Negación

enero 22, 2009

Regresar el tiempo, hacer que los relojes colapsen, incendiar todos los calendarios de mi memoria, desfigurando los nombres, recordando lo inexistente, esperando lo inexplicable, un círculo que se volvió una espiral en la que se flota desde hace mucho. Una danza de sentimientos marchitos. Márcaras en una fiesta de fantasmas que se dijeron amigos, una prueba de la más dulce amargura, un abrazo a mi compañera. Sangre que se agita en el corazón hasta que este se detiene súbitamente para dar tregua a una tristeza provocada por la desolación. Una salida que se encuentra entre el laberinto en el que no se halla una entrada. Letras que no cohabitan en ningún abecedario, Babel es la tierra de los mudos, los ciegos entran a Sodoma para encontrar a leprosos en Gomorra y los dioses se encuentran bajo sus fétidas tumbras convertidos en cadáveres, restos mortales. Desesperación y huida vertida en colores que en una paleta con óleos dibujan sueños y deseos que no se convertirán en realidad.

Armas que se utilizan para matar, con sed de amor, con fuerza de venganza, con años que son más pesados que la propia distancia y el acontecer del mísero con un intrínseco presente. Pararse de entre las luces que ensombrecen un puente, ver el vacío que sólo existe en un infierno y caer en él, una y mil veces, en un minuto. Maleficios con belleza llamados demonios han acudido a la cita y los talones de la función son abiertos por títeres que miden más de 33 metros, función ensordecedora, con un aliento metal y música que sale de un arco que viola, violín o violoncello han quedado en un pasado; reencuentros atesorados a los que no se quiere volver ya.

Místico camino que haces pregonar en cada paso tus cantos en mi penar, no , no… no.

No se tiene que mirar atrás, lás lágrimas carcomen lo profundo de los huesos y hacen que la carne viva ];arda, con sal y vinagre en esas heridas que tienen forma de mutilaciones, esas mutilaciones que dejaron invalidez, ingravidad. La vida no se consume porque vida ya no hay. El cabello queda por los rincones y en aquella casa vieja, la grande, los agentes piden como acosan y acusan a un sentenciado.

Jurado a no ser más que eso, una alucinación, que los medicamentos mal dosificados hicieron su efecto y así, un suspiro de lo que en algún momento fuera felicidad, se convierte en la esencia ya desmoralizada por la torpeza de quien la poseía y como en todo caso, se pierden los momentos en los que se olvidó todo esto, se pierde lo que nunca se ganó.

Las rosas en la copa se secaron, dejando moho, unas siendo arrastradas por el viento de un sollozo, en el panteón están, un cofre vacío hay, una vida entre cristales y ríos de sangre es la que perdió. No hay que nombrar a los que no están y pasar a la siguiente caja, al siguiente abismo para tocar fondo en un pozo que es un torbellino, que agita las arterias al torcer los miembros y ver como a 1 km. de distancia se prende fuego y llega a quemar la espalda, querer veneno para ratas y que mueran, sentir de nuevo, sentir y con una navaja cortar y sacar las balas que lastimaron. Pero ¿ Cómo sacarlas, sino hay heridas y los miembros fueron separados?

No hay nadie alrededor más que tú y yo, un vaso vacío y píldoras con temor de lo que pueda pasar en un mañana, que se piensa, cuando no hay presente y se vive en el pasado, cuando los alambres de los elecktroshocks se vieron amordazados en un siglo, cuando los ataques tenían imágenes de piel en tono púrpura, cuando el vino no se descorchó y el sabor amargo de fierro sigue entre los dientes, cuando no se puede respirar.

No, no… no.

¿Quién eres y por qué así?

No, NO!

Me niego, pero no sé si despierte algún día de esta pesadilla, es demasiado cómodo vivir en las tinieblas del más crudo dolor, es mejor que vivir en una montaña rusa de la que algún día (quizás) espero escribir.

