Somos dos

noviembre 2, 2008

Muerte sigilosa en mi continuo pesar

Tanto es que me acompañas, que ya ni miedo me das.

Cuánto me he acostumbrado ya a tu propia soledad

queriendo acompañarte

Pidiéndote a gritos que no me despojes

y me dejes por unos días ya en paz.

Muerte que rondas en mi andar

Tatuada en mis propios  huesos te tengo ya

Herida y sin sangrar.

Dolor profuso que quisiera no me acompañases más.

No puedo luchar contigo

Ahora que me acompañas…

Porque hubo un día, uno muy lejano,

En el que yo no quise dejarme llevar…

Escrito en una fría madrugada…

Guardados

octubre 31, 2008

Todo se guardó.

Pero ha llegado el tiempo de sacarlo de ese viejo cajón y sacudirles el polvo, verlos frente a frente y enfrentarlos…

Quedó muy poco tiempo y la magia se extinguió.

Un cuaderno en llamas y la pluma sin tinta quedó.

Fotografías marcadas, no más que en la memoria.

Los recuerdos perdidos, de unos días no vividos.

Todo se guardó…

Así, como cuando alguien es enterrado vivo…

Pero esperemos o quizás esperamos que este alguien pueda salir de ese cajón, de esa tumba, de ese olvido, de aquel lugar en el que se pierde entre la misma nada.

Canción Otoñal

octubre 6, 2008

Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.
La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea.
Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris.
También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa.
La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas.
¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?
¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema?

¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia
del Bien que quizá no exista,
y del Mal que late cerca?
¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra?
¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?
¿Si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.

Federico García Lorca

Mi Príncipe

septiembre 29, 2008

El Príncipe que no existió más que en un cuento, aquel que de caballero ya reinó su propio imperio. Del que quiero escapar, más no puedo.

-Déjadme, Déjadme en paz…

Yo te digo… más no haces sino reírte como aquellos, los que estaban antes y después de alguien como tú. Esos los enmascarados, los falsos príncipes que no llegaron más que a papel en su trágico arrebatar.

Ya no te quiero! no, no puede ser… más te siento cada vez más profundo y tu sonrisa titirita como un cascabel; ahora son tus propias palabras las que me han herido…las que han sido como una estocada, la final, sin que escucharas si una, ni una sola palabra de las que he dicho en nuestro funeral.

Me escondo para no verte y en cualquier lugar, en una copa o en una canción te encuentro, incluso si hay sol… y no, ya no me divierto, en las noches no me dejas de buscar, persigues mi andar y yo, sigo queriendo escapar, más no lo consigo.

Este es mi pago por cada cual, por la enseñanza en contrapuntos y similares al andar, un reino abandonado ya al azar, siendo no más que recuerdos, quizás del más allá, de lo que nunca tuvimos, más de lo que siempre vivimos.

Que veo hoy, NUNCA fue real.

El Príncipe se quedó en un libro y su amante por igual, mas yo ahora lo escribo, siendo que no, no puedo, aunque quisiera no te puedo olvidar.

Pero el tiempo seguirá su curso y viendo que no estamos, tal vez algún día, entre leguas de fuego seremos consumidos y nos amaremos quizás más.

Escrito desde hace mucho tiempo,

tanto que no recuerdo cuando fue…

Ambrosía

septiembre 15, 2008

Los cajones han sido llenados con fragmentos de pensamientos inconclusos, con pedazos de lamentos que no han sido escuchados.

Se sugería tanto que se alcanzó la felicidad, entre un abrumador ruido de voces, mientras lo único que se reflejaba era tu imagen en la mía.

Un beso helado de fresa y una salida como un reencuentro futuro, una esperanza de la que siempre se hablaba, más que nunca se tenía. El tiempo se detuvo y dentro de los relojes seguimos corriendo queriendo alcanzar las manecillas que no marcaban más que las 6:00 P.M. dando así una noche llena de fuegos artificiales y corriendo entre círculos, perdiéndonos uno en el otro, entre risas y llantos…

El vino rondaba por la cama y la alfombra gris, los brindis entre el frío y la lluvia se hacían presentes y el humo de un incienso o de un cigarrillo nos envolvía, como me envolvían tus brazos cuando una tormenta aparecía.

Corriendo entre charcos bajo tempestades eléctricas, cuando hacíamos un ejercicio para agilizar la mente, cuando una misma vela de fuego se consumió sin encender su flama siquiera, porque me fui, sin darte una explicación o dándote muchas, pero sin entender nunca ninguna, ni tú, ni yo.

Ahora sólo quedan los recuerdos persistentes en el olvido de la memoria, en el subconsciente y espero que esta sino es una oda, sea lo que ya no me haga sufrir por no estar, por no ver, por haber perdido, sin haber apostado.

