septiembre 4, 2011

This is how philosophers should salute each other: ‘Take your time.’

Ludwig Wittgenstein 

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Estoy aquí

enero 6, 2011

Este año ha venido lleno de sorpresas, de ruidos de campanas y de silencios memorables en los que me refugiaba entre la sombra que daban las hojas de un árbol por fuera de la que por poco tiempo fue mi ventana. Escuché el silbar de pájaros, dejé por un tiempo todo lo electrónico: laptop, teléfonos, agendas, internet, televisión, radio. Y no me arrepiento; esa fue mi desintoxicación y me llené de ilusiones, de conflictos resueltos, de ideas rebuscadas pero claras y precisas, de noches de insomnio, de noches de luna y de días en cama, de ver libros, de releer páginas, de encontrar memorias, recuerdos y deseos desfragmentados en cajas de cartón.

De tomar un buen vino tinto y de ser feliz abrazando a una botella verde.

Ahora el descanso se reflejó en el quéhacer y en no tener tiempo para nada, pero a la vez ocupar las más de 24 horas del día en asuntos que sólo me pertenecen a mí. Y no me contradigo, sólo que es lo que pienso.

La desilusión y su sabor, me llegó, pero la alejé y pasé otro año, y ahora sonrío y no lo creo, ya no cuento las lágrimas, ni las sonrisas… tampoco los días, ni marco las fechas. Ahora sólo vivo esto, que es mi vida, un instante, una eternidad, lo efímero de lo memorable, las sonrisas invisibles e incoloras, los abrazos y las miradas que no recibí.

Ahora me percato de dónde estoy, y de mi lista de deseos, de mis ojos quebrándose ante estas lluvias de estrellas, de fiestas que vanas, ahora me río de ellas.

Llego de nuevo al mundo virtual, y veo que tengo mucho, muchísimo y antes me di cuenta de que mucho de lo que he querido en la vida lo he conseguido y sigo en esa vía para conseguir lo que me hace falta, eso, para complementarme.

Encuentro cartas, libros, vino, y mi llegada…veo éxito, una renovación al alma sin dejar que fluya mi esencia.

Ahora mi cabello está diferente, también mi maquillaje, mis manos, mi tipo de pensamiento e incluso mis recuerdos ya no son los mismos que antes. Tampoco mis deseos, aunque me haya dolido el ver anillos en otras manos y ver los míos en fotografías, y en lágrimas reflejadas no es mi prioridad.

Sigo amando a la luna, vivo en una ciudad que no creo que sea la que dejé… me sigue gustando la niebla y la lluvia, el sol me sigue matando y yo desmorono a personas con mi mirada, mi sonrisa y mi perfume. Hoy ha llovido dentro de mi habitación y las gotas son azules…hoy le escribí, y hoy escribo yo, y leo, y pienso y deduzco, pero lo más importante es que sonrío. Tomo té, me preparo una tostada con margarina y mermelada. Me fumo un cigarrillo y veo que mis labios son rojos y mi piel vuelve a ser blanca, muy blanca…

Vuelvo a ser yo, y estoy aquí, deseosa y con coraje, queriendo hacer más y más, teniendo logros a base de golpes duros, de nervios pero también de reconocimiento de parte de muchas personas; de un reconocimiento que yo no me he esperado.

Vuelvo a escribir en un día de reyes, escribo cartas entre líneas y miro hacia el cielo… días anteriores. Recuerdo, respiro y continúo, otro año, y seguimos aquí.

Gracias por ser y estar, por escribir, por leer, por pertenecer a este espacio que es parte fundamental de mi vida, gracias por sus mensajes y críticas, esos; que me han hecho crecer y llegar a dónde estoy.

Hoy no hay un personaje; hay varias facetas y soy feliz.

Es… simplemente una epifanía.

En toda la vida de B no había habido marcas tan notables como las que ahora sentía, esas que la laceraban. Las preguntas hacia sí misma, los recuerdos y las comparaciones.

La vida notablemente había cambiado en todos sus ámbitos. El entorno no era el mismo, ni la ciudad, ni su cabello. Ya no tomaba las copas de vino o whisky como antes. No disfrutaba del conocer a nueva gente. De momento todo era un torbellino, o más bien un huracán y ella se encontraba dentro; en el ojo.

A su alrededor veía libros girando, cuadros de Monet, de Manet, de Van Gogh, pero lo que más la perturbaba eran las imágenes de relojes blandos de Dalí. El Conejo Blanco de Alicia, los árboles que ahora ya no existían más que en su imaginación y la idea de este Ícaro en la Luna, de Nephilim, de Bartleby.

