Nunca se esperó al Tiempo

diciembre 19, 2008

El cielo se ha roto y caen pedazos de sueños ya quebrados que entran en el cuerpo, formando heridas colapsadas entre ecos de pisadas que se confunden con el estrépito de esas hojas muertas al caer, al yacer, muertas, como tú y yo estamos ya.

El deseo de tenerte emerge de mis entrañas como si fuese a perderte y quisiera amarrarte a mi con estas palabras, más parece que no bastara; ardo en fiebre por ti, por tus besos, un roce, una caricia y me sumerjo entre las tinieblas para encontrarte, para entre un claroscuro refugiarme en tu luz cegante como amarga y ya no ser quien dije ser, ni que seas lo que eres, menos lo que fuiste.

Encontrar el sendero para ya no perderte, mientras en la intimidad sólo veo sábanas manchadas de sangre, entintadas por dolor y con el olor de melancolía y pasión ya desgastada.

El aire de la vestisca en este otoño apagó la última chispa que surgió de ti… el aire que mecía mi cabello, mientras pensaba que te cantaba, más sólo era una voz que no escuchabas, mientras la imagen de mis labios la tendrás como la última vida entre los dos.

Escrito en Septiembre de 2008…

Nunca se sabe lo que viene de regreso.

November Rain

noviembre 30, 2008

Akelarre

noviembre 2, 2008

El caldero hervía, sangre y corazones dentro había; mientras el vapor con la niebla que salía de entre los árboles las envolvía.

Bailaban desnudas en un círculo, eran no más que mujeres, todas de una belleza inimaginable… Siempre lujuriosas, odiadas, y unidas por un mismo fin; el aire hacía que sus cabellos se giraran conforme sus pies  descalzos avanzaban, y en ese bosque ellas mismas profanaban.

No hacían más que sacrificios (quizás humanos) para obtener lo que querían,  pócimas con olor a rosas, venenos y sangre infectada que usaban cuando mataban a hombres porque ellos no las respetaban o se burlaban; cuando ellos incluso ni siquiera las miraban.

El olor a sexo se desprendía del sudor que emanaban, esas feromonas con las que cautivaban por el día, para así salir en busca de alguien; tras una noche de otoño, que era en la que se encontraban… sin incluso hacer acto (preciso) alguno, ellas por las noches volaban y en forma de súcubos a sus amantes atormentaban.

Lastimándolos, tomando lo que de ellos querían, así ellas por los domingos  aquellos se juntaban y en estas fechas llamaban  a sus ancestros, a quienes del infiero clamaban, para así satisfacer sus deseos… cuando ya oscurecía y en ese bosque no se veía más nada,  aunque se buscaran ya sólo se escuchaban las pisadas que en esas hojas secas se daban.

Somos dos

noviembre 2, 2008

Muerte sigilosa en mi continuo pesar

Tanto es que me acompañas, que ya ni miedo me das.

Cuánto me he acostumbrado ya a tu propia soledad

queriendo acompañarte

Pidiéndote a gritos que no me despojes

y me dejes por unos días ya en paz.

Muerte que rondas en mi andar

Tatuada en mis propios  huesos te tengo ya

Herida y sin sangrar.

Dolor profuso que quisiera no me acompañases más.

No puedo luchar contigo

Ahora que me acompañas…

Porque hubo un día, uno muy lejano,

En el que yo no quise dejarme llevar…

Escrito en una fría madrugada…

Corazón Estrujado

octubre 23, 2008

En una mano un corazón estrujado apareció

Sobre la palabra “amo” una pálida gota se derramó

Era no más que una lágrima, una lágrima de dolor…

Y así el estrujado corazón se rompió

Mientras toda la sangre se derramó.

Hoy

octubre 21, 2008

Desperté dos veces, una para darme cuenta de que estaba sufriendo y cómo me dolía.

Otra para darme cuenta de la realidad, cruel sucia y bastarda realidad.

Cuando pensé que no pensaba… la mente racional vino a mí y dije algo que quizás no tendría que haber dicho… mis huesos están adoloridos y no me puedo mover, el estómago no es un órgano, es una masa de tejidos sangrando, sólo eso.

Me quebré de nuevo, me quebraron, una, dos, tres, cuatro veces y más… me perdí en un abismo de oscuridad y ahora no tengo nada… quedé en dónde no me puedo mover y enferma, ocultándome de los demás… callando mi dolor en gritos de desesperación, refugiándome en libros, en cuentos y en leyendas.

Me dijeron poeta… me dijeron amor, me prometieron y yo creí, caí en una vil trampa… la peor, la de los sueños… volar para después caer.