Cierren el telón que la función ha terminado por el día de hoy, ese día que ha durado años, áquel que invita al teatro nuevo, al que nadie fue a ver una función de estreno, ya que la única habitante era la que desdeña a cualquiera y la que siempre es una grata acompañante en el camino,  se puede ver, se escuchan sus pasos cuando caminas, la ves en tu sombra, es tu única acompañante y es la protagonista.

La que han dejado siempre por otra, acércate a lo gris, no son medias tintas, es un complementos del radicalismo en la primera fase, son los cuentos que escuchabas para dormir mientras los pies se congelaban de frío, mientras las alimañas carcomían ese pedazo de cuerpo cuando estabas en un deshecho.

Refléjate y no, ya no mires atrás.

Si no te encuentras en ninguna parte es porque sólo es y será un producto de la propia imaginación; tuya o de alguien más, en un efecto colateral o en un mundo que no existió jamás.

fuseli-la-pesadilla

There is an End

diciembre 31, 2008

Words disappear,
Words weren’t so clear,
Only echos passing through the night.

The lines on my face,
Your fingers once traced,
Fading reflection of what was.

Thoughts re-arrange,
Familar now strange,
All my skin is drifting on the wind.

Spring brings the rain,
With winter comes pain,
Every season has an end.

I try to see through the disguise,
But the clouds were there,
Blocking out the sun (the sun).

Thoughts re-arrange,
Familar now strange,
All my skin is drifting on the wind.

Spring brings the rain,
With winter comes pain,
Every season has an end.

There’s an end,
There’s an end,
There’s an end,
There’s an end,
There’s an end.

A Casi un Año…

diciembre 23, 2008

Voy desenterrando cajas que parecen féretros, esas que contienen letras formando palabras, reflejando imágenes de aquellos sentimientos, otro año más está pasando y en un remoto lugar te voy encontrando, te voy mirando, cuando lejos estás ya, cuando me he ido y no sé, en dónde, ni con quien mi mente se encontrará.

Dentro de los cajones por debajo de un cristal, voy guardando canciones, tonadas, melodías que no sonarán más.

Recuerdos dentro de mi nublada y confusa mente, recuerdos de vivencias que surrealmente conocí, de las que apenas y siento su textura, cuando veía tu rostro en la profunda oscuridad, cuando mi cintura se iba desdibujando en un claroscuro de tristeza y ansiedad, provocados por tu miedo y ella; nuestra amiga, la soledad, recurriendo por momentos a la felicidad.

Quien usa sombreros ahora soy yo, quien bebe tinto soy yo, quien te escribe esto, no, no soy yo, es aquella, a la que dejamos en un pasado, en aquel que por senderos se buscó y nunca se encontró, sólo fue sino más que una profunda alusión, como lo que trajiste a su vida, una terrible decepción.

Entre museos nos vimos, entre aquellos canvas descubrimos los años que por siglos habíamos vivido y ahora sé, que fue hermoso, encontrar una felicidad entumecida por el frío de un otoño y ahogada entre risas y vino tinto.

Subiendo en un elevador, cuando yo estaba leyendo un libro, cuando me esperabas sentado en un sueño, en un jardín, reposando junto a un árbol, cuando la lluvia corría por nuestro cuerpo y las gotas se confundían con llanto, cuando con tanta fuerza tomaste mi dedo corazón después de un brindis y este casi se rompió…

Veo a través de grises y empañados ventanales, apenas tu silueta, el reflejo de tu rostro entre libros y ese aroma a rosas que deprime como lo hace el perder un tesoro…

Quebrada, aún duele, siempre dolerá, no por ti, ni por mi, nunca supiste, ni entendiste el porqué, y mientras me encuentro tras la cuarta pared, entre telones veo que diriges mis pasos, los cuales no existen ya que me encuentro en el palco presidencial y sólo se escuchan los fantasmas que en el escenario danzan una melodía de Jazz y de Soul…

La bailarina es destello de un futuro que no surgirá ni emergerá entre nosotros dos y la música apenas la reconozco porque salió de tus oídos; ahora el teatro está solo y nosotros no nos volveremos a encontrar jamás.

