El Reflejo de un Beso

febrero 3, 2008

¿Qué es un suspiro sino un dejo de esperanza? – Dijo alguien-

Esperando encontrar el rouge de mis labios fundidos en el frío cristal de un espejo, que en realidad levitaban, y se elevaban más y más hacia un infinito, como siempre desconcertante y oscuro.

Un espejo en estos momentos no daría nada o podría dar la magia de lo que quisieras tener en ese momento. El reflejo de un espejo no significa luz siempre, un reflejo es una magia provocada por un hechizo tal vez, o por los artificios de quienes están escondidos dentro de ellos, que nos hacen creer, que hay algo o alguien cuando en realidad, no hay nada, porque una imagen es eso, y como tal en un segundo se desvanece, como el polvo en una duna, tras una tormenta de arena. Como un espejismo en un desierto que por tocarlo se desvanece más rápido que al instante.

Quieres magia, mi magia que te ha apresado como en tantas ocasiones y es cuando imaginas que ese espejo es una puerta, una puerta que te conduce hacia mi, no hacia mi reflejo, no hacia tu reflejo, porque no quieres verte, no quieres verme, quieres encontrarme, porque los reflejos son tan coercitivos como los besos cuando se da nuestra presencia, porque es cuando ya no se puede escapar.

Porque queda un infinito dónde imaginas mis labios, mis labios que deseas tanto, que extrañaste una y mil veces y quizás más porque así las conviertes en tu infinito y besas aquel viejo espejo con esa mirada penetrante tratando de verme, buscándome, tratando de que aparezca siendo tan efímera, como en muchas, muchas otras ocasiones, y es cuando ves que no estoy, que todo a tu alrededor se ha quedado en la oscuridad, que no hay nada.

Estás perdido, porque no hay luz, porque ahora sólo te queda una espera, salida de tu propia esperanza que se llama : un eterno anhelo.

Y es donde quizás me puedas encontrar.

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Cartas Intimas I

enero 27, 2008

Esperando.

De nuevo esperando, en un rincón, en aquel rincón, hundida entre mullidos cojines, ya desteñidos por el paso del tiempo , cubierta con una frazada, desnuda, sintiendo aquel frío de un amanecer de invierno, sin haber dormido, la cabeza tan adolorida de pensarte, de extrañarte, de necesitarte, de que no estés a mi lado.

Con un alma rota como acompañante perpetua, la mía, quebrada como yo y muy a lo lejos por áquel antiguo pasillo, en dónde termina con una puerta se escuchan las claras notas de un piano que casi pareciera un susurro en medio de la nada. Te pienso, te siento, todavía conmigo a mi lado y duele vida, mi vida, vida mía.

Viendo aquellas fechas en el calendario y escuchando el gritar de esas manecillas en esos relojes que no me dejan estar tranquila, siento tanto dolor,  que pienso que fue por sentir algo, que no vi, que nunca viví, que no fue real y me asusta, me es escalofriante y caigo de nuevo en una fiebre, en una fiebre por ti, en una fiebre de deseo, de amor, de impotencia, de distancia, de TIEMPO, de ti y de mi.

Sintiendo que estábamos juntos, como en aquel tiempo y veo que ahora yo me fui, me desaparecí y de repente siento que ya no hay nada porque seguir aquí.

Me haces tanta falta, no por mi sufrimiento, sino por mi necesidad de amarte, de darte lo que te daba, la extrañeza de lo que fuimos como de lo que somos, quiero estar contigo, pero en realidad sigo perdiéndome. Me confundo. Los planes, el TIEMPO, la soledad y lo que le llaman amor…

Me pierdo cielo, me pierdo, los pensamientos me atormentan cada vez más, me sacuden, me revuelven y me estrangulan a tal punto de no dejarme respirar.

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Buenos Aires

enero 5, 2008

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Quiero un otoño en mayo, con olor a café y leyendo un libro, contemplando la ciudad y sus acompañantes a través de ecos provenientes del viento arrastrándose por esas calles, tal vez recorridas por un periódico que alguien más haya desechado.

Necesito estar en Buenos Aires y contemplar lo que ya he visto, lo que ya he sentido y lo que extraño más.

¿Podré estar ahí? Entre páginas y abrazos sintiendo en mi piel las voces de un tango, el sabor de besos interminables y perderme de la mano con alguien que más que ver quiero sentir.

Quiero a Buenos Aires, te necesito a TI.

Y si no es a ti, si tus besos que son mi rendición y mi salvavidas dentro de un naufragio.

A quien me hace flotar a través de palabras, de frases, de poemas y de caos hecho a causa de nosotros dos, del epitome causado por el alcohol, el insomnio y la desvirtuación de las palabras que no causan sentido alguno cuando nos hemos encontrado.

Más no así las imágenes que reflejamos al provocar deseos una y otra vez al sentirnos dentro de algo que hace perder el raciocinio y el completo conocimiento como el saber de lo que se debe de hacer que nunca hacemos.

Te he extrañado.