Epifanía

enero 6, 2009

Amaneció y no vi las estrellas. Mis ojos se habían; se han eclipsado en un tormento, en un torbellino de cristal labrado. Mi mente divaga entre dolor, desesperación y rencor. No hay nada más por aquí, ya lo he dicho. Las constelaciones para mí se han apagado, como cuando apago la luz de una vela con un suspiro y  para así quedar en la oscuridad.

No sé si este día habrá magia, no lo sé; no sé si la encontraré como encontré a una mano quemada, a la mano de una mujer joven que perteneció a una niña, a una que he querido buscar para en estos tiempos encontrarla y que me diera sus cuentos, sus dibujos y su felicidad; pero… no sé si en realidad me atreva a buscar o a la niña perdida; quizás ya la haya encontrado sólo que no me ha dado respuesta alguna desde hace mucho, en realidad no lo sé. Esa niña perdida que es viva imagen de una vida, de una risa, de una tristeza escondida en forma de un fantasma blanco. Aquella que se quedó en el incendio de un viejo castillo, cuando las escaleras se iban deshaciendo y caían a pedazos, y ella subía con una suma desesperación escapando de la muerte y así sin saberlo iba hacía un mismo vacío, en el que quedó triste y desconsolada.

Hoy por hoy ya no me importan los regalos, creo que la vida ya no existe en mi. Y sin embargo siento que me confundo con el presente y los recuerdos, con las letras y  los laberintos.

Una fuga en una espiral, en un juego de cartas que no dice nada ya. Fichas de colores, que grises se vuelven ante mi mirar.Recuerdos de aquellos juegos que en una infancia, ya no, quiero, ni pensar, ni recordar.

Me duele profundamente, el percatarme de que no vi las estrellas, me duele pensar que esa pequeña ilusión que quedaba en mi alma se ha ido, o me duele pensar que la he perdido, aunque la quisiera tener. Año con año siempre salía a ver las constelaciones y pensaba no en los regalos, no en una religión, sino en la magia de la inocencia, de la que se sigue teniendo. La inocencia que se mezcla con maldad y coraje, con venganza y odios, con lágrimas y frío desolado.

La inocencia de la que se han burlado muchos, de la que al paso del tiempo se ha mezclado con sentimientos que son su total contraste.

Este día quisiera tener conmigo a esa niña, quisiera sonreír, quisiera despertar y dirigirme a una chimenea, junto al reloj holandés de aquel salón, sentarme en el frío piso de mármol y sentir por una pequeña ventanita las ráfagas de aire helado que recorren mi rostro, mientras juego con palabras, con cartas, con libros y con música.

Tal vez nunca encuentre a esa niña, y nunca tenga esta oportunidad de nuevo. Ahora duermo cuando sale el sol, en medio de una profunda tristeza y el único consuelo que me queda es creer que alguna vez pueda compartir todo esto que plasmo y siento con otra niña, con una dulzura, con un pedacito dónde vea mi esencia, que juegue cartas y a la que le lea cuentos sobre lobos, como hacían conmigo cuando iba a dormir…

Quizás este es el tiempo de darme cuenta que nunca voy a recuperar años perdidos y nunca voy a volver a lo que se tuvo alguna vez; quizás es tiempo de darme cuenta que he crecido y ver que a lo que me he negado por siempre es ahora lo que busco; sí, también dentro de mí, pero esta vez no en un pasado, sino en un futuro.

Y espero que si la magia persiste, esa niña con la que sueño y la que pienso ahora; la que quiero, esté conmigo pronto y me devuelva lo perdido, pero de una forma renovada y así compartir este día como tantos otros y en la noche ver las estrellas tomadas de la mano y contarle cuentos, para despertar y verla jugar, como me veo a mi.. todavía.

Espero que no sea tarde para un deseo…Deseo que esa niña, juguetona, inteligente y bellísma aparezca pronto en nuestras vidas. Como nosotros estamos ya unidos. Ya la adoro. Y ya la esperamos.fl225madre-e-hijo-posters


Re- Inicio

enero 2, 2009

Inicia la cuenta de nuevo. Las calles están vacías, no se escucha más que el eco de mis pasos por esos angostos callejones, todavía en la madrugada, todavía en la oscuridad.

Todas las puertas y ventanas están cerradas. Parece que no existe nadie, que esto que veo está despoblado. No hay basura. Sólo veo hojas color ocre que truenan con mis pisadas y que de momento en momento se hacen un pequeño remolino cuando el aire las levanta.