No hablo de un amor, como lo podrían considerar la mayoría, no hablo sólo de un hombre, hablo de mí y de lo que aprendí, de lo que quiero y en lo que me esmero…

Nunca vi que esa rosa tan bella estaba llena de espinas… me cegué y mis manos apenas y pueden escribir… no tengo voz y en la noche, como en el día, todo es gris, oscuro y se está con soledad… con recuerdos.

Con voces que no tienen nombre, con castillos sin pilares, con fuentes secas, con angustias y congojas… con dolor y amor que nadie acepta…

Fuerza incalculable que pasas ante mí, déjame, déjame en paz y ya no me tortures… sí, desata mis cadenas… no soy tu esposa ni mucho menos tu esclava…

Devuélveme a mi mundo y no me dejes en este… en la realidad que me lastima tanto, envuélveme y dame consuelo, mata a quienes me han hecho daño, tortúralos, dáñalos, que yo, sólo he hecho una sola cosa para que me odien…

Ser yo misma y no alguien de los demás…

Cronos a ti te hablo y sé que me escuchas…se benévolo conmigo y malo con ellos… despójalos de lo que tienen y dales dolores interminables y a mi, llévame a un descanso… no una tregua, déjame en la oscuridad y el frío, con tu aliento guíame y llévame a dónde quiero estar… no me dejes en este podrido y asqueroso lugar, dónde las alimañas carcomen ya mis restos, mientras enterrada en vida ya me encuentro… cierra mis ojos y haz que como hoy despierte, una vez más, en mi mundo, no en este, con rencor y hastío… sólo pensando en el “qué será”…

Dame otra, otra oportunidad…

Muerte por Amor

octubre 21, 2008

En una oscura y húmeda callejuela a altas horas de la entrada noche, una mujer muy bella iba caminando sola, por esas calles empedradas en las que sumergía sus pensamientos y en las que quería ver su reflejo; iba ataviada con un gran vestido de gala, con bordados, y piedras preciosas que se cubrían por una capa negra, que ocultaba desde el color de  su cabello hasta la punta de sus pies.

No importaba si pisaba un charco y ese lodo la ensuciaba, no pretendía nada. Sólo caminaba y pensaba. El frío del otoño hacía que se perdiera entre la húmeda neblina que oscurecía más su cabello, como las lágrimas que iba derramando al hacerce presa de un pasado, de un dolor… su cara (ella pensaba) era cómo una máscara, un disfraz, como si en alguna ópera hubiera estado, enmarcando sus labios rojos y sus lágrimas negras causadas por su mismo maquillaje.

Lo único que se escuchaba esa noche era el eco de sus pasos… y en eso, dentro de un parque, voló un ave,  un ave de color negro y salvaje;  era un cuervo y su aleteo, despabiló su mirada y descubrió su faz, al quitarse la capucha de esa capa, dejando enmarcada su blanca y mortecina piel al reflejo de la luna…

El cuervo croaba, pero ella no sabía lo que decía, no le entendía, la veía con recelo, lujuria y pasión, como un ardor enfermizo… y ella hipnotizada por esa mirada encarnada en el propio fuego del averno lo miró y se enamoró de él, sin saber el cómo, ni el porqué.

Su  misma mirada brillante lo atrajo hacia ella y él se posó sobre su hombro izquierdo, ya no se escuchaba nada más que el silencio en esa noche oscura y fría de otoño.

En ese instante, el cuervo, con su afilado pico, le quitó la capa, haciéndola trizas y acabando en el suelo, vió sus lindos hombros desnudos, blancos como la leche y quiso darle un beso; más no pudo,  y así enterró su pico en su cuello, y  mientras la sangre salía a borbotones, el mismo cuervo se estusiasmó más y con su mismo instinto animal y sin piedad, clavó sus garras en ella, y su pico en una de sus clavículas, para así, alimentarse de la sangre de una mujer que lo amaba, penetró en su carne, y con tanto dolor, ella murió, sin decir una sola palabra…

Ya que el cuervo se alimentó con su sangre y se comió su corazón, lleno de amor por él… la dejó muerta y sola. Nadie supo que pasó con ella, pero si pasan por esa antigua avenida de Londres, todavía se escuchan los pasos de aquella dama que se conjugan con el aleteo de un ave nocturna, una que desapareció también, una que se fue a su mismo infierno, dónde se confundió con el fuego de sus ojos y la oscuridad de esa noche, en la que mató, a la única mujer que amó, por desesperación y ambición.

Aquella a la que se unió y con la misma que en un charco de sangre desapareció.

Al fin… hubo un Final.

septiembre 22, 2008

Cuántas veces nos hemos despedido?

