Cartas

mayo 8, 2008

Te quejas de nuestro compromiso, y crees que para nuestro amor, un vínculo tan exterior es del todo inútil y aún perjudicial.

!Realmente esta idea es digna de ti! ¡En verdad te admiro!

Nuestra unión externa sólo consigue separarnos. Es un muro que se alza entre nosotros y a la vez, nos mantiene aislados, como a Piramo y Tisbe. Y ni siquiera podemos gozar del amor, pues nuestro secreto es conocido por todos, y, por lo tanto, ya no es un secreto.

Sólo cuando los extraños no puedan sospechar siquiera la existencia de nuestro amor, este adquirirá su justo valor y podrá  realizarse feliz.

Fragmento: Diario de un seductor

Sören Kierkegaard

Temor y Temblor

noviembre 6, 2007

” Si no existiera una conciencia eterna en el hombre, si como fundamento de todas las cosas se encontrase sólo una fuerza salvaje y desenfrenada que retorciéndose en oscuras pasiones generase todo, tanto lo grandioso como lo insignificante, si una abismo sin fondo, imposible de colmar, se ocultase detrás de todo, ¿qué otra cosa podría ser la existencia sino desesperación? Y si así fuera, si no existiera un vínculo sagrado que mantuviera la unión de la humanidad, si las generaciones se sucediesen unas a otras del mismo modo que renueva el bosque sus hojas, si una generación continuase a la otra del mismo modo que de árbol a árbol continúa un pájaro el canto de otro, si las generaciones pasaran por este mundo como las naves pasan por el mar, como el huracán atraviesa el desierto: actos inconscientes y estériles; si un eterno olvido siempre voraz hiciese presa en todo y no existiese un poder capaz de arrancarle el botín, ¡cuán vacía y desconsolada no sería la existencia!. “

Sören Kierkegaard