Mirada

abril 25, 2010

Mirar, a contrapunto.

Mientras el corazón late sin cesar.

Las palabras no hacen sino brotar

Cual lágrimas lástímeras de sal.


Demonio Angelical

Sufrimiento del cual yo te quisiera arrancar.

Vil e ilegal.

Mortífera mirada.


Sí, te hablo a tí.

Ya no te quiero más.

Me dolió desprenderme de esa costra.

Y ahora sangro y río.

Río como quien no pudiera ya más.

Encontrar cordura o destino.

Pero tú me diste el contrapunto

Sin embargo fui yo quien puso el punto final.


Y como en mi balcón; los ventanales

estarán abiertos de par en par.

Respiraré en un nuevo amanecer.

Pero para ti, yo no estaré.

Ni me verás, lejos o cerca.

Ni una u otra vez.

Ya jamás.

Promulgado como el Día Internacional del Libro por la UNESCO, en conmemoración de tres grandes escritores: la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra (según el calendario gregoriano), la muerte (y probablemente también el nacimiento) de William Shakespeare (según el calendario juliano) y la muerte de Inca Garcilaso de la Vega.

La elección del día 23 de abril como día del libro y del derecho de autor, procede de la coincidencia del fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vegaen la misma fecha en el año 1616, aunque realmente no fuese en el mismo día, debido a que la fecha de Shakespeare corresponde al calendario juliano, que sería el 3 de mayo del calendario gregoriano y que Cervantes falleció el 22, siendo enterrado el 23. También coincide con la fecha de nacimiento de William Wordsworth (1850) y fallecimiento de Josep Pla (1981). La propuesta fue presentada por la Unión Internacional de Editores a la Unesco, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. El 15 de noviembre de 1995 la Conferencia general de UNESCO aprobó la propuesta en París, a partir de lo cual el 23 de abril sería el “Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor”

En España se toma en cuenta esta fecha para la entrega anual de los Premios Cervantes, el mayor galardón realizado a los autores hispanos.

En Reino Unido e Irlanda el primer martes de marzo realizan el llamado World Book Day (Día Mundial del Libro).

Meses después…

marzo 23, 2010

Las horas eran simplemente marcadas por unas manecillas inertes. Todo pertenecía a la mente de Deborah y esa habitación con las paredes en blanco.

 Las píldoras no hacían efecto ya y el maquillaje; tal como una máscara, se caía a pedazos… desfigurándole el rostro.

No era la misma de otros días. Ya no.

Post Moderno 2.0

enero 14, 2010

Deborah despertó esa mañana y vió que sus botas no estaban en el lugar acostumbrado… un aroma embriagante se distinguía por toda la habitación… la puerta estaba entrecerrada y por el pasillo se escuchaban algunos pasos.

Deborah casi no podía respirar, tomó su bata de seda y cubrió su desnudez con esta, mientras de puntillas se acercaba a la puerta y veía las piernas de un hombre caminando por el pequeño saloncito que estaba al otro lado del pasillo.

-No puede ser- Pensó.

Pero si el avión había desaparecido.

Y así había sido. Martin había vuelto, no estaba muerto.

Y Deborah sólo pudo cerrar la puerta de su alcoba y llorar lo más sigilosamente que pudo, tirándose en la misma alfombra gris. Pensando en lo que había hecho, y en lo que haría…

Continuará…

Así…

enero 14, 2010

Justo como las olas a las rocas en la costa,

 en una tempestad,

justo asi…

Justo asi,

inseparables, unidos, desafiantes, apasionados, justo asi…

 como las olas a las rocas en una tempestad,

justo asi…

… Y cuánto.

diciembre 29, 2009

Cuánto ha pasado ya… que ni las horas se pueden contar, sólo los recuerdos, alegres, tristes, amargos y ocultos nos hacen presa, nos hacen estar.

Y como tal, este es un reencuentro, por mucho de lo que he tenido en este año.

