Esta Noche

octubre 4, 2010

Y así me quedé en la cama, con pañuelos teñidos de lágrimas negras, con la humedad empapando las paredes de la habitación. Con el reflejo del aroma de tu cabello y las manchas de sangre en la cama, aún tibia en esta noche tan fría y tan amarga.

Con hambre y en silencio; sorteando figuras entre las manecillas de los relojes que no llenaban un vacío, pero desbordaban en delirios.  La fiebre era contagiosa, y de dos cuerpos con la tarde convertida en noche, nos hicimos una sombra. Con canciones, cuentos, y poesía llena de sollozos.

Con la cara roja, reflejada en la tuya, con los ojos sin poderlos abrir, sin dirigirnos siquiera una mirada. Fríos, pero sin la distancia que había antes. Con un miedo que es pasado, con recuerdos que no existen.

Con un corazón que no desea verte, con mis manos heladas y mi piel en la tuya; debiéndome tanto y yo debiéndote nada. Con un paso en el estribo y con otro en el abismo.

Me he quedado con sueños en los bolsillos de mis pantalones tirados en el piso, y con ilusiones rotas, llenas de desprendimiento, de frialdad y de cordura.

Ahora niego mi pasión, y veo libros, fotos, cartas… cigarrillos e imágenes de lo que no pasó nunca.

Te pienso, escribo… y apenas puedo respirar.

Un Trayecto

septiembre 11, 2010

Llevo una mochila con mi cámara y mi laptop. También una maleta con rueditas. Ambas negras. De la maleta va colgando mi cosmetic case, que es de un tono rosa claro y acero. Pesa bastante.

No tengo prisa, pero mi mente y los relojes hacen que corra.

Mi sobrino, me pregunta hacia dónde voy y cuándo regreso. Mi respuesta es un: No sé.

Se retrasa el autobus y sigo esperando, haciendo fila, parada con unos tacones que miden 10 cm y son de aguja. Los tacones de mis botas (que no guardé para ahorrar espacio, o si quieren saber la verdad porque me gusta cómo se me ven).

El sol es asfixiante. Al fin subo al autobús. Pero no puedo ver por las ventanas.

Enciendo el Ipod y no encuentro ni una sola canción que aligere el viaje, todo es recuerdo; todo es pensar, pesar.

Me lastima demasiado la luz que hay allá afuera. Tampoco puedo dormir.

Estoy perdiendo señal en el teléfono. Me siento incomunicada. El sol no se oculta. Calcina tanto mis ojos como mi piel.

Me mareo. Trato de ver el paisaje. Todo lo que alguna vez fue verde, ahora es café, amarillo. Todo está seco.

Paso por puentes y observo la vegetación, pero ya no está. Son mis recuerdos. Hacía años que no transitaba esa carretera. Y la mueca que mi rostro ofrece es no sé si a causa del sol, o de lo que (no) veo.

¡Tengo señal de nuevo en el teléfono! Pero no hay quien reciba mis mensajes o llamadas.

Empiezo a disparar, sí; empiezo a disparar.

A través del teléfono me tapo el rostro y veo el sol, su ocaso, las nubes, y cómo se esconde. Veo pinos y los cambios de color en toda aquella atmósfera.

No me percato de cuando entro a la ciudad, hasta que el cielo es gris, y una ligera llovizna empapa los vidrios del autobús.

Casi he llegado.

De repente suena el teléfono y veo que tengo un mensaje.

“Estoy aquí esperándote”.

Y eso basta para que baje del autobús, con el reloj haciéndome correr aún más.

Epitafio

mayo 7, 2010

Ya un adiós no tiene valor, ya no tiene sentimiento.

Una despedida no es más que eso.

Por ello a quienes me esperaron, o ilusoriamente pensaron que me encontraba en este o aquel lugar,

A quienes prometieron; tanto mentiras como verdades…

A ilusiones vagas y atemporales.

A el daño, a los años, a las palabras y esos entes…

Les escribo esto.

Que nunca me he perdido, sólo que nunca estuve a su alcance.

Y no creyeron la verdad, pues la verdad era lo que no querían ver.

Lástima siento por él, por ella, por todos los demás…

Yo seguía girando sin cesar y cuando ví que no había respuesta lo entendí.

Y mareada como atormentada lo sentí al  yo caer.

El vacío que provocaron y del que son presas, del que me hicieron artificios…

Entendí que lo fácil es lo que muchos quieren.

Y quienes lo obtienen se conforman y de conformistas se vuelven tan sólo  mediocres.

Y decidí, dejar todo eso atrás. No mirar. No recordar.

Enterrar recuerdos y ya no pensarlos más.

Una nueva etapa empieza ya.

Y no dejaré (no más) que su silencio me perturbe

Persiguiéndome por rincones, por letras y reuniones.

No; ni siquiera hubo una flor.

Mi presencia es más que suficiente.

Y esto que escribo más que un adiós.

Deseos

abril 25, 2010

Dios quiera, gentil lector, que nunca sientas lo que sentí entonces! ¡Que tus ojos nunca viertan lágrimas tan vehementes, dolorosas, torturantes como las que brotaron de los míos!

Charlotte Bronte

Cambios

abril 22, 2010

Cambios…

Sólo unos cuantos respecto a la temática del blog.

Ahora no sólo será de índole totalmente poética o narrativa, sino que escribiré artículos o ensayos sobre mis gustos y una que otra de las publicaciones que he tenido.

Ya hay un enlace a mi página en facebook en el lado derecho del site y también a mi tumblr como a mi twitter.

