Hoy

enero 26, 2011

Hoy hablé con CMPN y

Hoy te he despreciado,

He escupido en tu deseo

Me he encontrado con tu sombra

Y mi recuerdo se ha topado con tu olvido.

 

Hoy como ayer supe lo que era el miedo

Y lo rompí como lo hice con la barrera

A la que muchos años atrás la traspasara

Con nombres de tantos “hubiera”.

 

Hoy es mañana.

Y mañana es un ayer.

Es recuerdo, es placer…

 

Y hoy estoy aquí, pensando en ti,

hablando de un pasado,

pensando en inglés, en recuerdos muertos, bebiendo,

escribiendo, viviendo…

y queriendo borrar años, también daños.

 

24 de enero de 2011.

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enero 25, 2011

Veo pasados en mi presente. Escribo lo que no quiero y leo lo que con tanto miedo escondí debajo de la almohada.

Veo que los años han pasado; me miro al espejo y no me encuentro. Veo marcas de vapor y un vacío que se desborda.

Afuera hace frío, lo dicen mis entrañas, el cielo está gris, se consume, quiere más no explota… está esperando algo; no sé qué. Mientras mis lágrimas recorren pañuelos que se funden en mis párpados ya negros y en la sangre que brota de mis encías.

No tengo el corazón roto, lo sé, como sé que está perdido.

Si hay algo en mí es mi alma y está quebrada. Hoy no sé en dónde estoy, no sé en dónde quiero estar. Después de tantos años me he cansado. Llegar a la montaña, a la cima y haber tardado tanto para estar sola, o acompañada por mi soledad… no; no es lo mismo.

Recuerdo pinturas, fotografías, carreteras, viajes… cierro los ojos y me encuentro con que todo eso pasó hace tanto tiempo que tanto es lo que he vivido y tan rápido que no lo había contado.

Echo de menos a muchas personas, los recuerdos de cientos de paisajes, de memorias, de letras, de frases, de hechos…

Hoy estoy destrozada… soy una incógnita-pienso- pero no; ya no lo soy más y eso me vuelve más vulnerable.

Encontrar sombras, nuevas sombras, nuevos miedos, nuevas facetas en viejas personas, reencontrar a amigos, amigas… o sólo recordarles.

Ahora sólo veo que tengo libros, menos de los que quisiera… cuadernos deshechos por tanto escribir, letras borrosas por las lágrimas que caen sobre la tinta fresca y el perfume de inciensos… botellas de vino tinto, y copas inexistentes. Estoy yo con mis grandes ojos negros, cambiada y vuelta a ser la de hace algunos años. Este círculo ha girado tanto que la imagen se volvió una espiral y yo me fundí en ella mientras el reloj seguía con su tic tac… me perdí, de todos, de ti, de mí, quien quiera que seas y hoy no sé si te he encontrado, ni siquiera sé si te he buscado… pero regresaste.

Entre lágrimas te veo y te quisiera dar un abrazo, pero el susurro de los árboles al viento me hace ser cautelosa… el cabello tapa mis ojos y las gotas empiezan a caer… y no sé si son lágrimas o lluvia…

Quizá todo esto sea parte de un sueño lúcido, o un de un despertar en un hospital después de extirpar algún maltrecho órgano… lobotomía frontal.

Muerte y desdoblamiento…ahora ya no quiero, no quiero distinguir la realidad.

Un Trayecto

septiembre 11, 2010

Llevo una mochila con mi cámara y mi laptop. También una maleta con rueditas. Ambas negras. De la maleta va colgando mi cosmetic case, que es de un tono rosa claro y acero. Pesa bastante.

No tengo prisa, pero mi mente y los relojes hacen que corra.

Mi sobrino, me pregunta hacia dónde voy y cuándo regreso. Mi respuesta es un: No sé.

Se retrasa el autobus y sigo esperando, haciendo fila, parada con unos tacones que miden 10 cm y son de aguja. Los tacones de mis botas (que no guardé para ahorrar espacio, o si quieren saber la verdad porque me gusta cómo se me ven).

El sol es asfixiante. Al fin subo al autobús. Pero no puedo ver por las ventanas.

Enciendo el Ipod y no encuentro ni una sola canción que aligere el viaje, todo es recuerdo; todo es pensar, pesar.

Me lastima demasiado la luz que hay allá afuera. Tampoco puedo dormir.