Llevo una falda negra y unos zapatos que recuerdan los tableados de Sevilla, mis piernas se deslizan sobre pensamientos; cabizbaja, mientras voy recordando lo que en esas calles vacías hace mucho, mucho tiempo se pasó y se vivió.

Las lágrimas brotan de mis ojos y salpican mis hombros, escurren hasta dejar manchas en el asfalto, hasta mojarlo, mientras ya no veo nada más; entré en la tierra del pasado y giro, una y otra vez, hasta quedar mareada y perdida, sin encontrar una salida, sin encontrar lo que fue mi casa, sin encontrar lo que se esperó, pero que jamás se buscó.

El mundo está estático y yo giro en su derredor, viendo a una pareja… queriendo distinguirlos, pero entre las copas de los árboles y la oscuridad, en un abrazo, tal vez un beso se pierden y cuando me acerco no veo nada más.

Encuentro un parque de diversiones abandonado, un quiosco desmoronándose y el césped crecido, no sé cuánto tiempo lleva esto así – pienso-

Veo las cadenas con su sonido chillante, con ese implícito en el óxido del que cuelgan los columpios, que se mueven al compás de lo que fueran unas risas entre una fiesta, bebiendo vino y en el césped con rocío en alguna madrugada helada, de aquellas en mi juventud feliz; veo hojas de libros desprendidas y amarillentas, no entiendo las palabras y veo que son diferentes cultos.

Sigo caminando y en una banca me siento, mientras veo que está amaneciendo y tengo que volver, aunque no quisiera. El Sol no ha salido, me encierro en un frasco con un contenido ámbar que bebo para no ahogarme y caigo entre una espiral.

Cuando despierto veo que el Sol ha salido y me lastima los ojos, veo que estoy en mi hogar, con botellas de vidrio verde vacías y vestida de gala… todavía, miro hacia abajo y veo mis piernas, están descubiertas, no por completo, la falda es diferente, es más corta y veo que estoy en el ahora, no en el pasado, en el que reencontré en esa madrugada, en el que me lastimó y al que le di la espalda hace mucho, al que no tengo que voltear a ver, al que no tengo que recordar, al único que culpo de lo que siento en estos momentos, veo los cambios y sigo pensando, que en esa caminata nunca miré hacia atrás, y así tendrá que ser de ahora en adelante, no mirar atrás… ya no más.

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La Fiesta de los Sueños…

diciembre 31, 2008

Que este año que empieza, se lleve los malos momentos, que se olviden los recuerdos amargos, que la belleza se inmortalice en felicidad, que todos vuestros deseos se vuelquen en una realidad.

Que en esta noche como en tantas otras, la abundancia, la elegancia y la alegría os acompañen, que sea dicha, ya nunca más desdicha, que en el inagotable tiempo en que duren las doce campanadas, los corazones latan más fuerte y que esa experiencia quede grabada en vuestras mentes, el eco de la esperanza, el que nos une en cada fecha como esta, en que la noche se convierte en día sin sentirlo; en dónde vemos una muerte y un renacer…el que todos esperamos.

Que sea una noche de regocijo, de anhelos, de ilusiones, de metas trazadas y por supuesto enfocadas, que una nube de humo os envuelva y os perdáis en un instante de desmedurada reflexión, un segundo y enfocar el lente en lo que hay; el aquí y el ahora… que sigáis en este camino que nos ha trazado el destino, que el sonoro péndulo de cada reloj de nuestro lugar, nos haga recordar que no más hay que llorar, ni por recuerdos, ni por aquellos que no están, que hay que seguir y no mirar atrás, hay que avanzar y ¿por qué no? entre dolor…Festejar!

Os deseo un muy feliz año con metas, logros y sobre todo lleno de sueños cumplidos!!!

Que las burbujas de ese champagne sean las culpables de sacar los corchos y que así vuelen por el aire, y se vean volando… no los corchos… sino vosotros!!!

Y que esas mismas burbujas traigan besos, y risas, AMOR Y SALUD, y por supuesto que la amistad sea lo que nos una más y con una copa y quitándome el sombrero brindo por que todos recibamos un grato, grato 2009.

La fiesta de los sueños ha comenzado…

Feliz Año Nuevo!!!

Les desea Vampiresa

El Cuervo

diciembre 19, 2008

Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es -dije musitando- un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor -dije- o señora, en verdad vuestro perdón imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente -me dije-, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-.
no serás un cobarde.
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda -pensé-, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de “Nunca, nunca más.”

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir graznando: “Nunca más,”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable -dije-, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! -le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: Nunca más.”

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!