La impotencia sin dolor, sin lágrimas; viendo lo que había sido, lo que había aprendido y lo que había vivido. Cómo ahora lo que él le había dicho la perseguía constantemente en las sugestiones de los demás. Sus celos hacia los libros de filosofía, el cine, el teatro, las fotos, la cama deshecha estando juntos. Las fiestas inacabables. El no contar las horas. El contar sólo con un reloj que él tenía tatuado en el pie derecho. Y la imagen borrosa de un director de cine, de un director de teatro, de su mejor amigo, de su amante, de su hermano, de su igual; esa imagen que se entreveía en el reflejo de un cristal empapado por gotas de lluvia, en los ventanales de una librería donde compartieron una botella de vino tinto barato porque preferían comprar más libros que vino y chocolates. El recuerdo de que ese día fueron los últimos en salir quedándose por horas jugando por los tres pisos leyendo en la alfombra, resguardándose de ese frío en una noche de otoño.

Habían pasado tantos años que B ni siquiera lo había notado, por su vida existían otros hombres, otros países, otros caminos, pero nunca nadie la había marcado de esa forma. El argentino que le regaló ese Merlot, esa vela de fuego y esas rosas hechas cenizas había desaparecido. El hombre que la había encantado y no de una manera coloquial ya no estaba con ella. No de la mano, ni en el teléfono, ni al otro lado de la computadora. Tampoco en la estación de autobuses, en el aeropuerto o fuera del metro esperándola siempre con regalos. Porque todas las veces que se veían él le daba regalos y no importaba lo caros que fueran, sino el detalle… algunos comprados, otros hechos a mano por el titiretero. Él movió sus hilos, la hizo girar y reencontrarse con ella misma y con todas las que había en su interior.

Con el paso de los años B se percató de que él tenía razón. No debería de bajar la cabeza, ni hacer menos su talento. Nunca por nadie, por muchas envidias que le tuvieran, siempre alzar la voz junto con la mirada. B estuvo a punto de casarse, B viajó por muchos países, B se mudó en distintas ocasiones y tuvo variedad de personalidades junto a ella. Pero si amó a alguien no se podría decir. Sólo bastaba con escucharla hablar de lo que había vivido con él. De las fiestas, de sus perfumes, de los fuegos artificiales, de la Chica Voodoo, del cine, del Surrealismo, del Impresionismo, y de quien le dejaba mensajes en servilletas siempre dentro de los libros que ella leía para encontrarlos a modo de sorpresa. Quizá era su alma gemela, aquél a quien le decían que era un ególatra, un ser déspota, un elitista. Para ella fue quien la marcó de por vida, y ahora miraba hacia atrás y aunque estaba sola se sentía feliz de haberlo conocido, de haber compartido tanto y tan poco con él. Los demonios ya no la perseguían, pero a veces lo echaba de menos.

No tenía quien fuera al cine con ella, o aguantara sus maratones de filmes, los surrealistas, los expresionistas, los de Tim Burton y leer a Camus, a Shakespeare o a sí mismos. Hacer el amor no era lo más importante. Lo importante eran las conversaciones, el dormir abrazados sin píldoras, el descansar en brazos uno del otro, el poder cantar hasta las tantas y a escondidas. Las borracheras de estudiantes perdidos en los abismos de sí mismos.

La sensación de comfort que daba esa unión, esa presencia, saberse cuidada, pero no en tan alta estima, no haber entendido en esos momentos un “TE AMO” o un “TE ADORO”, ahora lo veía con un poco de recelo y sus ojos se entrecerraban, sentía que estaba en la casa de los espejos, en un carrusel, pero ya no tenía la mirada triste.

Había entendido que lo que pasaba ahora era su vida y no le pertenecía a nadie. Era ella. Los cumplidos los guardaba en sus entrañas queriendo abrazarlo, como la última vez que lo escuchó al otro lado del teléfono. No sabía en dónde esaría él o ella. Quizá en la misma ciudad, quizá esto era un sueño más, o un despertar. Las madrugadas eran la peor parte, pero ya había pasado y el café había quedado atrás. Como el vino que se derramó tantas veces en aquella alfombra y las ojeras de un candor sexy que despertaba el interés de algún intelectual.

Mortal; una línea los separaba. La muerte y la genialidad. El gris siempre y en diferentes idiomas.

B ahora recordaba, sintiendo el aire frío que la rodeaba y viendo cómo alzaba el vuelo de nuevo.