Estoy perdiendo señal en el teléfono. Me siento incomunicada. El sol no se oculta. Calcina tanto mis ojos como mi piel.

Me mareo. Trato de ver el paisaje. Todo lo que alguna vez fue verde, ahora es café, amarillo. Todo está seco.

Paso por puentes y observo la vegetación, pero ya no está. Son mis recuerdos. Hacía años que no transitaba esa carretera. Y la mueca que mi rostro ofrece es no sé si a causa del sol, o de lo que (no) veo.

¡Tengo señal de nuevo en el teléfono! Pero no hay quien reciba mis mensajes o llamadas.

Empiezo a disparar, sí; empiezo a disparar.

A través del teléfono me tapo el rostro y veo el sol, su ocaso, las nubes, y cómo se esconde. Veo pinos y los cambios de color en toda aquella atmósfera.

No me percato de cuando entro a la ciudad, hasta que el cielo es gris, y una ligera llovizna empapa los vidrios del autobús.

Casi he llegado.

De repente suena el teléfono y veo que tengo un mensaje.

“Estoy aquí esperándote”.

Y eso basta para que baje del autobús, con el reloj haciéndome correr aún más.

Epitafio

mayo 7, 2010

Ya un adiós no tiene valor, ya no tiene sentimiento.

Una despedida no es más que eso.

Por ello a quienes me esperaron, o ilusoriamente pensaron que me encontraba en este o aquel lugar,

A quienes prometieron; tanto mentiras como verdades…

A ilusiones vagas y atemporales.

A el daño, a los años, a las palabras y esos entes…

Les escribo esto.

Que nunca me he perdido, sólo que nunca estuve a su alcance.

Y no creyeron la verdad, pues la verdad era lo que no querían ver.

Lástima siento por él, por ella, por todos los demás…

Yo seguía girando sin cesar y cuando ví que no había respuesta lo entendí.

Y mareada como atormentada lo sentí al  yo caer.

El vacío que provocaron y del que son presas, del que me hicieron artificios…

Entendí que lo fácil es lo que muchos quieren.

Y quienes lo obtienen se conforman y de conformistas se vuelven tan sólo  mediocres.

Y decidí, dejar todo eso atrás. No mirar. No recordar.

Enterrar recuerdos y ya no pensarlos más.

Una nueva etapa empieza ya.

Y no dejaré (no más) que su silencio me perturbe

Persiguiéndome por rincones, por letras y reuniones.

No; ni siquiera hubo una flor.

Mi presencia es más que suficiente.

Y esto que escribo más que un adiós.

Otoño

noviembre 26, 2009

Y mientras las hojas vuelan entre olas de viento por las calles vacías, yo, escucho tu nombre en canciones inexistentes, mientras mis pasos se deslizan por olas con cantos en arrecifes en las noches extrañas, pasando por mares desconocidos…

Y te recuerdo,  y veo la distancia, y siento el silencio a gritos de desesperanza…

Y nos veo en una fotografía que quedó olvidada en una de esas calles, por las que ya no paso, por las que se ven hojas color ocre volar, y ecos, cuando caminas y pronuncias mi nombre con un suspiro… profundo y silencioso que sabe a dolor.

Luna Silente

octubre 4, 2009

Persistes en aquello que queda atrapado entre rendijas; incluso cuando no te observo… yo sé bien que me miras, que sabes todo aquello cuánto hago y en qué momento.

Tienes una magia desmesurada que sale de tus ojos, que provocas con tus manos; esas; que al pasar de los años han quedado maltrechas en un afán por conseguir lo que has querido desde que recuerdo, desde que te conozco.

Me has dicho que olvidaste un pasado que yo no me pude perdonar y veo en tus palabras la más sincera honestidad.

Tienes los ojos verdes, pero están cerrados y yo, cuál luna aparezco como tú en una noche de cada mes para hacerte feliz. Hoy me voy. Sabes que es por poco tiempo. Estás cansado y te dejo recostado, durmiendo entre sueños y suspiros, mientras tomo tu aliento como amuleto y respiro, mientras te veo desnudo en la cama; mientras recuerdo las cabezas que se cortaron en siglos pasados. No… no puedo olvidar, se que te duele pero tengo que irme… una vez más.