Edgar Allan Poe

Un regalo en mi Cumpleaños pasado…

Agridulce

noviembre 12, 2008

No es lo dulce que deja un recuerdo, ni lo amargo en lo que se transformó al paso del tiempo. Es la conjunción de esos dos sabores con muchos años ya recorridos por un viejo y mal conocido, como también el mal conducido camino…

Decadencia, perdición, enajenación, engaño, despotismo y falta de respeto en una guerra contra lágrimas de perdón, adolescencia, cenas a la luz de las velas y promesas…

¿Qué hacer?

Sólo no querer volver a él, a ese, el pasado, el que deja un sabor en la boca que no me gusta, que enfada, que se vuelca en una indigestión con sólo tragar un beso de lo que no existió, una prueba de que sí, sigo siendo la misma que hace diez años, sigo siendo la misma que no te quiso y sigo siendo la misma que te rechaza…

No me conoces, nunca me conociste, más que en canciones que yo misma te dediqué, los años pasaron y en ese laberinto sin salida te has quedado, hundido, sin poder salir… cambiaste sólo en ti, sacando lo que siempre vi, ser vil, rencor, y audacia que no has tenido con nadie más.

Una botella como muchas más se vaciaron, como tú mismo has quedado sin mi… puesto que no me has podido olvidar y lo sabemos, nunca podrás.

Un juego, que tonto al quererme así, cuando no veías lo que había de mí hacia ti…

Pobre de ella, de la engañada, de aquella con la que estarás o estás y que siempre sabrá de mí, y de tu hastío por ella, de quien quieres huir, pero no puedes escapar, una cobardía y sí, agridulce para mi, quizá; y para tí…algo amargo y sin una salida final.

Mi Príncipe

septiembre 29, 2008

El Príncipe que no existió más que en un cuento, aquel que de caballero ya reinó su propio imperio. Del que quiero escapar, más no puedo.

-Déjadme, Déjadme en paz…

Yo te digo… más no haces sino reírte como aquellos, los que estaban antes y después de alguien como tú. Esos los enmascarados, los falsos príncipes que no llegaron más que a papel en su trágico arrebatar.

Ya no te quiero! no, no puede ser… más te siento cada vez más profundo y tu sonrisa titirita como un cascabel; ahora son tus propias palabras las que me han herido…las que han sido como una estocada, la final, sin que escucharas si una, ni una sola palabra de las que he dicho en nuestro funeral.

Me escondo para no verte y en cualquier lugar, en una copa o en una canción te encuentro, incluso si hay sol… y no, ya no me divierto, en las noches no me dejas de buscar, persigues mi andar y yo, sigo queriendo escapar, más no lo consigo.

Este es mi pago por cada cual, por la enseñanza en contrapuntos y similares al andar, un reino abandonado ya al azar, siendo no más que recuerdos, quizás del más allá, de lo que nunca tuvimos, más de lo que siempre vivimos.

Que veo hoy, NUNCA fue real.

El Príncipe se quedó en un libro y su amante por igual, mas yo ahora lo escribo, siendo que no, no puedo, aunque quisiera no te puedo olvidar.

Pero el tiempo seguirá su curso y viendo que no estamos, tal vez algún día, entre leguas de fuego seremos consumidos y nos amaremos quizás más.

Escrito desde hace mucho tiempo,

tanto que no recuerdo cuando fue…

Girando

septiembre 25, 2008

Buscando la salida del laberinto, estando perdida, veo que sólo he dado pasos en falso y de un puente ahora sólo queda una cuerda floja en la que me trato de sostener para no caer.

El miedo se hace presente y se agudiza cuando se escuchan los pasos de quien no perdona; de Cronos, de una maldición que me ha tenido sumergida en tantos años, en los que sólo he visto el pasar de muchos por una puerta, en la que no llego a inclinar su picaporte, en la que veo los cambios y giros, como también los avances y las caretas de muchos más, mientras yo sigo encerrada, sin conseguir una paz, sin lograr lo que quiero encontrar dentro de esta búsqueda.

Absurdo para los demás, yo quedo inmóvil y mi cabeza gira y gira al no tener nada, más que mi propio pensar, y mi cuerpo se envuelve en tinieblas en las que caigo, dentro de las que floto ingrávida al no tener más que una esencia y ver en un lago, una imagen de lo que fui, de lo que soy y no sé si quiero seguir así.

Mientras ese lago se seca, yo sigo viendo las arrugas de mi piel, como las grietas de una tierra infértil y abandonada, ahora me doy cuenta que he caminado mucho; y estoy cansada por tanto andar, fatigada y siento que ya no puedo más; mis pasos cuando viro la cabeza (con dolor con mucho dolor), todavía los escucho andar, porque estoy dentro de ese círculo, de ese vicio que me tiene atrapada y que no me puede dejar.

