Hace un año…

mayo 8, 2010

Meses después…

marzo 23, 2010

Las horas eran simplemente marcadas por unas manecillas inertes. Todo pertenecía a la mente de Deborah y esa habitación con las paredes en blanco.

 Las píldoras no hacían efecto ya y el maquillaje; tal como una máscara, se caía a pedazos… desfigurándole el rostro.

No era la misma de otros días. Ya no.

Y hoy…

diciembre 2, 2009

Y pasa otro año, otro lleno de recuerdos. Uno que no ha sido amargo, uno que no ha tenido sinsabores. Uno en el que se han derramado lágrimas de felicidad y de infortunio. En el que no ha llovido. En en cual vi hadas en el rabillo de mi ojo derecho, tras lágrimas y conocí a duendes.

Me he escondido entre árboles y he escuchado al silencio, he sentido el palpitar de su corazón y he visto las más crudas decepciones.

He rechazado a la soledad y he sonreído mientras camino sola, por calles que parecen vacías; sin escuchar voces, ni siquiera susurros. He visto florecer y he visto crecer.

He evitado lo inevitable y sigo pensando, sigo escribiendo, y a pesar de todo lo malo, no puedo tener porcentajes o arrepentirme de algo. Lo he probado, y su sabor no ha sido malo, pero su efecto ha sido como veneno en ciertas ocasiones.

Perdí a la Luna tras el correr de esas nubes y me perdí en la carretera sin ver esos bosques, sin escalar aquellas lejanas montañas. Me alejé de ti, y te sigo recordando. Duele ser o estar hoy… y al mismo tiempo es un orgullo, porque no soy la mujer de ayer y sé que nunca más lo seré.

Se que tengo compañía, encontré a gente fabolusa, y traté de olvidar a dos amigas; Melancolía y Soledad, pero han vuelto a mi. No, no escribo sobre ellas, ni para ellas, ni por ellas. Escribo porque lo necesito, porque para mi es respirar y ya me estaba ahogando en un vacío lleno de tartas y falsificaciones.´

Ahora sólo deseo, sólo deseo… y no espero a Esperanza, pero pienso en ella y deseo, deseo y por momentos… creo.

Y recordé…

noviembre 26, 2009

Años atrás me dijeron:

“No creas en mí; soy hombre y nací con la mentira tatuada en los labios”

A lo que respondí:

“Mentira, tienes nombre de mujer”

Hablando de parejas… estamos francamente jodidos.

Luna Silente

octubre 4, 2009

Persistes en aquello que queda atrapado entre rendijas; incluso cuando no te observo… yo sé bien que me miras, que sabes todo aquello cuánto hago y en qué momento.

Tienes una magia desmesurada que sale de tus ojos, que provocas con tus manos; esas; que al pasar de los años han quedado maltrechas en un afán por conseguir lo que has querido desde que recuerdo, desde que te conozco.

Me has dicho que olvidaste un pasado que yo no me pude perdonar y veo en tus palabras la más sincera honestidad.

Tienes los ojos verdes, pero están cerrados y yo, cuál luna aparezco como tú en una noche de cada mes para hacerte feliz. Hoy me voy. Sabes que es por poco tiempo. Estás cansado y te dejo recostado, durmiendo entre sueños y suspiros, mientras tomo tu aliento como amuleto y respiro, mientras te veo desnudo en la cama; mientras recuerdo las cabezas que se cortaron en siglos pasados. No… no puedo olvidar, se que te duele pero tengo que irme… una vez más.

Ahora te lo agradezco, fe incondicional, puesto que la luna llena a tus aposentos me ha llevado, para verte pernoctar. Y yo tomo mi equipaje, y te doy un beso en la frente, mientras llevo tu mirada, conmigo, en mi mente, y voy sin dejar rastro atrás, como la luna silente que siempre nos vigilará. A la que no podemos olvidar. Sólo atrápame y desdibújame hasta que quede el más puro de mis anhelos, hasta que lo efímero se vuelva translúcido y pinta el cuadro de memoria. No busques con ansia, no desesperes, es casi el momento de abandonar las sábanas blancas y desilusiones que se van.