Cuánto hemos sufrido…

Cuántas lágrimas hemos derramado…

Cómo nos hemos amado, cómo nos hemos odiado…

La Srita. Errante desapareció por un tiempo, por mucho más del que se pensaría, pero esta vez no regresaría.

El Sr. Fugitivo se escondía de entre todos, para sólo buscar a la Srita. Errante, más ella decidió dejar todo atrás puesto que estaba harta de esa situación, de pensar en el Sr. Fugitivo y de su relación. Se habían separado muchas veces y aunque no lo quisieran afrontar, uno al otro se hacían cada vez más daño.

Así que el mejor camino fue seguir una senda, en la que no hubiera un lugar con un árbol bifurcado. Ahora era el final, este fue el final.

Ya era insoportable el ver las lágrimas derramar, el no reconocer nunca faltas o errores y en un camino en el que dos seres pensaban que se podía seguir, más no a costa de más muertes, incluso las suyas propias , por encontrar un (mínimo o máximo) sentido a la vida.

-Ya no te quiero más

Acéptalo, los dos estamos hartos.

– No, yo no lo estoy de ti.

– Pero yo sí, y ya no te quiero pensar, ni te quiero incluso recordar.

Nos estamos desangrando, hay mucho daño y quiero descansar.

Hasta que por fin, el Sr. Fugitivo entendió que la Srita. Errante tenía razón y acordó que lo mejor era ese camino, separar sus manos y ya nunca más cruzar sus destinos.

Se dieron un beso, el más dulce de todos los que se habían dado y el más amargo que hay entre quienes se han besado. Se escucharon unas palabras que salieron de unos labios en un vivo rouge, pintado de sangre y de dolor, enmarcado por un rostro con una piel reseca por la sal de unas lágrimas, se mencionó lo último y sin verse a los ojos, la luna menguante desapareció.

Así sin más el camino se desprendió y cada quien tomó una vía, sin saber siquiera a dónde los conduciría, pero ya nada importaba en ese instante, porque ya nadie miraba los pasos de quien alguna vez fue alguien.

La Srita. Errante lo decidió y el Sr. Fugitivo lo aceptó.

Ese fue el final… por lo menos para ellos dos.

En los Funerales del Deseo

septiembre 2, 2008

Una caverna infinitesimal bosteza en cada célula… Sabemos dónde se instalan las enfermedades, su lugar, la carencia definida de los órganos; pero ese mal sin sede…, esa opresión bajo el peso de mil océanos, ese deseo de un veneno idealmente maléfico…

Las vulgaridades de la primavera, las provocaciones del sol, del verdor, de la savia… Mi sangre se desintegra cuando los brotes se abren, cuando el pájaro y el bruto florecen… Envidio a los locos de remate, el embotamiento del lirón, los inviernos del oso, la sequedad del sabio, cambiaría por su torpor mi agitación de asesino difuso que sueña crímenes más acá de la sangre. Y más que a ningún otro, ¡cuánto envidio a esos emperadores de la decadencia, huraños y crueles, y a los que se apuñalaba en pleno auge de sus crímenes!

Me abandono al espacio como la lágrima de un ciego. ¿De quién soy la voluntad, quién quiere en mí? Me gustaría que un demonio planease una conspiración contra el hombre: me aliaría con él. Cansado de debatirme con los funerales de mis deseos, tendría por fin un pretexto ideal, pues el Hastío es el martirio de los que ni viven ni mueren por ninguna creencia.

Extracto- Breviario de Podredumbre

Emile Cioran

Sin Sentido

agosto 24, 2008

No tengo una vista digna…ya no te encuentro, veo borroso, caigo y caigo, pero percibo y observo como los demás no lo pueden hacer.

No tolero el olor de los perfumes… por los recuerdos de cuando niña perdí mucho y tu olor en mí no lo olvido; más adoro usarlos, porque dejan un rastro a mi paso… y todos viran su vista hacia donde me dirijo.

No tengo gusto, se fue con otra y no sé distinguir el sabor de la comida; más no me pierdo de una buena botella de tinto o quien sabe… porque en copas muchas veces se confunde con la sangre.

No siento más que quemaduras en la piel y ardor… más el más profuso de los dolores es el que alberga mi interior.

No escucho, porque me ensordecieron con palabras que parecían una lobotomía sin anestesia… pero recuerdo las canciones y las canto… como oigo a esos cantos en los que me albergo al descansar o por lo menos al quererlo.

Mi intuición se perdió contigo y yo… ya no tengo nada que hacer, porque esto que escribo ahora… (ni siquiera para mí) ya no tiene ningún sentido.