Caigo entre las espirales y ahora en un sueño, para intentar descansar, y por fin salir de este lugar.

Fragmento tomado y transformado de :

“La Demoiselle Morne y .

Otros Cuentos.”

Danza Silenciosa

septiembre 8, 2008

El aire y sus compañeras las ráfagas, iluminaban el ambiente; las noches se fueron transformando en días, cuando en realidad no se distinguían por una sombría similitud. Las nubes acosaban en forma perenne y se escuchaba la única música que dictaba la realidad… el paso del tiempo.

Serpientes que nadie veía, de una forma en que sólo iban como venían, por curvas peligrosas, cuidando los ojos de los demás para que así no las vieran, con un secreto escondido. Las serpientes en su sigilo iban entrando de una a una por agujeros invisibles, hasta que alguien en su asombro como desconcierto las veía y estas así, desaparecían.

El goteo incesante provocaba que los vidrios se empañaran con tristeza, recordando lo que había; que no existía ni una sola luz; si acaso la mecha encendida de una antigua vela, que iluminaba lo que menos se quería ver.

La danza era cadenciosa, era como si de una pareja se tratara… en un vals romántico, sin que nada, ni nadie los separara, sólo ellos se unían.

Mientras nadie los vislumbraba, era una entropía semejante a un cuento que nadie leyó, un secreto guardado no a voces, sino a gritos, a esos gritos ahogados entre las mismas gotas que caían y se rendían.

El único halo de vida real era el que el viento daba, por el que se escuchaban tronar los árboles y cuando yo con cautela miré por la puerta de madera entreabierta, vi, que el salón de espejos estaba vacío y la inmaculada conciencia provenía de esas serpientes invisibles… y la pareja que bailaba tan dulcemente sólo eran dos amantes, sin vida…

Ella, la Nostalgia y él, el Silencio, mientras la orquesta majestuosa se componía tan sólo de 4 seres, una magistral orquesta de cámara… un reloj holandés de caoba con sus tres manecillas de oro y el vaivén del péndulo, marcando su dulce como amarga y angustiosa armonía.

En los Funerales del Deseo

septiembre 2, 2008

Una caverna infinitesimal bosteza en cada célula… Sabemos dónde se instalan las enfermedades, su lugar, la carencia definida de los órganos; pero ese mal sin sede…, esa opresión bajo el peso de mil océanos, ese deseo de un veneno idealmente maléfico…

Las vulgaridades de la primavera, las provocaciones del sol, del verdor, de la savia… Mi sangre se desintegra cuando los brotes se abren, cuando el pájaro y el bruto florecen… Envidio a los locos de remate, el embotamiento del lirón, los inviernos del oso, la sequedad del sabio, cambiaría por su torpor mi agitación de asesino difuso que sueña crímenes más acá de la sangre. Y más que a ningún otro, ¡cuánto envidio a esos emperadores de la decadencia, huraños y crueles, y a los que se apuñalaba en pleno auge de sus crímenes!

Me abandono al espacio como la lágrima de un ciego. ¿De quién soy la voluntad, quién quiere en mí? Me gustaría que un demonio planease una conspiración contra el hombre: me aliaría con él. Cansado de debatirme con los funerales de mis deseos, tendría por fin un pretexto ideal, pues el Hastío es el martirio de los que ni viven ni mueren por ninguna creencia.

Extracto- Breviario de Podredumbre

Emile Cioran

A la Luna

mayo 21, 2008

¡Oh tú, la hermana de la luz primera,
símbolo del amor en la tristeza!
Ciñe tu rostro encantador la bruma,
orlada de argentados resplandores;
Tu sigiloso paso de los antros
durante el día cerrados cual sepulcros (2),
a los tristes fantasmas despabila,
y a mí también y a las nocturnas aves.

Tu mirada domina escrutadora
y señorea el dilatado espacio.
¡Oh, elévame hasta ti, ponme a tu vera!
No niegues a mi ensueño esta ventura;
y en plácido reposo el caballero
pueda ver a hurtadillas de su amada,
las noches tras los vidrios enrejados.

Del contemplar la dicha incomparable,
de la distancia los tormentos calma,
yo tus rayos de luz concentro, ¡oh luna!,
y mi mirada aguzo, escrutadora;
poco a poco voy viendo los contornos
del bello cuerpo libre de tapujos,
y hacia él me inclino, tierno y anhelante,
cual tú hacia el de Endimión en otro tiempo.

Goethe

A ti.