Los telones carmesí de la función en aquel teatro se han bajado y la sala se ha vaciado, una soledad compartida, que se hizo más grande quedó hecha trizas, para finalmente desmoronarse y perderse entre el aire, para después ser mezclada con la lluvia y perderse entre las rejas, entre tus mismas rejas.

Hoy, Hoy… me pediste que estuviera a tu lado, y ahora no estoy; no estoy segura, ni se en dónde estoy.

Los pensamientos surrealistas de dos seres que cohabitan entre las letras y que se unieron más que ninguno, han desaparecido y yo, como muchas veces más, me he escondido, para no sentir más dolor.

Recuerdo tu espalda en esa noche y cómo me cubría detrás de ti, recuerdo tus manos artísticas  y las caricias que me dabas; tengo todos los regalos que me diste y recuerdo los que guardaste cuando también me perdiste.

Recuerdo tu furia y recuerdo tus direcciones, los flashes y las hojas blancas que sólo se escribieron a la mitad.

Los charcos mientras mis zapatos se hundían y nos empapábamos, mientras tomabas mi mano al cruzar una calle y cuando el sabor a chocolate se fundía en el frío con lo que más disfrutábamos a nuestro alrededor.

Tú eras el mejor y yo lo era también… por lo menos para nosotros dos.

El cambio siguió entre las manecillas del reloj entre el que nos encontrábamos, en el que nos perdimos y no nos pudimos alcanzar más.

El reloj siguió marcando las 6:00 P.M. hasta que no soportó nuestra presencia que el algún momento se convirtió en un cambio y se formó una ausencia, en la que ahora nos encontramos.

Yesterday

septiembre 13, 2008

Yesterday,
All my troubles seemed so far away,
Now it looks as though they’re here to stay,
Oh, I believe in yesterday.

Suddenly,
I’m not half the man I used to be,
There’s a shadow hanging over me,
Oh, yesterday came suddenly.

Why she
Had to go I don’t know, she wouldn’t say.
I said,
Something wrong, now I long for yesterday.

Yesterday,
Love was such an easy game to play,
Now I need a place to hide away,
Oh, I believe in yesterday.

Why she
Had to go I don’t know, she wouldn’t say.
I said,
Something wrong, now I long for yesterday.

Yesterday,
Love was such an easy game to play,
Now I need a place to hide away,
Oh, I believe in yesterday.

Mm-mm-mm-mm-mm-mm-mm.

Hoy

septiembre 13, 2008

Hoy

Como ayer

Hoy como ayer

Tú y yo de nuevo

Encontrados otra vez…

Unidos por el anhelo

Como suspiro que deja

Calíope y Melpómene

Inundando caricias ya rotas

E iluminando espejos sin reflejos

Viendo que el tiempo

Sigue…

Sigue pasando

Y Hoy…

Como Ayer

Nunca volverá a ser

Lo que fue.

El Cambio

septiembre 9, 2008

Las sombras desaparecieron al hacerse presentes, eran incalculables los pasos que ya no eran elocuentes, la historia había acabado. Se pensaba llegar al fin.

El tiempo seguía pasando y ya no sabíamos cuanto había pasado ya, las manecillas no giraban, ni nos mostraban el agudizante o sonoro y grave para algunos; si, ese llamado “Tic-Tac”, más el péndulo se seguía moviendo, de derecha a izquierda, de izquierda a derecha en un agonizante despertar.

El aire impávido era perturbado al responder con frases húmedas que el verano estaba aquí, mientras sólo se hacían denotar las palabras en forma de gotas de una lluvia copiosa y frágil, como si de cristal se tratara; más no todo siguió así, el sonido de esas palabras se convirtió en gritos de desesperación entre los que había lluvias tormentosas, con cielos grises y resquebraditos, el mundo se acababa, pero muchos no ahondaban en sus pensamientos. No lograban descifrar aquel acertijo que era una partida de dados al azar… tan sólo una más.

Ahora el tiempo se había detenido, y el agua conforme pasaba por las nubes, esos Nimbus que hacían presa al temor, al desencanto, como también lo eran para algunos una bendición. Chocaban en comentarios que no eran sino más que truenos presagiando la tempestad, llena de relámpagos, luces mortecinas que se vislumbraban en el más profundo claro de la oscuridad.

La luna estaba escondida, las nubes que parecían por momentos unos halos de fuego que la seducían y así, ya no se pertenecía a ella misma; cuando el cielo lloraba desconsolado, como alguien que ya no tiene lo que nunca ha tenido pero siempre ha deseado.

