They call me The Wild Rose
But my name was Elisa Day
Why they call me it I do not know
For my name was Elisa Day

From the first day I saw her I knew she was the one
As she stared in my eyes and smiled
For her lips were the colour of the roses
They grew down the river, all bloody and wild
When he knocked on my door and entered the room
My trembling subsided in his sure embrace
He would be my first man, and with a careful hand

On the second day I brought her a flower
She was more beautiful than any woman I’d seen
I said, ‘Do you know where the wild roses grow
So sweet and scarlet and free?’
On the second day he came with a single rose
Said: ‘Will you give me your loss and your sorrow?’
I nodded my head, as I lied on the bed
He said, ‘If I show you the roses will you follow?’

On the third day he took me to the river
He showed me the roses and we kissed
And the last thing I heard was a muttered word
As he stood smiling above me with a rock in his fist
On the last day I took her where the wild roses grow
And she lay on the bank, the wind light as a thief
As I kissed her goodbye, I said, ‘All beauty must die’
And lent down and planted a rose between her teeth

Claroscuro Amanecer

marzo 26, 2008

Estaba amaneciendo… la claridad a través de esas cortinas lo disimulaba, no tan bien como hubiera querido… porque bien se sabe que hubiera preferido seguir en la reinante oscuridad.

Me fui quedando más sola mientras el sonido estremecedor del viento en la casi llegada de la primavera retumbaba en las antiguas y resquebradijas ventanas; trataba de dormir pero no podía, daba vueltas y vueltas dentro de mis mismos pensamientos y recordaba a través de la ventana que el amanecer se vislumbraba como un cielo tan claro y tan azul, cubierto por unas nubes grises, casi negras, que no permitían ver esa luz.

Con las horas llegó el sol y con este el viento siguió en su tempestivo arrebato arrancando cuanto encontraba en su paso, las nubes corrían, una detrás de la otra, el sol, se aparecía de nuevo, como de nuevo la mañana se convertía en una oscuridad casi perteneciente a la llegada de la noche y se oscurecía.. todo.

Todo… todo era una masa de formas dentro de un mismo claroscuro que era formado por la misma naturaleza y los mismos dioses que la gobernaban, aquellos de quienes los hombres se han olvidado por siglos, pero que siguen existiendo para quienes creemos en ellos…todavía.

Masa amorfa, claroscuro incontenible, viento arrebatable, sol asesino, penumbras contrastantes, vida, muerte, pasión y dolor como miedo era lo que reflejaban esas imágenes que oigo en mi mente, como tantos más que son pensamientos  o sentidos sin ser, de aquello irresistible que no sé que será, como lo es un sueño, como lo es un despertar de incontables pesadillas y es mejor darse cuenta que es preferible ese mundo, que es el mío, el surreal, a este, en el que me he encontrado muchas veces y que sin entender simplemente he tratado de adaptarme, porque así es el ser surreal y porque así es la realidad.

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