Era un nuevo día, otra vida, y B abrió los ojos y miró el puente, el vacío que él le dejó, pero siguió con su camino, hasta llegar a su casa y ver la Vela de Fuego no consumida, su muñeca, los libros que él le había regalado y que tomaba como amuletos de la buena suerte, y el aroma de las cenizas de 8  rosas rojas la inundó.

Todo era una espiral. Eran Morne y Jikan. Eran Nephilim y Vampiresa. Eran los Surrealistas, los elitistas, los depresivos. Los maniacos, eran aquellos instantes; los padres de Lilith y quienes querían aprender a hacer cine, ella escribiendo y él dirigiendo, ella fotografiando y él regañando a los actores, burlándose de los demás…

Eran los que vivieron juntos, los que preferían tomar capuccino con amaretto, los que bebían y bebían… hasta consumirse. Ella era su muñeca, él era a quien no se le ponían etiquetas. B  estaba sola en esa habitación, bebía un sorbo de esa copa y recordaba. B no sabía en dónde estaba, pero sabía lo que quería, sin embargo en ese momento como en muchos otros más lo hubiera querido compartir con él…

What is the Word?

abril 27, 2009

folly –
folly for to –
for to –
what is the word –
folly from this –
all this –
folly from all this –
given –
folly given all this –
seeing –
folly seeing all this –
this –
what is the word –
this this –
this this here –
all this this here –
folly given all this –
seeing –
folly seeing all this this here –
for to –
what is the word –
see –
glimpse –
seem to glimpse –
need to seem to glimpse –
folly for to need to seem to glimpse –
what –
what is the word –
and where –
folly for to need to seem to glimpse what where –
where –
what is the word –
there –
over there –
away over there –
afar –
afar away over there –
afaint –
afaint afar away over there what –
what –
what is the word –
seeing all this –
all this this –
all this this here –
folly for to see what –
glimpse –
seem to glimpse –
need to seem to glimpse –
afaint afar away over there what –
folly for to need to seem to glimpse afaint afar away over there what –
what –
what is the word –

what is the word

Samuel Beckett

Renovación

marzo 8, 2009

Nunca supe en realidad por qué empecé a escribir en este blog, ha sido el quinto ya y sin dudas mi preferido.

Supongo que el escribir siempre fue un escape para mí; desde niña.

Cuando empecé no lo hacía público, y en realidad escribía sin percatarme de la ortografía, como un pintor cuando sólo lanza pinceladas en el lienzo, pero con mucho entusiasmo y empuje. Se dió a conocer el espacio y traté de esmerarme en ciertos puntos.

Sí, soy perfeccionista, aunque no se note mucho por aquí. Cómo he escrito o han leído, “No todo lo que aquí se escribe es real, pero tampoco es fantasía” así es como veo las cosas en mi propia perspectiva o retrospectiva no lo sé.

Se ha hablado de mí, han querido conocerme, nunca he puesto una fotografía mía en este espacio, por lo menos no de mi rostro o de lo que habitualmente hago, que en realidad es escribir, escribir, escribir y tener unos dolores interminables de cabeza, por tanto pensar.

Soy escritora y me han bautizado como filósofa, y he encontrado a lo largo de los años personas con quienes realmente me da gusto compartir lo que hago, como también he visto personas que no tienen más que dos dedos de frente y ni siquiera pueden escribir algo con sentido o sin faltas de ortografía, hay quienes me han elogiado, han quienes me han calumniado y lo peor y más denigrante es recibir insultos, por algo que realmente no sé que fue.Se han robado mis textos para tesis, mis cuentos para someterlos a concursos en los cuales han sido premiados.

He publicado bajo mi nombre en diversas ocasiones, pero no he recibido lo que me correspondía en muchas otras.

Hoy por hoy enfrento una nueva realidad, regreso a lo que nunca fui, tengo miedo, pero tengo una meta y es lo más importante ahora.

Quiero agradecer a esas personas maravillosas que me han apoyado y alentado, quienes me han aceptado con todo esto y más. Quienes me han ofrecido su amistad incondicional.

La no creyente ahora se siente bendecida, sus piernas brincan como las de una niña y la bailarina sigue girando en la cajita musical, en ese joyero que anhela deseos hechos realidad.

Soy la misma, no se confundan, sólo que ahora me he renovado y un barco listo para zarpar me espera.

Empieza otra parte de mí, y lo escondido ahora  (tal vez) salga  a la luz, aunque sea de poco en poco.

Si me siguen lo podran observar. Esta noche es el inicio de una continuación.

