Al fin… hubo un Final.

septiembre 22, 2008

Cuántas veces nos hemos despedido?

Cuánto hemos sufrido…

Cuántas lágrimas hemos derramado…

Cómo nos hemos amado, cómo nos hemos odiado…

La Srita. Errante desapareció por un tiempo, por mucho más del que se pensaría, pero esta vez no regresaría.

El Sr. Fugitivo se escondía de entre todos, para sólo buscar a la Srita. Errante, más ella decidió dejar todo atrás puesto que estaba harta de esa situación, de pensar en el Sr. Fugitivo y de su relación. Se habían separado muchas veces y aunque no lo quisieran afrontar, uno al otro se hacían cada vez más daño.

Así que el mejor camino fue seguir una senda, en la que no hubiera un lugar con un árbol bifurcado. Ahora era el final, este fue el final.

Ya era insoportable el ver las lágrimas derramar, el no reconocer nunca faltas o errores y en un camino en el que dos seres pensaban que se podía seguir, más no a costa de más muertes, incluso las suyas propias , por encontrar un (mínimo o máximo) sentido a la vida.

-Ya no te quiero más

Acéptalo, los dos estamos hartos.

– No, yo no lo estoy de ti.

– Pero yo sí, y ya no te quiero pensar, ni te quiero incluso recordar.

Nos estamos desangrando, hay mucho daño y quiero descansar.

Hasta que por fin, el Sr. Fugitivo entendió que la Srita. Errante tenía razón y acordó que lo mejor era ese camino, separar sus manos y ya nunca más cruzar sus destinos.

Se dieron un beso, el más dulce de todos los que se habían dado y el más amargo que hay entre quienes se han besado. Se escucharon unas palabras que salieron de unos labios en un vivo rouge, pintado de sangre y de dolor, enmarcado por un rostro con una piel reseca por la sal de unas lágrimas, se mencionó lo último y sin verse a los ojos, la luna menguante desapareció.

Así sin más el camino se desprendió y cada quien tomó una vía, sin saber siquiera a dónde los conduciría, pero ya nada importaba en ese instante, porque ya nadie miraba los pasos de quien alguna vez fue alguien.

La Srita. Errante lo decidió y el Sr. Fugitivo lo aceptó.

Ese fue el final… por lo menos para ellos dos.

Recuerdos

abril 13, 2008

Mientras voy caminando

Te busco en el asfalto

En cada sombra

En cada neblina…

Y voy escuchando tu risa

Cuando las monedas son tiradas

a la suerte, al azar, no sabría diferenciar.

Como te veo repasar esos trastes

esas manos encantadoras

que me cautivaban con esa guitarra.

Cuando las metes en los bolsillos

de aquellos jeans desgastados.

Cabizbajo siempre, queriendo pensar

Pateando piedrecitas al caminar

entre canciones que escuchas

las mismas canciones

que rondan por tu mente

canciones que no

han sido compuestas aún.

Escucho tu voz a la lejanía

como un eco suave

que pareciera un recuerdo

de lo que pudo ser

Que igual es un suspiro

de lo que será.

Entonces un dejo de aire

hace que contenga la respiración

al sentir de nuevo

el latir de mi corazón

al sentir la sangre emanando

de esas grietas en la piel

por verte luchando

contra esos pedazos de hojalata

que de tanto peso que cargabas

ya no te dejaban seguir.

De esa misma sangre

que viste en mí

y ahora brota por ti

por tanto sufrir

por no tenerte

¿Por qué no estás aquí?

Invierno 2008