Hoy no sé si escriba poesía, no se si escriba mentiras, no sé ni cómo se lo imaginan. Pero muy bien puedo hacer un recuento, que por momentos fue una suplicante agonía.

En estos meses he tenido un arcoiris de pensamientos, de ilusiones, desilusiones y alucinaciones.

He visto hadas de diferentes formas, cristalinas, azules o con reflejos cual de arcoiris. Pero estoy segura de que son reales, las vi… las vi danzar en el rabillo de mi ojo izquierdo, vi sus alas revolotear y contuvieron mi llanto.

Vi países cercanos que me parecían lejanos y aprendí mucho de ellos, costumbres y cultura y me reconocí en mucho gracias a un duende. Un duende que me mostró una familia, campos verdes, estrellas, la noche iluminada y los planetas moverse.

No volteé a ver a la luna, más cuando una vez lo hice, ella se escondió detrás de las nubes y todo se oscureció.

Vi mis lágrimas mojando mis blusas, mis almohadas… vi cómo bajaba de peso, vi cómo de repente lo aumentaba. Vi techos que no veía desde que tenía 20 años y me dolió… más de lo que me dolía el cuerpo.

De nuevo estuve ahí dentro… con un corazón roto, mascarillas de oxígeno y radiografías.

Reforzaron mi sentimiento de desolación… y me percaté de quienes han estado conmigo y quienes no.

En momentos así, dolió muchísimo… es lo que llaman una decepción. Quien crea que no me doy cuenta de la hipocresía… que por favor no subestime a mi sagacidad. Ahora a esos momentos los llamo: una lección. Porque aprendí a no llamar, a no invitar, a no pedir.

Porque también conocí a gente maravillosa que ahora forma parte de mi mundo y les doy las gracias. A quien estuvo conmigo tomando té con vista al jardín, a una loca que me regaló un libro inmenso de Lewis Carroll, buscándome en una cafetería de Starbucks aún sin habernos visto en 3 años y con tanto trabajo.

A una modelo que me abrazó y me apoyó y me dijo que no importara lo que dijeran de mi por mi maquillaje…

A mis amigos escritores, pintores, cineastas, que me dedicaron una obra, o con quienes compartí una botella de vino tinto.

A los ojos azules que no he podido olvidar y que en mi cumpleaños estuvieron ahí, y lo mismo en el hospital… a quien tenía miedo de ver ese miércoles…

Por que no soy inmune ante las lágrimas, porque sean efectos secundarios o no de los medicamentos, esta soy yo, o quizá la mitad… porque me dolió desenmascarar a muchos, una, otra y otra antes de mostrar la cruel faz. Cuando había quienes sin prejuzgar había visto con una máscara, pero no era más que una identidad, una propia y no más.

Porque la literatura inglesa hizo que me acercara más a lo que quiero, porque no olvido ese sueño que tuve en enero, ese mundo onírico y tan real que dolía.

Por que me doy cuenta de que tengo tres agendas, porque me doy cuenta de que estoy viva, porque nunca he esperado que el mundo se detenga, porque veo fechas, veo números y no puedo creer que tanto haya pasado ya, en tan poco tiempo.

Y me felicito a mi, por tener un corazón guardapelo con mi inicial en oro y una cajita pintada a mano con óleo inglés y laminada con flores en oro de 23 kilates. Porque tengo velas alrededor de mi, porque tengo rosas, porque soy yo, porque bebo té y vino tinto.

Porque la niña que jugaba en la cava de su casa con libros, ahora se consume las botellas y escribe libros que son publicados en otros continentes. Porque aún estando “sola” no necesito a nadie, porque vivo… y doy gracias por todos aquellos que me han acompañado en este largo y árduo camino, este año… tan duro, tan difícil… uno que no quiero que sea igual.

Por eso escribo esto, queriendo hacer un recuento de mis caídas, de mis uñas rotas, de mi cabello largo y después corto… de los hospitales, de mi corazón y de la única vez quizá que literalmente he casi muerto por amor.