El estrépito del olor a soledad impregnaba esa tarde gris con unos vientos diferentes que azotaban las ramas de los árboles que no hacían más que si no bailar, danzando en una fiesta al despojarse de su propio ropaje… ahora las hojas caían al suelo, como se escuchaba un allegro ante esa lluvia calma que reflejaba una historia en frases de adagio como preludio.

Y como en una ilusión dentro de la nada apareció ella.
Ella que se preguntaba mientras veía el pavimento, porqué se sentía eso… si acaso significaría la llegada o si era la despedida de lo que nunca quiso. Si acaso se estaba percatando de lo que era la vida, ahora por sí misma. Y llegó a la conclusión de que sólo, sólo era un cambio más.
Más el tiempo de nuevo hizo una de sus jugadas al dejar presos y sin libertad a la razón como al mismo pensar. Al no dejar ver como observar los cambios que la naturaleza nos da.
Y fue cuando se percató de la realidad… los relojes no se habían detenido más que en su propia mentalidad y el tiempo seguía pasando, más no había dejado de llover y los días eran grises, como las noches negras, hundidas y consumidas en sí mismas… Reflexionó acerca de lo que había pasado; al notar ese cambio en el aire y en la espesura como en la música que ahora escuchaba de entre las gotas chorrear…puesto que el verano había pasado, para darle paso a este: un príncipe encantado, ese que para muchos es nostalgia.
Aquel, el Otoño, se había presentado, aquel había llegado ya.

Danza Silenciosa

septiembre 8, 2008

El aire y sus compañeras las ráfagas, iluminaban el ambiente; las noches se fueron transformando en días, cuando en realidad no se distinguían por una sombría similitud. Las nubes acosaban en forma perenne y se escuchaba la única música que dictaba la realidad… el paso del tiempo.

Serpientes que nadie veía, de una forma en que sólo iban como venían, por curvas peligrosas, cuidando los ojos de los demás para que así no las vieran, con un secreto escondido. Las serpientes en su sigilo iban entrando de una a una por agujeros invisibles, hasta que alguien en su asombro como desconcierto las veía y estas así, desaparecían.

El goteo incesante provocaba que los vidrios se empañaran con tristeza, recordando lo que había; que no existía ni una sola luz; si acaso la mecha encendida de una antigua vela, que iluminaba lo que menos se quería ver.

La danza era cadenciosa, era como si de una pareja se tratara… en un vals romántico, sin que nada, ni nadie los separara, sólo ellos se unían.

Mientras nadie los vislumbraba, era una entropía semejante a un cuento que nadie leyó, un secreto guardado no a voces, sino a gritos, a esos gritos ahogados entre las mismas gotas que caían y se rendían.

El único halo de vida real era el que el viento daba, por el que se escuchaban tronar los árboles y cuando yo con cautela miré por la puerta de madera entreabierta, vi, que el salón de espejos estaba vacío y la inmaculada conciencia provenía de esas serpientes invisibles… y la pareja que bailaba tan dulcemente sólo eran dos amantes, sin vida…

Ella, la Nostalgia y él, el Silencio, mientras la orquesta majestuosa se componía tan sólo de 4 seres, una magistral orquesta de cámara… un reloj holandés de caoba con sus tres manecillas de oro y el vaivén del péndulo, marcando su dulce como amarga y angustiosa armonía.

Duerme Tranquila

septiembre 2, 2008

Duerme

Me decías impávido, ante mis ojos sin reposar.

Y cómo dormir, si estás a mi lado.

Mientras te toco, cual frágil aliento de ángel ya convertido en demonio.

Dándome la paz que no logro recuperar, lo íngravido de tu ser, en mi existencia…

Pues es tu pasar ante mí, mi única penitencia.

Cuánto rencor hay entre las palabras

Cuánto odio albergado entre las líneas esquivas que esconden el verdadero

Cómo único sentimiento que hay en realidad.

Y dime ahora:

Cómo puedo ver esa luz que me lastima al cerrar los ojos

Ese blanco que emerge de entre mis sueños grises en los que no estarás;

Porque sólo permanecerás entre todos los colores que provocas en mi alma

Para así resplandecerla y darme luz, entre los que llamas mis sueños tristes

Y así era porque no fue lo que encontramos; por lo que luchamos, porque nunca nos dejamos…

Basta de tolerancias y de más estupidez.

No te esperaré, porque no estarás…

Bastó una canción de lo que nunca sobró o quizás dos.

Para no decir adiós.

Simplemente para irme y esperar esa luz, que (no lo sé)

Si en algún otro sueño me iluminará…

Estará albergada en tu cuerpo, en tu vida y es la que desvanecerá

Las figuras que se adornaron con colores de primavera y otoño.

Mi príncipe, el que no renunciará.