was the one
As she stared in my eyes and smiled
For her lips were the colour of the roses
They grew down the river, all bloody and wild
When he knocked on my door and entered the room
My trembling subsided in his sure embrace
He would be my first man, and with a careful hand

On the second day I brought her a flower
She was more beautiful than any woman I’d seen
I said, ‘Do you know where the wild roses grow
So sweet and scarlet and free?’
On the second day he came with a single rose
Said: ‘Will you give me your loss and your sorrow?’
I nodded my head, as I lied on the bed
He said, ‘If I show you the roses will you follow?’

On the third day he took me to the river
He showed me the roses and we kissed
And the last thing I heard was a muttered word
As he stood smiling above me with a rock in his fist
On the last day I took her where the wild roses grow
And she lay on the bank, the wind light as a thief
As I kissed her goodbye, I said, ‘All beauty must die’
And lent down and planted a rose between her teeth

Tal vez

abril 17, 2008

Desolasión profunda, consumasión del propio vacío ya inmerso.

El pasado que regresa transformado, no sé si desfigurado o sólo cambiado, con palabras que taladran mi pesar, con palabras que son dagas dentro de la piel; de nuevo sangre, siempre la sangre, ahora en lágrimas por mares, por días, por lo que se ha tenido, por lo que se tiene y una negativa, por un deseo, por algo inmaculado.

Presente estás ya, sin haberte buscado, me duele verte, sentirte a mi lado, callado y refugiado en mis recuerdos, que son sólo una vida, ya sin vida, una muerte, un desecho de formas y de sueños. De sueños entre los que despierto y te busco, pero no te encuentro, sólo te siento, sólo me sientes.

¿Me ves? Yo no… y hay tanto de esas palabras que no sé si creerlas, ya no, porque se desvanecen en el pasar de las mentes ya sin desenfado, sin furia, sin pasión, de esas mentes ya inertes.

Desencanto de lo que es, lamento por lo que no es, por lo que no puede ser, lágrimas de sal, consumidas por un amanecer, consumidas por una felicidad nula, por un estrépito que me hace desvariar y sólo pensar más y más… no puedo ver, estoy cegada por esas lágrimas y no sé que hacer, el tiempo que queda es tan poco y a la vez tanto, pero una rendición a una negociación sublime se ha dado, dentro del “hubiera” dentro del “quisiera”.

Me duele, me duele el alma, el terror que provoca la angustia acompañada por desesperación, por calma que no se consigue, por tranquilidad en los ojos de quien no puedo ver, por no estar, porque siempre me he ido, porque aquí sigo sin yo quererlo, ya muerta, ya sin vida…

Tan solo consumiéndome en mi misma por una soledad que no la he provocado, por una confusión que ya es algo normal en mis pensamientos, por ser yo misma, por ser quien no he querido ser…

ALGO QUE TAL VEZ SOLO YO PUEDA ENTENDER.

Nada

abril 11, 2008

“Having nothing, nothing can he lose.”

Shakespeare

¿Entonces qué más da…?

Simplemente vencer temores y demoler demonios…

Vivir y existir, nada mejor que eso.