De una u otra forma, a aquellos para bien o para mal les agradezco haber estado presentes, porque me han hecho aprender. Porque bien dicen que lo que no mata te hace más fuerte… quizás sí. No lo quiero averiguar.

Ahora veo y siento tristeza, tengo miedo… sin embargo no es una barrera, es un obstáculo a saltar, una piedrita más… por lo tanto sólo diré una frase y la repetiré mil veces… porque a pesar de todo soy fuerte y…

“Quiero regresar”

 

Y hoy…

diciembre 2, 2009

Y pasa otro año, otro lleno de recuerdos. Uno que no ha sido amargo, uno que no ha tenido sinsabores. Uno en el que se han derramado lágrimas de felicidad y de infortunio. En el que no ha llovido. En en cual vi hadas en el rabillo de mi ojo derecho, tras lágrimas y conocí a duendes.

Me he escondido entre árboles y he escuchado al silencio, he sentido el palpitar de su corazón y he visto las más crudas decepciones.

He rechazado a la soledad y he sonreído mientras camino sola, por calles que parecen vacías; sin escuchar voces, ni siquiera susurros. He visto florecer y he visto crecer.

He evitado lo inevitable y sigo pensando, sigo escribiendo, y a pesar de todo lo malo, no puedo tener porcentajes o arrepentirme de algo. Lo he probado, y su sabor no ha sido malo, pero su efecto ha sido como veneno en ciertas ocasiones.

Perdí a la Luna tras el correr de esas nubes y me perdí en la carretera sin ver esos bosques, sin escalar aquellas lejanas montañas. Me alejé de ti, y te sigo recordando. Duele ser o estar hoy… y al mismo tiempo es un orgullo, porque no soy la mujer de ayer y sé que nunca más lo seré.

Se que tengo compañía, encontré a gente fabolusa, y traté de olvidar a dos amigas; Melancolía y Soledad, pero han vuelto a mi. No, no escribo sobre ellas, ni para ellas, ni por ellas. Escribo porque lo necesito, porque para mi es respirar y ya me estaba ahogando en un vacío lleno de tartas y falsificaciones.´

Ahora sólo deseo, sólo deseo… y no espero a Esperanza, pero pienso en ella y deseo, deseo y por momentos… creo.

Lluvia

octubre 17, 2009

Escucho el triste lamento gris eclipsado, son las gotas de lluvia, es este aguacero, una tempestad de sollozos, de lágrimas que quedaron en memorias que quiero y que quise borrar.

Los pasos se agitan en el instante de continuar, un charco tras otro, ya es desigual… el tiempo se detiene y las botas que usaste como aquella máscara con la lluvia gris se han de desbaratar.

Lluvia… ¡Oh Lluvia! No llores más…

Que hace frío y no tengo a quien abrazar, y el sonido me hace despertar, queriendo retozar, más encuentro sólo oscuridad. Mis lágrimas son esas gotas de cera ya seca en ese candelabro de cristal. Olvidado. Como la tempestad entre la inmensidad de una noche sin paz.

Traes contigo a tu acompañante; viento furtivo que deshace troncos y yo quisiera con él volar.

Otoño, traes de nuevo a mis pies las hojas ahora más que marchitas, desfragmentadas por el frío asbesto, por el agua que las ha de empapar.

¿Por qué he de estar aquí?

¿Por qué he de regresar?

Un año más que ha de comenzar y yo grito, empapada de ansiedad:

¡Quiero sentir la libertad y así poder despegar!

¡Oh Lluvia! Déjame disfrutar, dame el consuelo que no he podido encontrar; no dejes que esa luz me asuste dentro de la oscuridad. Dame amor y cobijo en algo que ya no sea mar.

Sólo eleva mis sentidos y haz que de este despertar, resplandezca y esa, la desolación, que a mi; no vuelva jamás.

Rain_by_TheTragicTruth_Of_Me

Crueldad

septiembre 15, 2009

Deborah seguía sentada en la orilla de su cama; mejor dicho estaba sentada en la alfombra, recostada sobre la piecera de su cama matrimonial. Se veía su esbelta figura y sus manos enredadas entre su alborotado cabello.

