En el Balcón

agosto 24, 2008

Se veía tranquila… apacible en una mañana… viendo el amanecer tras las cortinas dentro de un horizonte, mientras sus bucles volaban hacia atrás de sus hombros y por su espalda…

Quienes la veían se preguntaban en qué pensaría… Nunca nadie lo supo.

Dió una media vuelta y entró a su habitación… no podía llorar, estaba en shock, pero sabía muy bien el porqué, más no lo podía demostrar…

En esos instantes dejaron una bandeja de plata en su escritorio, con una carta… de alguien que la había visto y quien le decía… la tormenta ya pasó.

Más no sabía que el Sol aparecía, y con él, un temor… de lo que pronto, muy pronto se presentaría, habiendo perdido lo único bello que para ella era lo mejor… la noche y esa luna.

Dedicatoria

mayo 8, 2008

Cuando ya no esté.

Sentirás esa neblina, envuelta en un halo de frío gris y será el aliento de mis besos, como la humedad que provoca al irte mojando la cara, la humedad que me estremecía ciegamente por una pasión.


Cuando ya no esté.

Caminarás por calles desoladas, y en cada otoño, en cada hoja que veas caer a tu pasar, en tus mismas pisadas sentirás el sonar de el crujir y te estremecerás, porque será mi risa, y verás mi sonrisa como mi felicidad.


Cuando ya no esté.

El invierno te abrigará, y verás en cada botella de vino tinto, el resplandor de mis ojos, y en la nieve percibirás la pureza de mi piel y más frío no sentirás.


Cuando ya no esté.

Los espejos se descubrirán, los espejos se descubrirán, dejando ver la luz de lo que asemeja a a realidad, y entonces me podrán ver, tocar, porque sabrán que pertenezco a un reflejo, al cual nunca pude ver.


Cuando ya no esté.

La música se escuchará de fondo en cada corazón con un ritmo sonoro, como de una batería y unas notas graves provenientes de un bajo y recordarán el rock y lo que era parte de mi vida.


Cuando ya no esté.

Las librerías seguirán vacías, llenas de viejos ejemplares y en cada uno de ellos vendrá algo de mi, porque nadie puede leer sin recordarme, porque no pueden dejar de pensar en mí.


Cuando ya no esté.

Se recordarán las montañas que desde niña fueron mi fascinación, y se verán las cordilleras, y por cada uno que llegue a la cima, me recordarán, porque escalé muchas más montañas, no importando la altura, ni los obstáculos, ni el dolor, ni el sufrimiento de el sola y llegar.


Cuando ya no esté.

Y estés solo, recuérdame, porque no estaré, pero no me habré ido y las distancias se acortarán, porque dentro de un suspiro tú llorarás y yo te abrazaré y sin saberlo tomarás fuerza y saldrás adelante, como lo has hecho siempre, como yo no lo pude hacer más.


Cuando ya no esté.

Y veas una caja con cigarrillos y chocolates, recordarás mis labios y el olor de mi perfume, con la imagen de mi cabello ondulado, jugando con el viento y me extrañarás.


Cuando ya no esté.

Y veas una ciudad gris, seré yo, impregnada en las calles, en el asfalto cubierto por tormentas y relámpagos.


Cuando ya no esté.

Y veas al mar, verás que fue mi desolación, acompañado por el sol; pero si lo ves gris y revuelto, será mi furia y mi lucha contra aquellos seres submarinos que no me dejaron ir y que me convirtieron en una sirena, una sirena atrapada en el fondo del mar, y la espuma seré yo, y ese sonido, será mi voz.

Así que búscame porque aún cuando ya no esté… yo seguiré.

Esperando

enero 11, 2008

Esperando como muchas otras noches, como esas interminables noches hasta ver el inmimente y desfigurante amanecer con su sol como primer actor. Como lo que es el astro REY.

Seguimos siendo los mismos, seguimos estando ahí, pero de diferente forma.

Los días se convierten en noche, las noches se convierten en días y ahora duele, porque el estremecimiento que se sentía al verte y mi palidez inhumana ahora son cosas del pasado, porque me duele ver lo que fuimos, me duele ver cómo no me podría acercar a ti, y siendo lo que en mi vida busqué, rastreándote, aún siendo mi rival, tú me encontraste primero y yo quedé impactada y sigo estando así ante ti.

Diciendo con tu modestia digna de lo que eres un rey que no eres más que los demás, sólo que has sabido leer mis labios como muchos más no lo han hecho. Con tu ironía, con esa sonrisa que me carcome, porque imagino tus besos; no, recuerdo tus besos una y otra vez y cómo tus palabras hacen que por medio de toda la sangre que recorre mi cuerpo me estremezca deseándote más y más, comiéndome, devorándome, haciéndome tuya, porque yo lo he decidido, porque yo soy la única a quien le he pertenecido y ahora de princesa me conviertes en reina, y me haces un monumento.

Sigo aprendiendo, sigo entendiendo, sigo contigo y me duele este reencuentro, me ha dolido mucho al saber lo que hice, pero no me arrepiento en parte porque he aprendido de mis errores y no los pienso cometer más veces.

Todavía seguimos una luna con una ilusión y de la mano, sin hablar, entre besos, y yo entre tus brazos.

Te he dicho que la adoración y la lucha siguen ahí y tu eres quien más lo entiende porque eres quien más me conoce, por ser tan similares, por ser tan difíciles.

Luchando siempre contra el tiempo, contra los triunfos y derrotas.

La luna nos ha unido y yo te digo, seas quien seas, de cualquier forma en la que te me presentes… así soy tuya.

Porque eres mi luz, esa luz que ilumina mi camino, ese camino que es mi destino, ese destino que es mi vida, y entonces me pregunto ¿ De dónde viene esa luz? y respondo: Viene del Sol, de un sol que ya no lastima, de un sol que ya no quema, de un sol que eres tú, porque sin Sol no habría vida, porque sin TI no habría vida.Porque tú eres mi vida.

20071121001020-de-20eugeny-20kozhevnikov.jpg