Oliver

junio 14, 2008

De todas mis vidas, tanto pasadas como presentes; de aquellas vividas y de aquellas soñadas.

De esas en las que te buscaba…Hasta que me encontraste.

Y TÚ, EL UNICO.

Te hiciste presente, por mucho que te creí inexistente, por ser una parte de mí, o igual a mi; mi versión masculina y por ti es que estoy aquí, tratando de ponerme de pie. Siguiendo en mi camino, ya no más perenne, ni en más soledad pues te llevo conmigo, dentro mío, en nuestra oscuridad y aún te veo entre lágrimas de felicidad.

Pues al no tenerte, es cuando en tu vida estoy más presente.

Al no tenerme es cuando te vas fundiendo como colapsando en mí; con pasión escondida y dolor albergado tras sonrisas explícitas; implícitas que sólo nos hacen reír como sufrir a ti y a mi; como ante los ojos de los demás aparecen los reclamos del porqué y de los no entendimientos, cuando a ti es a quien más he entendido, cuando eres tú a quien más he dañado, como por quien más he llorado.

Y ahora tú, fugitivo y yo, errante, vamos separados, unidos por un beso profundo ahogado en la garganta, como un grito que desgarra y deja sin palabras, sólo queda la sangre y el dolor que emana, sangre que fluye, sangre compartida, sangre inhumana.

Aún

junio 6, 2008

Y te sigo llorando

Te sigo escuchando

Me sigo lamentando

Así me estoy atormentando.


No puedo vivir sin ti.

Mi vida eras tú

Dentro de esta efímera Existencia.


Tú te fuiste

Como me fui yo antes

Pero no lo hagas para que sonría

¿Cómo sonreír, sin ti, que eres mi vida?


¿Cómo aprender a vivir sin que haya una vida?


No te pido que vuelvas, porque no voy a volver.


Más me quiero enredar en tu cabello

Me quiero sumergir en tu aliento

Quiero sentir tus caricias por todo mi cuerpo.


Quiero luchar y de entre batallas ganar

Para así llegar y otorgarte mi corona

La que me diste cuando regresaste

Rendirme ante ti

Y ser tu misterio.


Convertirme en tu anhelo

Que despejes por completo este velo

Que me muestres como soy

Y te entregues en la más sublime rendición.


Con tus brazos entre sábanas

Que nos pertenecen

Como esa cama

En la que sin ti

Ya no hay Nada.


Quiero seguir en el camino

Quiero seguir sola pero contigo

Quiero que tengamos lo que nunca tuvimos.


Quiero tus cantos, tú mis canciones

Más blasfemias y Maldiciones

Quejas e ironismo

Risas a carcajadas

Madrugadas de vicio y vehemencia

Noches de soledad y pasión.


Te quiero a ti

Nos quiero a Nosotros DOS.


Es Imposible respirar con vos a cuestas, con vuestro pasado, nuestro pasado y mi presente.

Cuando vuestra presencia se hace cada vez más una honda ausencia.

Te he esperado por tanto tiempo y llegas tan de repente, como de repente te vas.

No se si debo de amarte o si debo de castigarte… –Me pregunto, si acaso se puede más

Te decides porque cuando se trata de vos es cuando no tengo fuerzas, ya que vos te has llevado todo mi ser.

¿En realidad lo has hecho? Sí, sí que lo habéis hecho porque sólo por vos entregué mi alma y no sé si lo que me hace tanta falta es acaso mi propia esencia o acaso es vuestra presencia en mi cuerpo, desvaneciéndose en una lágrima, sólo una más por vos.

Y la angustia acongojada y encerrada, entre esos barrotes blancos que son mis costillas, que es mi ser, en el que también se encerraba una espera, como un “QUIZAS” tan sólo una vez más.

Pero erré, tuve miedo, os abandoné y mientras te partías hombre de noche y luna yo mujer de sangre y desolación me hacía pedazos, trizas una y otra vez, al ver como te lastimaba y cómo me dolía más y más la partida, la única despedida que no hubo jamás.

Y queriendo recuperar aquella voz, aquella tonada, de aquella vieja canción, aquel estrépito al corazón, te digo: Te extraño y espero que alguna vez me puedas perdonar. Porque vuestro perdón sería suficiente para yo poder descansar, ya que yo no me puedo perdonar y de nuevo, caí, pero sólo una vez más.

Al querer recuperar vuestro amor y no recibir ni un adiós, pero si un beso, siendo que ya no soy lo que fui, ni vos mi amor, con lágrimas de fuego como sudor en el frío cayendo al suelo gris de acero.

Aquí estoy, sabéis muy bien que aquí estoy, pero llorar más no, por favor. No más dolor.

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