Como a pesar de la grandilocuencia y el poder que tengamos, nosotros dos, le pertenecemos a Melpémone, Calíope y en un sueño se todo se disolvió, volviendo de la alegría a la vaga y despesperada comocabizbaja tragedia quien es la gris, la que nos une y la que no nos dejará en paz.

Un Naufragio

julio 15, 2008

A la deriva, entre peñascos y riscos, mientras la lluvia de mayo, y junio se convirtió en una tormenta, una tempestad que no dejó ver la noche, ni el día, siendo que todo lo volvió gris y triste, sin poder desaparecer esas gotas.

Mirando hacia un vacío que tenía más de lo que pudiera imaginar, una libertad.

Había frío y sólo lloraba con mi rostro marcado por gotas secas y negras que ensombrecían mi piel blanca, casi de porcelana, enmarcando las cuencas de los ojos llenos de sangre y los labios carnosos, a punto de reventar, mientras el mar se enfurecía más y sus olas atropellaban a esas rocas con rencor, como queriendo recuperar lo perdido.

En mi garganta ardiente, se escuchaba un alarido, que era del que me quería despojar, más no había nadie.

Ya me había ido, me lancé hacia ese abismo, hacia esa caída, no importándome ya nada, sabiendo que abriendo los brazos y sentirme caer por metros y metros tendría libertad y no me perseguirían más.

Todos ellos, los pensamientos, los ecos, las voces, mi pasado, mi vida, mi futuro, mi presente, yo misma.

Y al caer vi que el agua no era azul, tampoco gris, pero mis ojos seguían derramando líquidos que se confundían y ahora no eran negros, eran rojos… mis lágrimas eran sangre seca, reseca entre mi faz, cuágulos acumulados por tanto llorar, por el querer vivir y el recordar. Sin poder hacer nada y siendo una carga más.

Fluídos salían por mi nariz y por mis oídos, sabiendo que era mi final, que mi cuerpo por dentro estaba destrozado… más no sentía nada. El dolor me tenía totalmente entumecida y no me podía levantar.

Me había dado cuenta de que ese mar era provocado por mis lágrimas, esas que no me dejaban ver, y en las que me estab hundiendo sin yo saberlo. Sin querer nadar o siquiera flotar para así rescatarme. Sólo quería hundirme, tocar fondo de una vez, o una vez más y no renacer ni reaparecer jamás.

Era tanto el odio que provocaban esas olas, que quemaban y hacían que barcos se volcaran, los marinos a lo lejos veía que morían y mientras el cielo se oscurecía, veía que esas, que antes eran gaviotas, comían su carne muerta y sacaban sus ojos dentro de un naufragio provocado por mi ira, maldad, coraje y mucha tristeza.

De repente un remolino se formó a mi alrededor y sin fuerzas me sumergió en él, en sus entrañas, para así desaparecer, eran espirales y sólo saba vueltas y vueltas respirando dentro del agua, sintiéndome presa de un ser anónimo, que quizá era lo que buscaba.

Un rescate (sin darme cuenta) dentro de ese naufragio; ahora ya no pensaba, pero tenía miedo, puesto que no había alcanzado mi objetivo y no sabía cual era mi destino. Ahora no sabía qué hacer, pues ya no tocaba fondo, ni me enconraba a la deriva, pero era una cautiva y tenía que salir de ahí.

Al costo que fuera y luchando contra quienes amaba y a quienes odiaba.

Pues este naufragio lo había provocado yo, y sin morir, sin sentir, lo único que quedaba en mi ser era una sed, aplacada por mis propias lágrimas y por mi propio caer, por ilusa, por creer, por desear, por amar y querer crecer, cuando ni siquiera me podía ver.

Era lo más triste que pasaba por mi mente, cuando sólo daba vueltas y entre mares, provocando mareos y fiebres en aguas heladas, recordaba que preguntaba cómo era y me decían que bella, que era preciosa… más no podía creer, sólo quería ser yo, la que murió antes, la que ahora no se podía ver, la que estaba atrapada entre espirales, llorando sangre y dejando muertos a cada tanto… sin saber en realidad en dónde estaba.

Si en su mente o en su tormento… sus recuerdos y su presente.

