SENSE

enero 23, 2011

Dicen que mi corazón tiene tendencias suicidas

Yo quedo en duda; mi mente también…

Mi corazón ya no responde o

Acaso será que busca llegar a esa tumba

Esa que siempre esperas

Porque vas vestido de negro

Pronunciando un encantador luto

Una muerte que se vive

En un abrazo roto

En una sonrisa quebrada

Tras las miradas evasivas

En palabras limpias e insanas

Dicen que mi corazón tiene tendencias suicidas

Ahora sólo me dice un porqué

Y es porque quiere llegar a tus labios

A tu sangre, a tu cabello…

Y no sentirse moribundo.

Morir contigo, en tu muerte

En tu odio, en el mío.

En nuestra imperfecta realización

Entre lluvias y neblina

Fríos ecos entre los árboles y

Con aquella libertad, que es fruto de un no.

Ahora convertido en nada.

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Dandy

octubre 4, 2010

Y así te imagino; cuando aparezcas después de tal acontecimiento, con esa máscara que llevas años usando. La que te has quitado conmigo. Y te veo; llegando con un traje, con sombrero y un bastón, perfume y una sonrisa; de esas tuyas que encantan… y cuando empieces a escribir o a fumar un cigarrillo y sea descubierta tu muñeca alguien te mirará y pensará que hay algo extraño en ti; y responderás que te hace falta algo, tal vez sea tu pulsera, pero no; bien sabes que seré yo.

Esta Noche

octubre 4, 2010

Y así me quedé en la cama, con pañuelos teñidos de lágrimas negras, con la humedad empapando las paredes de la habitación. Con el reflejo del aroma de tu cabello y las manchas de sangre en la cama, aún tibia en esta noche tan fría y tan amarga.

Con hambre y en silencio; sorteando figuras entre las manecillas de los relojes que no llenaban un vacío, pero desbordaban en delirios.  La fiebre era contagiosa, y de dos cuerpos con la tarde convertida en noche, nos hicimos una sombra. Con canciones, cuentos, y poesía llena de sollozos.

Con la cara roja, reflejada en la tuya, con los ojos sin poderlos abrir, sin dirigirnos siquiera una mirada. Fríos, pero sin la distancia que había antes. Con un miedo que es pasado, con recuerdos que no existen.

Con un corazón que no desea verte, con mis manos heladas y mi piel en la tuya; debiéndome tanto y yo debiéndote nada. Con un paso en el estribo y con otro en el abismo.

Me he quedado con sueños en los bolsillos de mis pantalones tirados en el piso, y con ilusiones rotas, llenas de desprendimiento, de frialdad y de cordura.

Ahora niego mi pasión, y veo libros, fotos, cartas… cigarrillos e imágenes de lo que no pasó nunca.

Te pienso, escribo… y apenas puedo respirar.

No es otra carta

septiembre 10, 2010

Y escucho un trueno; me asomo a la ventana y veo mil rayos; el cielo es una mezcla de tonos púrpuras y rosas; las estrellas se esconden tras esas nubes.

Mi pensamiento te pertenece, mientras siento el pequeño goteo en mi rostro, y todavía percibo sensaciones de tu cuerpo en el mío; y cómo ríes y cómo muerdes, cómo brillan tus ojos.

Y te veo, te veo en ese cielo desde el cual se desprende la lluvia, te veo en mí.

Y recuerdo la lluvia de días anteriores, mi falda, mis tacones y mi cabello suelto, tus manos, mis abrazos y una copa de vino tinto. Una cajetilla de cigarros.

Ahora kleenex, resfriados y una sonrisa febril; un sentimiento indescifrable, al verte en el jardín, y después de ti ver cómo los rosales se renuevan. Y ver a un sol, y después a la niebla. Y ser tuya, y que seas mío.

Y escribir sobre un tormento, sobre hambre, sobre ansias, escribir una historia, un cuento, falacia, mentira, ficción, fantasía.

Más de una sonrisa traen esos truenos, como las estrellas cuando te miro cielo.

Cuando llueve, cuando estoy a tu lado, cuando estás a mi lado, cuando duermo con tu aroma, cuando despierto en tu ser. Cuando me caigo de la cama, cuando no quiero mañanas.