La motivación y los sueños me tienen atada por el estómago y las cuerdas vocales.

Las emociones se concentran en mi pecho y me hacen casi explotar.

Pero este es el inicio de el nuevo cambio, de la renovación, del ser, del estar, de no pensar en un pasado ya más.

Tolerar el dolor y ser lo que siempre he sido. Los personajes de el primer libro han cambiado, pero no el principal, ni su esencia.

Las letras, los pensamientos y la música de fondo seguirán estando aquí. Como yo lo haré.

sherwood_forest04

To Be or Not to Be…

febrero 11, 2009

To be, or not to be–that is the question:
Whether ‘tis nobler in the mind to suffer
The slings and arrows of outrageous fortune
Or to take arms against a sea of troubles
And by opposing end them. To die, to sleep-
No more–and by a sleep to say we end
The heartache, and the thousand natural shocks
That flesh is heir to. ‘Tis a consummation
Devoutly to be wished. To die, to sleep–
To sleep–perchance to dream: ay, there’s the rub,
For in that sleep of death what dreams may come
When we have shuffled off this mortal coil,
Must give us pause. There’s the respect
That makes calamity of so long life.
For who would bear the whips and scorns of time,
Th’ oppressor’s wrong, the proud man’s contumely
The pangs of despised love, the law’s delay,
The insolence of office, and the spurns
That patient merit of th’ unworthy takes,
When he himself might his quietus make
With a bare bodkin? Who would fardels bear,
To grunt and sweat under a weary life,
But that the dread of something after death,
The undiscovered country, from whose bourn
No traveller returns, puzzles the will,
And makes us rather bear those ills we have
Than fly to others that we know not of?
Thus conscience does make cowards of us all,
And thus the native hue of resolution
Is sicklied o’er with the pale cast of thought,
And enterprise of great pitch and moment
With this regard their currents turn awry
And lose the name of action. — Soft you now,
The fair Ophelia! — Nymph, in thy orisons
Be all my sins remembered.

De todo lo que se escribe, sólo me gusta lo que un hombre escribe con su propia sangre. El que así escribe máximas no quiere ser leído, sino aprendido de memoria.

NIETZSCHE, Friedrich

En Movimiento

octubre 15, 2008

Sólo hay una fuerza motriz: el deseo.

ARISTÓTELES

Consejos

mayo 29, 2008

“Amor… Nunca busques una explicación a él o un entendimiento, un porqué… ya que lo acabarás destruyendo.”

BWO

Hambre de Sofía

mayo 28, 2008

Furia intempestiva que arrancabas mis pensamientos, cual filosas dagas yacientes en los subconscientes de quienes no pensaban o se negaban a ello.

La mente ahora buscaba, quería, no se cansaba, pero dolía y en arrebatos se reencontraba con un pasado del que a poco se acordaba, como del presente que ahora mismo resucitaba.

El alimento estaba infestado de fuerza, rencor y venganza, de querer y de poder, de ansias.

El fuego se encrispaba en flamas procedentes de velas ya incendiadas, de cera que ahora ya escurría por esas cornisas formando estalactitas de pensamientos, una lluvia, si una lluvia de ideas.

La tempestad había comenzado y ya no se podía detener, el aire avivaba las masas de nubes en las que entraban palabras, aforismos, silogismos y fórmulas de las que no se había hablado jamás, de las que apenas se estaban formando entre renglones de un libro que no existía, de lo que yacía dentro del gnosticismo.

Pensamientos huecos basados en una nada, ahora eran todo, todo lo que me rodeaban.

Podía más, lo sabía, más el alimento decantaba y se hacía menos denso, con un sabor dulce y tormentoso que era un desgano y unas lágrimas, con un grito desgarrador y ahogado como agonizante que hacía a la garganta resecarse y arder, tras verse hundida en sangre, ahora seca, con unas cuerdas mudas.

Hastío, Fastidio, Perfección

Imperfección, Odio, Recuerdos

Maldición y una Rendición

Ante lo que sería… ante lo que será.

Partícipe en ello, sin dejarme envolver entre hilos de una telaraña, más siendo presa de una red filtrada por la noche convertida en resplandor, en una red que formaban las estrellas, las constelaciones… sin mi guía y escuchando lo que no se oía.

El temblor persistía, el hambre por ella, por Sofía, me consumía.

El tiempo me deshacía y yo ya no hablaba, nunca he hablado…

Más siempre lo he dicho de mi propia voz:

“YO NO HABLO, SOLO ESCRIBO…”