Surrealismo en Verano

julio 14, 2008

Vivaldi no podía ocultar la fuerza que un verano trae

Más la premura se percibe en sus notas

Como una desesperación

De algo que acaba o que acabó

No todos los veranos son iguales

Los hay con huidas y desolaciones

Tras desapariciones

Entre bosques, y sin colores

Colapsando entre su verdugo

Uno que viene para quitárselo

El que es gris y por el que

Las hojas como otros seres caen

Con lluvias de fuego

Con lágrimas hacia un desapego.

Un ímpetu de fuerza

Llevado tras el viento

Destrozado por su fuerza…

Verano II

julio 14, 2008

Iba caminando por un sendero que no tenìa rumbo ni camino despejado. Sus pies denotaban temor como aflicción, pues en cada paso que daba, ella se tambaleaba, y miraba hacia atrás, queriendo escapar de algo, con una fuerza que hacía que el dolor la sucumbiera ante muchas, muchas caídas.

La noche era negra como ninguna otra y el frío de una muerte se sentía en el revoltijo de sus bucles, ahora ya marchitos, despojados de belleza, ahora nudos por el viento que la tenía como su presa, dominándola y sintiendo rasguños de esas varas secas que iba tronando al pasar, que la iban marcando, ya que su piel era cubierta de sangre por unas afiladas uñas que salían de entre las hojas secas, de unas manos que no podían sino estar ya muertas. Ella corría, sin saber a dónde iba.

Habiendo dejado todo atrás por querer tener algo, que sabía, pero que bien, no lo podría obtener, ni le pertenecía.

Los árboles susurraban a gritos que esto tenía que acabar, no les gustaba su prescencia que era lo que los hacía segundos protagonistas y entre enredaderas como hiedra venenosa, la dejaron fuertemente sujeta, aprisionando sus huesos, casi triturándolos, y en su blanca piel aparecían las llagas y un tono rojizo, entre espinas y veneno.

Más ella con sus dientes afilados entre aflicción y coraje, destruyó esas cadenas que no le permitían seguir,  que la lastimaban y la herían, que poco a poco envenenaban más su alma, a través de los porros de su piel y así, rompió ataduras y con dolor, con sangre y en una noche dónde había sido perseguida, ahora se encontraba en un rincón que para muchos parecería un claro, en el cual recordó mucho de su pasado.

Sus ojos eran brillantes, reflejaban un brillo inigualable, más parecían de sangre, ya que esas lágrimas no eran pertenecientes a un ser humano… esos ojos demostraban rencor, furia, dolor, miedo, nostalgia, melancolía, impotencia y soledad…

Ahora sentada bajo una oscuridad, envuelta por el halo de una bruma de verano en el bosque, sabía lo que debía de obtener como encontrar. Y no se daría por vencida, no en este intento, que ella misma tenía que cobrar.

Ella ahora tenía que matar.

Despertar

julio 14, 2008

Y entonces lo sentí

Estando todavía cubierta

Con mi total desnudez

Estiré la mano hacia un vacío

Y fue cuando percibí

El blanco frío

Y el dulce sabor de la Muerte.

25 de Marzo/2008

Realismo I

julio 12, 2008

El cuello era tan frágil que no se podía sostener. Estaba sentada en el escritorio, en su asquroso cubículo,  cuando en realidad por las mismas palabras que dijo (hacia mi) con tanta rabia y coraje, sin querer se mordió los labios al hablar tan rápido y al percatarse de esa sangre que manchaba papeles como documentos, bajó la mirada. Y al bajar la mirada se escuchó un crujir.

Su cuello se había partido. Y había caído manchando de sangre, como de muerte lo que tanto deseaba conversar o recuperar. Un hombre que no me interesaba. Alguien que me ayudó, ¿Por qué? No lo sé, Pero pasó por alto sus indicaciones.

El trabajo de ella quedó inconcluso, manchado por su propia sangre y por su propia muerte, hundiéndose esos dientes cada vez más en sus labios, ya inerte, muerta. Sin figura… todo por ser quien era. Una mujerzuela sin educación, sin respeto y por no darme lo que me correspondía. Por no hacer caso de indicaciones de superiores.

