¿Estoy?

junio 14, 2008

Estoy fuera de mi…

Dentro de la tierra del sufrimiento, los recuerdos y el eterno pasado, sin vivir en el presente, tan sólo esperando por un futuro en una lenta y consumiente agonía.

Por primera vez he tenido miedo y no tolero la falsa soledad, me carcomen alimañas que suben por todo mi cuerpo y cuando las quiero apartar veo que no están. Las paredes se deshacen, la pintura se cae a pedazos, los rayos entran por la ventana y a lo lejos se escuchan los truenos que no dejan descansar, que me hacen temblar. Estando, dónde nunca quise estar, dentro de un adaptamiento total, que la vida, o la muerte (incluso) me puede costar. Lucho por lo que quiero ganar.

El tiempo parece correr como si en una carrera estuviera, más me va persiguiendo, es mi delirio, una persecución que me tiene al borde… al borde de un abismo, estoy hincada, casi implorando perdón por lo que nunca cometí, pensando y dando todo por lo que quiero seguir.

Estoy muriendo por lo que es incierto, por una nada que es existente, en mis creaciones, en mi amor y mis desolaciones.

Las pinturas reflejan el abstractismo de mi figura, como el dolor se fragmenta al plasmarse entre mis piernas, como una bailarina con frágiles huesos, a la que le duelen las piernas y sin darse cuenta va descalza caminando por su senda, lo que es su destino, consumida por el desértico calor, que por las noches se transforma en una fría y tormentosa lluvia que va ensuciando sus pálidos pies, atravesando montañas como bosques llenos de alguno que otro cirprés.

Queriendo alcanzar la cumbre de lo que no sabe lo que será… llenando todo, teniendo alucinaciones que son sólo sueños de un pasado que recuerda por no haberlo superado, porque en cada esquina lo va encontrando de nuevo… si, a él, al dolor que no la deja de atormentar; perdiendo el equilibrio, más no cayendo, sólo deteniéndose por momentos a respirar entre esos árboles que eran su felicidad.

Voy sola de nuevo y el color me marca, como la luna me guía, el arte me invade y las estrellas me queman al estar tan cerca y poder casi (si a ti) tocarte.

Llegar a ti es lo que quiero, por ti lucho, porque sales de mi, porque estoy hundida y una guerra no termina en rendición, no, no para mi. Las letras me tienen casi en una caída abismal de la que tal vez no me podré recuperar… como ha pasado; en fin que ya muchas cosas me dan igual.

Decidí continuar y no me van a detener, ni la lluvia, ni los años que van pasando, como la verdad de la cruel realidad, en la que me pierdo, aún sin quererlo; en esa de la que intento escapar, en la que voy cayendo en una espiral dentro de mi mente, una, otra y otra vez más.

Sin pertenecer a un lugar, sin que una imagen tenga validez, pensando en que los sentimientos son pasión y tienen que crearse así, sin frialdad, con calor, incluso con un fuego consumiente, de esos que llegan a matar.

¿Vale la pena el intento?

Morir en ello quizás…

Así me encuentro; así estoy consumida entre cuadros y letras, pidiendo o rogando por más tiempo o por una vida, no lo sé con claridad. Pero si sé, por primera vez que seguiré luchando contra toda adversidad, perderé los miedos y justificaré los años con sufrimientos y con muertes que me hicieron renacer como también me hicieron aprender.

La sangre emana, y duele, como duelen esos recuerdos, como duele lo que sale de ellos, que es algo… que en realidad no se qué es.

Cuántas veces he querido esto… perderme y dormir para siempre… ahora no hay una dirección, más que un sendero, sin rumbo, en el que me encuentro y no sé hacia dónde me lleve, porque sé que no dejo de caminar, como tampoco dejo de luchar y veremos si me lleva a algún lugar… quizá a ese…

El descanso terrenal; pero con una sonrisa en mis labios rojos, al saber que fue por mi lucha y por aferrarme a conseguir lo que era mi pasión…dentro de una caída…esa caída abismal, esa que sería mi final.