Demonios y más demonios son los que me circundan y todavía los escucho entre recuerdos mientras a otros los veo y los vivo en mi propio presente que no es un vago disipar entre callejones y fuentes.

Cerrando los ojos con dolor y sosteniendome dentro de un vacío que no tiene pilares, dentro de una oscuridad cegante y siniestra sin peso, con gravedad inexistente, sumida entre remolinos, voy en mi mente luchando contra ellos, desangrándome y lastimando mi garganta entre sed y gritos consumidos por horas que parecerían días enteros.

Ya no los quiero, no quiero más cadenas y más fantasmas, no quiero ver las muertes a mi alrededor, no quiero que no me dejen estar, ni quiero el remordimiento que provoca el sentimiento de un sueño convertido en un asesino armado con cuerdas, máscaras risueñas mofándose de suicidios y tumbas aún latentes que ya no quiero recordar, que ya no quiero ver pasar; pero que sin embargo ahí están.

Recuerdos de un Sueño

febrero 10, 2008

No os encontré, deberías de haber estado ahí, sin embargo, aunque busqué y busqué no os hallé.

Os recuerdo, pero no las frases exactas y recuerdo como hace tantos años a ti vos te cree.

Pensando entre recuerdos perdidos ya olvidados en las lagunas de la memoria, y sangré.

Queriendo llorar, siendo presa de mi propio pesar, pensando más y más entre una vana y vacía como consumida y potente ansiedad.

Y de repenté – ¡Oh! Parece que os encontré –

¡Pero no! De nuevo y mil veces errada como una vil y decadente enamorada…

Efímera ilusión como lo son todas aquellas que abarcan el órgano, si aquel llamado corazón y ahora

¿Qué hago? – Pregúntome – y sólo encuentro una respuesta; seguir con la hallada continuación.

Dedicado a ti… Ahora sin nombre, ahora sin más que un epitafio en dónde dice yaciente:

“Recuerdo de un sueño que era una Realidad no consciente.”