Murió y yo, salí de por esa puerta, asqurosa, con olor a humedad y desperdicios, sin cambiar nada de mi, siguiéndome a mi misma, a mis pasos, y mi futuro incierto. Pero con la cabeza en alto y sin decir una sola palabra.

Que la encontraran muerta, pues un escritorio nos dividía y yo, ni siquiera le había dado la mano. Si quería manchar mi expediente; Lo manchó con su misma sangre podrida y con su muerte. Algo que no me concernía.

Si se confabularon, no es mi culpa, es culpa de sus traumas, despojos, y vejaciones, de su falta de tacto… pero no repitan mi apellido varias veces, ni pregunten de dónde soy… ya que eso, sin ser yo, les puede traer una maldición.

Como ya lo dije antes. Una muerte. Que no provoqué yo, ni esa sangre podrida, consumida por odios y rencores de una mujer amargada, sin cejas, pintorrajeada, disimulando su canas con un tinte barato. Que ahora está en su funeral. Al que me da gusto saberlo y no asistir.

No me interesa pertenecer a un circo, que no tiene nada, más que tontos y trepadores, una especie que no entiendo, tal vez por mi color de piel… o simplemente porque he vivido mucho y los tiempos han cambiado. Y antes nada era así.

Lo Soltaron

julio 12, 2008

La sangre hervía, pareciera que salían borbotones del viejo y sucio caldero.

El corazón latía fuertemente y el oxígeno no se percibía ante las miradas, como los insultos de los reclamos que no entendían ni lo propio que decían.

Estúpidos banales, clichés arrogantes – Pensaba alguien- mientras oídos segregaban sangre al perforarse los tímpanos por un instinto que se había soltado; palabras de quienes no conocía, ecos que la lastimaban, como aquel y muchos más, un pasado y algo que había salido por la fuerza del sol, de un traicionero.

Una muerte querían, si lo querían, eso obtendrían.

Porque hay ovejas disfrazadas de lobos, como hay seres nocturnos que vigilan por el sueño de los demás y por su bienestar como su amor. Pero no es adecuado buscarlos.

No pertenecen a este mundo. El de ustedes. No lo hagan que es prudente, esta advertencia.

Ya que si los buscan, los encontrarán, sin ser invitados.

Y así obtendrán lo que quieren, su mismo deseo. Una muerte. La muerte de ella. Más no la tendrán.

Nunca a ella, más, si ha de saber pelear.

El instinto en las noches se suelta y por los bosques desolados busca presas a quien atrapar. Entonces por favor… no la busquen, que la encontrarán. A ella misma quizá. A ese ser nocturno, iluminada con la luz de la luna entre las copas de los árboles, con una sombra envolvente y una máscara de felicidad. Más no la subestimen. Que es la muerte que persiguen y los matará.

Mientras vivos los desollará y su sangre, calmará los nervios y el pesar, del sufrimiento de ser perseguida como acosada, por quienes, nunca ha querido ni quiere vislumbrar.

No se acerquen, cuando ese… anda suelto.

Ese, el instinto mortal.

Sirenas III

junio 14, 2008

Se escuchaban reclamos, muy ligeros reclamos de las olas hacia el mar.

Parecían gritos de Sirenas, fundidos en la oscuridad de la noche.

El viento era fuerte y azotaba a su paso los oídos de quienes estaban presentes; haciéndolos presas del miedo, al parecer sonidos que parecieran truenos confundidos con el estrepitoso oleaje acechando a las rocas siniestras y como asesinas ocultas esperando a una presa.

La luz de las estrellas cegaba y sólo se veían los sonidos que evocaban esas imágenes tan impertinentes, tan solitarias y tan abrumadas como afligidas; tales comparadas a un llanto dentro de un ataque de histeria, siendo callado por electroshocks provenientes de los rayos hacia el vacío.

Hacia la nada perteneciente a los recuerdos; por consiguiente guardada en el olvido de la magia que no había ya.