Canta una canción en el bosque, en el otoño, dentro del gris y olvídate de todo; esa es la prerrogativa. Ideales consumidos y la pálida y bella mujer en aquel pedestal, la sangre que nos hace sudar, los besos que hemos de estallar. Devuélveme la pasión que volví a consumar…

Amanece, y no me busques; quédate tranquilo porque bien sabes en dónde puedo estar.

A Oli

Crueldad

septiembre 15, 2009

Deborah seguía sentada en la orilla de su cama; mejor dicho estaba sentada en la alfombra, recostada sobre la piecera de su cama matrimonial. Se veía su esbelta figura y sus manos enredadas entre su alborotado cabello.

Ella miraba hacia sus pies y la alfombra gris. Pensaba en lo que había hecho.

Levantaba la vista y se reflejaba en un espejo que estaba tapado con una cortina negra. El pasado y los recuerdos la perseguían. Era una paranoia de la cual no podía escapar; incluso ni encerrada dentro de su apartamento o dentro de ella misma.

Las píldoras no hacían efecto, no había comido en días, estaba demasiado delgada. Tenía el maquillaje de los ojos corrido y seco… había derramado muchas lágrimas y la forma de sus pestañas había quedado en un pañuelo con forma de dos mariposas, que, cuando las veía le hacían recordar sus sesiones con el psiquiatra.

Tanto tiempo alejada, con el teléfono descolgado y las luces apagadas hacían parecer que no existía nadie.

Sólo se escuchaba de fondo el ligero goteo de una de las llaves de la tina del cuarto de baño. Había manchas de sangre.

Debora encontró sus botas junto al piano, llenas de lodo y más sangre.

Tuvo un momento de claridad.

Recordó lo que tanto la atormentaba y por lo que tanto sufría.

Martin había muerto, lo habían asesinado.

Hoy

septiembre 14, 2009

Ahora se deshace en una nube de humo que se transluce en la oscuridad de un casi amanecer.

 Abriste los ojos. Estabas vivo, pero tus manos y tus pies estaban atados. No recordabas qué había pasado…

Hace años de aquel despertar, pero no se olvida la fecha. No se olvida el olor a miel y a rosas rojas, vino tinto en sábanas blancas y una muñeca blanca, frágil, quizá de porcelana.

Los hospitales quedaron atrás. Los recuerdos siguen presentes y el futuro es el que aguarda por nosotros. El por qué nunca lo sabrá nadie. Fue una desbocada casualidad, o el llamado destino que nos llamó para una salvación mortuoria.

Ahora pasan las horas y se ve el reloj siempre marcando las 6:00. Ahora se ven los libros y la vela de fuego que nunca se consumió. Los sueños que se volvieron ilusiones y las ilusiones que se formaron objetivas realidades y trazos a marcar para seguir en el camino, en ese camino que nos toca a cada cual.

Sin decir adiós se escucharon los pasos entre los charcos, entre la tempestad que consumía lágrimas, y los truenos que llamaban a gritos desesperados un volver que no se dió.

Este es un recordatorio, porque no se olvida…tan sólo porque no se quiere olvidar.

Daño

julio 9, 2009

Te tengo guardado entre los libros, entre las angustias llenas de polvo que se encuentran en mi memoria.

Tengo tu frialdad de verano congelándome hasta los huesos; dejándome inerte. Imágenes de lo que fuimos y no seremos en fotografías que se destrozaron en aquel cuarto oscuro.

Veo tus brazos al sol, queriendo encontrarme en el bosque de los sueños; donde escondiste el oro, el tesoro que me prometiste, el que me otorgaste…incompleto.

Las distancias ahora no parecen tan lejanas, ahora ya no son nada… se parecen a un tímido rocío de lluvia, cuando está empezando a nevar. Cuando se quiere regresar. Cuando al recordar se quiere vivir… se quiere vivir sin empezar otra vez.

