¿Me quieres?

septiembre 23, 2011

Siempre se me ha presentado como una pregunta tonta.

Todo lo que involucre sentimientos y que se vea o se intente ver de una manera objetiva o deductiva se me antoja como un desperdicio de tiempo.

Pero pensé en otras circunstancias:

Era otoño, la noche empezaba a descender y la lluvia se escuchaba por detrás de las ventanas empapadas. Las sombras jugaban con destreza.

Ella jugaba con su cabello, sus cuerpos desnudos se rozaban, él debajo de ella, sintiendo sus senos en su pecho, sus pezones tiezos, la respiración agitada.

Él como queriendo alcanzar el perfume que emanaba del cuello que se apartaba de su cabeza, de su nariz, que con ímpetu buscaba ese olor.

Ella jugando con sus piernas y tocando, estremeciendo su cadera y su pubis con la de él, con esos huesitos sobresalientes de la cadera…

De repente ella se le acerca sigilosamente al oído y le hace una pregunta, mientras la respiración se agita cada vez más…

La pregunta que entrecortada le hace es:

¿Me quieres…?

Texto: Bárbara Wall