Ahora te lo agradezco, fe incondicional, puesto que la luna llena a tus aposentos me ha llevado, para verte pernoctar. Y yo tomo mi equipaje, y te doy un beso en la frente, mientras llevo tu mirada, conmigo, en mi mente, y voy sin dejar rastro atrás, como la luna silente que siempre nos vigilará. A la que no podemos olvidar. Sólo atrápame y desdibújame hasta que quede el más puro de mis anhelos, hasta que lo efímero se vuelva translúcido y pinta el cuadro de memoria. No busques con ansia, no desesperes, es casi el momento de abandonar las sábanas blancas y desilusiones que se van.

Canta una canción en el bosque, en el otoño, dentro del gris y olvídate de todo; esa es la prerrogativa. Ideales consumidos y la pálida y bella mujer en aquel pedestal, la sangre que nos hace sudar, los besos que hemos de estallar. Devuélveme la pasión que volví a consumar…

Amanece, y no me busques; quédate tranquilo porque bien sabes en dónde puedo estar.

A Oli

Crueldad

septiembre 15, 2009

Deborah seguía sentada en la orilla de su cama; mejor dicho estaba sentada en la alfombra, recostada sobre la piecera de su cama matrimonial. Se veía su esbelta figura y sus manos enredadas entre su alborotado cabello.

Ella miraba hacia sus pies y la alfombra gris. Pensaba en lo que había hecho.

Levantaba la vista y se reflejaba en un espejo que estaba tapado con una cortina negra. El pasado y los recuerdos la perseguían. Era una paranoia de la cual no podía escapar; incluso ni encerrada dentro de su apartamento o dentro de ella misma.

Las píldoras no hacían efecto, no había comido en días, estaba demasiado delgada. Tenía el maquillaje de los ojos corrido y seco… había derramado muchas lágrimas y la forma de sus pestañas había quedado en un pañuelo con forma de dos mariposas, que, cuando las veía le hacían recordar sus sesiones con el psiquiatra.

Tanto tiempo alejada, con el teléfono descolgado y las luces apagadas hacían parecer que no existía nadie.

Sólo se escuchaba de fondo el ligero goteo de una de las llaves de la tina del cuarto de baño. Había manchas de sangre.

Debora encontró sus botas junto al piano, llenas de lodo y más sangre.

Tuvo un momento de claridad.

Recordó lo que tanto la atormentaba y por lo que tanto sufría.

Martin había muerto, lo habían asesinado.

¿Quién puede creer en las palabras?

¿Quién puede creer en los besos?

¿Quién puede creer ya en estos momentos?

Hoy se escuchó un ultimatúm entre sollozos y quejidos, se escuchó una orden. Una voz que decía:

“Si vamos a estar juntos, es sin estar a medias y me refiero a TODO O NADA”

Nunca creí escuchar eso después del infierno que he vivido… hoy los ojos se iluminaron y brillaron, llenándose de una mezcla de lágrimas y la alegría de una sonrisa. Me percaté del contraste  de lo que hay o ha habido en mi vida.

No me importaba el estado en que se encontraba o la hora que era… había tantos recuerdos.

Fotografías, su voz y mi voz grabadas en vynil, sus guitarras… hoy por fin sentí pasión y compartí mi desesperación, una desilusión de la que no me había podido apartar. Vi como sus pupilas se dilataron y vi como los ojos de un demonio se volvieron los de un ángel.

Torné a un sentido común y pregunté el por qué… la respuesta fue algo inesperado.

Vinieron más preguntas, repetidas una tras otra y yo sólo podía atinar a decir que él nunca lo había entendido. Pero me dijo que yo merecía  algo mejor.

¡¿Cuántas veces no me lo han dicho ya?!

Sin embargo por todo este tiempo ahora me doy cuenta de a quien en realidad quiero.

No deseo al que me adoró.

Tampoco al que dice quererme.

Quiero estar con quien me dice TE AMO. Y no por las palabras, sino por el sentido y el significado que le da a mi vida. A nuestra vida.

Quiero un espacio en la oscuridad y quiero volar, quiero tomarlo de las manos y dejarnos llevar, quiero reflejarme en él, y quiero volver a vivir.

Lo podremos lograr… es la ingógnita a resolver, es el idilio a alcanzar, es el sueño del que no queremos despertar.