Que callen los mudos y que vean los ciegos, qu sin sentido cometimos lo que fue más que una aventura…

Que vigilen las tumbas los sepultureros, que el cementerio está iluminado por la luna neblada, por la oscura, esperando el sol, el renacer.

Que el daño no nos aprisione más, que no haya palabras, que mi contorno se desvnezca ante tus pupilas entre una madrugada. Que mi tacto desfallezca y se pierda entre el roce de tus dedos, de tus manos. Porque ese es ahora el nombre del deseo.

Cuando se ven las marcas de lo perdido, cuando se reencuentra y no lo puedes tocar; cuando la cobardía aparece y quieres lanzarte a ese vacío, en el que te sumerges y no sabes ya nada más.

Cuando la locura febril se comvierte en un desvarío y desequilibrio atemporal.

Cuando el amor existe para muchos pero para nosotros no más.

O por lo menos no en palabras, ni en caricias, ni en la forma en que un día lo sublimamos, al pertenercernos sin importarnos nada, ni nadie, en un universo más que total.

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Porque me llenaste de vida, porque me despertaste de un pesadilla, porque no sólo mis sueños, sino también la fantasía la convertiste en realidad.

Porque fuiste tú, con esos ojos y esa sonrisa, con ese diente desperfecto quien me mostró la fuerza de un porqué.

Porque fui yo la que al final desapareció.

Porque compartí TODO lo que había en mi vida contigo, y extraño eso. Porque me he quedado con un anillo y unas zapatillas rosas de ensueño.

Porque ahora siento un vacío que ya no duele, un vacío, un hueco como tú lo llamaste; cuando te referías a mi ausencia.

Hoy y ayer y muchos días antes te puse en papel, derramando tinta y lágrimas.

Tengo collares y brazaletes de perlas negras y blancas, que ahora siento como grilletes, que me atan a ti; cuando por un momento me sentí feliz al ver que eran tus regalos.

Porque guardé en el closet las medias de encaje, porque colgué las piernas de bailarina y ya no ves mi figura en el reflejo de un espejo.

¿Cuánto tiempo ha pasado ya?

No lo quiero contar.

Ya no te quiero pensar.

Y una pregunta concreta es:

¿Cómo lo voy a lograr?

Si aún sin palabras pones tu nombre en mis letras, si no respondiste mis cartas, porqué si aún me amas…

Tu nombre y tus ojos de hiel reflejan la involutad de un ser, de uno que no está más a tu merced.

Una mujer apasionada, fuerte y valiente, con miedos vencidos más no superados, una mujer…

Que te recuerda y por todo lo que me diste y me sigues dando, aún en esa forma; recuerdo aquellos días y el porqué te adoré.

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Se busca

junio 23, 2009

Y se ve un letrero que dice: ” Se Busca…”

¿Qué es lo que se busca?

No se logra distinguir lo que dice el cartel, está muy por encima de la calle, las ramas de los árboles se arremolinan con el viento de una ligera llovizna; mientras la duda persiste.

Llevas en la mano un vaso con café, intentas fumar un cigarrillo, pero no puedes encenderlo ya que tienes las dos manos ocupadas y no hay más que el aire, la lluvia del verano y tus pensamientos.

Una cama con sábanas blancas y deshecha, vacía…

Libros por montones, leídos, releídos y unos sin abrir, algunos que han gustado otros no…

Un salón de juegos, una mesa de billar, un tablero de ajedrez y el afamado backgammon.

Una botella de vino tinto, tinta negra chorreante en papeles con letras gigantes pero sin significado.

Una mano vacía.

Un letargo de ausencia, el tiempo, las ciudades y las circunstancias.

Sudor frío… un sueño.

Y ¡despiertas!

El café se te cae de las manos y el pantalón es mojado por charcos y lodo… la tarde se corvirtió en noche… se despejó el letrero… miras hacia abajo, un café frío y un cartel que te recuerda algo…


“Se Busca Novio”

charco