Ella miraba hacia sus pies y la alfombra gris. Pensaba en lo que había hecho.

Levantaba la vista y se reflejaba en un espejo que estaba tapado con una cortina negra. El pasado y los recuerdos la perseguían. Era una paranoia de la cual no podía escapar; incluso ni encerrada dentro de su apartamento o dentro de ella misma.

Las píldoras no hacían efecto, no había comido en días, estaba demasiado delgada. Tenía el maquillaje de los ojos corrido y seco… había derramado muchas lágrimas y la forma de sus pestañas había quedado en un pañuelo con forma de dos mariposas, que, cuando las veía le hacían recordar sus sesiones con el psiquiatra.

Tanto tiempo alejada, con el teléfono descolgado y las luces apagadas hacían parecer que no existía nadie.

Sólo se escuchaba de fondo el ligero goteo de una de las llaves de la tina del cuarto de baño. Había manchas de sangre.

Debora encontró sus botas junto al piano, llenas de lodo y más sangre.

Tuvo un momento de claridad.

Recordó lo que tanto la atormentaba y por lo que tanto sufría.

Martin había muerto, lo habían asesinado.

¿Quién puede creer en las palabras?

¿Quién puede creer en los besos?

¿Quién puede creer ya en estos momentos?

Hoy se escuchó un ultimatúm entre sollozos y quejidos, se escuchó una orden. Una voz que decía:

“Si vamos a estar juntos, es sin estar a medias y me refiero a TODO O NADA”

Nunca creí escuchar eso después del infierno que he vivido… hoy los ojos se iluminaron y brillaron, llenándose de una mezcla de lágrimas y la alegría de una sonrisa. Me percaté del contraste  de lo que hay o ha habido en mi vida.

No me importaba el estado en que se encontraba o la hora que era… había tantos recuerdos.

Fotografías, su voz y mi voz grabadas en vynil, sus guitarras… hoy por fin sentí pasión y compartí mi desesperación, una desilusión de la que no me había podido apartar. Vi como sus pupilas se dilataron y vi como los ojos de un demonio se volvieron los de un ángel.

Torné a un sentido común y pregunté el por qué… la respuesta fue algo inesperado.

Vinieron más preguntas, repetidas una tras otra y yo sólo podía atinar a decir que él nunca lo había entendido. Pero me dijo que yo merecía  algo mejor.

¡¿Cuántas veces no me lo han dicho ya?!

Sin embargo por todo este tiempo ahora me doy cuenta de a quien en realidad quiero.

No deseo al que me adoró.

Tampoco al que dice quererme.

Quiero estar con quien me dice TE AMO. Y no por las palabras, sino por el sentido y el significado que le da a mi vida. A nuestra vida.

Quiero un espacio en la oscuridad y quiero volar, quiero tomarlo de las manos y dejarnos llevar, quiero reflejarme en él, y quiero volver a vivir.

Lo podremos lograr… es la ingógnita a resolver, es el idilio a alcanzar, es el sueño del que no queremos despertar.

Te echo de menos, claro que si, pero lo repito de nuevo… si sucede otra vez, te volverías mi asesino y bien sabes porqué.

Tan sólo dame las estrellas bajo un manto verde, vuela, vuela hacia mi… destruye lo que nos separa y no esperemos hasta el fin. Déjame abrazarte y llorar en tu hombro, déjame marcarte un beso que sea invisible.

No me digas más, yo sé lo que siento, no me retraigas.

Ahora veo qué forma tomaste, el cómo cambiaste y me sigo viendo… aún ccon el paso del tiempo.

Tengo miedo, no quiero llorar, no quiero ver las promesas rotas, no quiero romper nada más. No quiero ver más el reloj, no quiero ver las horas pasar llevándose mi felicidad.

Quiero volver, quiero regresar, quiero por primera vez saber lo que es amar y quiero vivir, como lo dijiste:” juntos y si es juntos es para no separarnos jamás.”

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