Por si quieren seguirme en estos lugares que son una especie de catarsis para lo que muchas veces no escribo aquí por falta de tiempo.

Entonces los dejo con esta pequeña “advertencia” y espero que sigan visitando este sitio que es mi favorito pero por falta de tiempo no he podido actualizar como lo solía hacer antes.

Un beso enorme a todos aquellos que me leen y que hacen que me sienta feliz al entrar y ver sus comentarios como las visitas que he tenido en las estadísticas.

Gracias y aquí sigo.

Vampiresa

Post Moderno 2.0

enero 14, 2010

Deborah despertó esa mañana y vió que sus botas no estaban en el lugar acostumbrado… un aroma embriagante se distinguía por toda la habitación… la puerta estaba entrecerrada y por el pasillo se escuchaban algunos pasos.

Deborah casi no podía respirar, tomó su bata de seda y cubrió su desnudez con esta, mientras de puntillas se acercaba a la puerta y veía las piernas de un hombre caminando por el pequeño saloncito que estaba al otro lado del pasillo.

-No puede ser- Pensó.

Pero si el avión había desaparecido.

Y así había sido. Martin había vuelto, no estaba muerto.

Y Deborah sólo pudo cerrar la puerta de su alcoba y llorar lo más sigilosamente que pudo, tirándose en la misma alfombra gris. Pensando en lo que había hecho, y en lo que haría…

Continuará…

Y…

enero 14, 2010

En los blancos acantilados se escuchaban las olas.
Mientras los lamentos era confundidos con el viento.
Las lágrimas eran puntas de estalactitas hechas ya por tantos años y por tanto frío.
La desoledad era oscura, como el pasaje era siniestro.
Pero al otro lado, estaban tus ojos, y esas mismas olas casadas con el viento, oyendo a mi corazón dejando de latir, te trajeron a ti, tan sólo para que me condujeran hacia ti.

Y hoy…

diciembre 2, 2009

Y pasa otro año, otro lleno de recuerdos. Uno que no ha sido amargo, uno que no ha tenido sinsabores. Uno en el que se han derramado lágrimas de felicidad y de infortunio. En el que no ha llovido. En en cual vi hadas en el rabillo de mi ojo derecho, tras lágrimas y conocí a duendes.

Me he escondido entre árboles y he escuchado al silencio, he sentido el palpitar de su corazón y he visto las más crudas decepciones.

He rechazado a la soledad y he sonreído mientras camino sola, por calles que parecen vacías; sin escuchar voces, ni siquiera susurros. He visto florecer y he visto crecer.

He evitado lo inevitable y sigo pensando, sigo escribiendo, y a pesar de todo lo malo, no puedo tener porcentajes o arrepentirme de algo. Lo he probado, y su sabor no ha sido malo, pero su efecto ha sido como veneno en ciertas ocasiones.

Perdí a la Luna tras el correr de esas nubes y me perdí en la carretera sin ver esos bosques, sin escalar aquellas lejanas montañas. Me alejé de ti, y te sigo recordando. Duele ser o estar hoy… y al mismo tiempo es un orgullo, porque no soy la mujer de ayer y sé que nunca más lo seré.

Se que tengo compañía, encontré a gente fabolusa, y traté de olvidar a dos amigas; Melancolía y Soledad, pero han vuelto a mi. No, no escribo sobre ellas, ni para ellas, ni por ellas. Escribo porque lo necesito, porque para mi es respirar y ya me estaba ahogando en un vacío lleno de tartas y falsificaciones.´

Ahora sólo deseo, sólo deseo… y no espero a Esperanza, pero pienso en ella y deseo, deseo y por momentos… creo.

Otoño

noviembre 26, 2009

Y mientras las hojas vuelan entre olas de viento por las calles vacías, yo, escucho tu nombre en canciones inexistentes, mientras mis pasos se deslizan por olas con cantos en arrecifes en las noches extrañas, pasando por mares desconocidos…

Y te recuerdo,  y veo la distancia, y siento el silencio a gritos de desesperanza…

Y nos veo en una fotografía que quedó olvidada en una de esas calles, por las que ya no paso, por las que se ven hojas color ocre volar, y ecos, cuando caminas y pronuncias mi nombre con un suspiro… profundo y silencioso que sabe a dolor.

Hoy

septiembre 14, 2009

Ahora se deshace en una nube de humo que se transluce en la oscuridad de un casi amanecer.

 Abriste los ojos. Estabas vivo, pero tus manos y tus pies estaban atados. No recordabas qué había pasado…

Hace años de aquel despertar, pero no se olvida la fecha. No se olvida el olor a miel y a rosas rojas, vino tinto en sábanas blancas y una muñeca blanca, frágil, quizá de porcelana.

Los hospitales quedaron atrás. Los recuerdos siguen presentes y el futuro es el que aguarda por nosotros. El por qué nunca lo sabrá nadie. Fue una desbocada casualidad, o el llamado destino que nos llamó para una salvación mortuoria.

Ahora pasan las horas y se ve el reloj siempre marcando las 6:00. Ahora se ven los libros y la vela de fuego que nunca se consumió. Los sueños que se volvieron ilusiones y las ilusiones que se formaron objetivas realidades y trazos a marcar para seguir en el camino, en ese camino que nos toca a cada cual.

Sin decir adiós se escucharon los pasos entre los charcos, entre la tempestad que consumía lágrimas, y los truenos que llamaban a gritos desesperados un volver que no se dió.

Este es un recordatorio, porque no se olvida…tan sólo porque no se quiere olvidar.