Te echo de menos, claro que si, pero lo repito de nuevo… si sucede otra vez, te volverías mi asesino y bien sabes porqué.

Tan sólo dame las estrellas bajo un manto verde, vuela, vuela hacia mi… destruye lo que nos separa y no esperemos hasta el fin. Déjame abrazarte y llorar en tu hombro, déjame marcarte un beso que sea invisible.

No me digas más, yo sé lo que siento, no me retraigas.

Ahora veo qué forma tomaste, el cómo cambiaste y me sigo viendo… aún ccon el paso del tiempo.

Tengo miedo, no quiero llorar, no quiero ver las promesas rotas, no quiero romper nada más. No quiero ver más el reloj, no quiero ver las horas pasar llevándose mi felicidad.

Quiero volver, quiero regresar, quiero por primera vez saber lo que es amar y quiero vivir, como lo dijiste:” juntos y si es juntos es para no separarnos jamás.”

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Daño

julio 9, 2009

Te tengo guardado entre los libros, entre las angustias llenas de polvo que se encuentran en mi memoria.

Tengo tu frialdad de verano congelándome hasta los huesos; dejándome inerte. Imágenes de lo que fuimos y no seremos en fotografías que se destrozaron en aquel cuarto oscuro.

Veo tus brazos al sol, queriendo encontrarme en el bosque de los sueños; donde escondiste el oro, el tesoro que me prometiste, el que me otorgaste…incompleto.

Las distancias ahora no parecen tan lejanas, ahora ya no son nada… se parecen a un tímido rocío de lluvia, cuando está empezando a nevar. Cuando se quiere regresar. Cuando al recordar se quiere vivir… se quiere vivir sin empezar otra vez.

Que callen los mudos y que vean los ciegos, qu sin sentido cometimos lo que fue más que una aventura…

Que vigilen las tumbas los sepultureros, que el cementerio está iluminado por la luna neblada, por la oscura, esperando el sol, el renacer.

Que el daño no nos aprisione más, que no haya palabras, que mi contorno se desvnezca ante tus pupilas entre una madrugada. Que mi tacto desfallezca y se pierda entre el roce de tus dedos, de tus manos. Porque ese es ahora el nombre del deseo.

Cuando se ven las marcas de lo perdido, cuando se reencuentra y no lo puedes tocar; cuando la cobardía aparece y quieres lanzarte a ese vacío, en el que te sumerges y no sabes ya nada más.

Cuando la locura febril se comvierte en un desvarío y desequilibrio atemporal.

Cuando el amor existe para muchos pero para nosotros no más.

O por lo menos no en palabras, ni en caricias, ni en la forma en que un día lo sublimamos, al pertenercernos sin importarnos nada, ni nadie, en un universo más que total.

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Porque me llenaste de vida, porque me despertaste de un pesadilla, porque no sólo mis sueños, sino también la fantasía la convertiste en realidad.

Porque fuiste tú, con esos ojos y esa sonrisa, con ese diente desperfecto quien me mostró la fuerza de un porqué.

Porque fui yo la que al final desapareció.

Porque compartí TODO lo que había en mi vida contigo, y extraño eso. Porque me he quedado con un anillo y unas zapatillas rosas de ensueño.

Porque ahora siento un vacío que ya no duele, un vacío, un hueco como tú lo llamaste; cuando te referías a mi ausencia.

Hoy y ayer y muchos días antes te puse en papel, derramando tinta y lágrimas.

Tengo collares y brazaletes de perlas negras y blancas, que ahora siento como grilletes, que me atan a ti; cuando por un momento me sentí feliz al ver que eran tus regalos.

Porque guardé en el closet las medias de encaje, porque colgué las piernas de bailarina y ya no ves mi figura en el reflejo de un espejo.

¿Cuánto tiempo ha pasado ya?

No lo quiero contar.

Ya no te quiero pensar.

Y una pregunta concreta es:

¿Cómo lo voy a lograr?

Si aún sin palabras pones tu nombre en mis letras, si no respondiste mis cartas, porqué si aún me amas…

Tu nombre y tus ojos de hiel reflejan la involutad de un ser, de uno que no está más a tu merced.

Una mujer apasionada, fuerte y valiente, con miedos vencidos más no superados, una mujer…

Que te recuerda y por todo lo que me diste y me sigues dando, aún en esa forma; recuerdo aquellos días y el porqué te adoré.

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