Y los relojes me cuentan las horas, los días, mientras el calendario marca el tiempo. Y me hace ver que soy feliz. Que no te cuento, que no te lo digo. Yo te lo escribo. Aunque no lo leas.

Porque arrancas las hojas en blanco de mi memoria y las llenas con tu pensar, y yo revuelvo tu cuerpo.

Te escribo, te leo, te beso y te quiero.

Y no sé qué más digo, pero sé muy bien lo que siento. Y así lo expreso.

Te veo, te siento.

Y más; más que una noche de tormenta, más que un amor romántico, más de lo que perciben…

Ya soy libre, pienso, mientras veo el cielo oscurecer, y te extraño y deseo que estés bien.

Tomo una taza de té y mi pendiente en la otra mano, veo los rayos y siento la lluvia.

La que te enloquece,  y veo que esto no tiene sentido y no me importa, porque sonrío.

Y sin saberlo, lo hago porque tú eres quien abre mis labios, en un beso, con un gesto, al hablar.

Y veo al cielo y ya no pregunto. Sólo quiero esperar.

Y volver a la cama, con un libro o dos, o con hojas en blanco y desnudarme por completo; hablar, cantar, reír y por supuesto; soñar más.

Si te dijera…

septiembre 10, 2010

Si te dijera la verdad, sería una mentira.

No puedo hablar cuando veo el brillo de mis ojos en los tuyos y cuando acaricio tu rostro.

Si te contara un cuento; no sería una verdad.

Sería como la lluvia que cae  ante mis pies.

Pero las gotas son reales; las que corren por mis piernas.

No te hablo, que mi voz está apagada por besos.

Y aunque quisiera decirte todo, todo lo que hay;

Ni las palabras, ni los signos, ni los gestos, ni las caricias o besos;

Ni los astros, ni los años… alcanzarían.

Pero eso ya lo sabes y con una sonrisa (por ahora) me conformo.

Hace un año…

mayo 8, 2010

Mirada

abril 25, 2010

Mirar, a contrapunto.

Mientras el corazón late sin cesar.

Las palabras no hacen sino brotar

Cual lágrimas lástímeras de sal.


Demonio Angelical

Sufrimiento del cual yo te quisiera arrancar.

Vil e ilegal.

Mortífera mirada.


Sí, te hablo a tí.

Ya no te quiero más.

Me dolió desprenderme de esa costra.

Y ahora sangro y río.

Río como quien no pudiera ya más.

Encontrar cordura o destino.

Pero tú me diste el contrapunto

Sin embargo fui yo quien puso el punto final.


Y como en mi balcón; los ventanales

estarán abiertos de par en par.

Respiraré en un nuevo amanecer.

Pero para ti, yo no estaré.

Ni me verás, lejos o cerca.

Ni una u otra vez.

Ya jamás.

Post Moderno 2.0

enero 14, 2010

Deborah despertó esa mañana y vió que sus botas no estaban en el lugar acostumbrado… un aroma embriagante se distinguía por toda la habitación… la puerta estaba entrecerrada y por el pasillo se escuchaban algunos pasos.

Deborah casi no podía respirar, tomó su bata de seda y cubrió su desnudez con esta, mientras de puntillas se acercaba a la puerta y veía las piernas de un hombre caminando por el pequeño saloncito que estaba al otro lado del pasillo.

-No puede ser- Pensó.

Pero si el avión había desaparecido.

Y así había sido. Martin había vuelto, no estaba muerto.

Y Deborah sólo pudo cerrar la puerta de su alcoba y llorar lo más sigilosamente que pudo, tirándose en la misma alfombra gris. Pensando en lo que había hecho, y en lo que haría…

Continuará…

Así…

enero 14, 2010

Justo como las olas a las rocas en la costa,

 en una tempestad,

justo asi…

Justo asi,

inseparables, unidos, desafiantes, apasionados, justo asi…

 como las olas a las rocas en una tempestad,

justo asi…

Y recordé…

noviembre 26, 2009

Años atrás me dijeron:

“No creas en mí; soy hombre y nací con la mentira tatuada en los labios”

A lo que respondí:

“Mentira, tienes nombre de mujer”

Hablando de parejas… estamos francamente jodidos.