Domingo 

mayo 17, 2015

Domingo

A ella le gusta despertar por las mañanas de un domingo cualquiera tan sólo usando una bata de seda o una camisa de hombre…

Le gusta el frío del piso en el que camina, le gusta ir descalza por la casa mientras se prepara mimosas y las toma como desayuno recostada en un sofá y escuchando música. 
No le gustan los domingos. Son aburridos y no hay nada más aburrido que un domingo. 
Es una especie de Ms.Golightly, sin ser Holly. 

Nunca ha tenido poses, y le encanta estar arreglada, bien peinada y pulcra.
Tiene debilidad por los perfumes y la literatura; pero no cree que pueda vivir sin el cine.
A dónde quiera que vaya encuentra memorias. Pero siempre tiene un rictus de serenidad y solemnidad que las más de las veces cubre, lo mismo que sus chispeantes ojos con gafas de sol. 
Puede que no sea omnipresente. 

Pero si estás atento la encontrarás en la esquina con un vaso de café y empapada por la lluvia, sonriendo.
O en una tetería, con un libro o varios y una libreta y agendas. En una mesa para dos pero estando sola. 
Puede desaparecer entre las butacas del cine, y cuando voltees para encontrarla, ya se habrá ido.
También puede estar en el aeropuerto, sea la hora que sea con una dona y un café, sin dejar su teléfono y un libro en paz. Con gafas de sol. Sí, a la hora que sea.
Ella misma ha marcado sus límites, y su status quo. 

Se han enamorado muchas veces de ella, pero ella no busca a alguien tan sólo por estar, como lo ha dictado la sociedad.
Lee filosofía y semiótica. Se considera pragmática. 

Le dicen que está loca… Voltea, se encoge de hombros y los ignora.

Sin antes no lanzar una mirada asesina… 

Pero hoy, que es domingo… Y que todo el mundo está fuera, se siente dentro de un lugar que no conoce… Estaba acostumbrada a esos domingos en Alemania de comida griega, y cine en casa, un buen vino y paz.
Ahora está en un territorio desconocido para ella, es otro desafío. Otro más en su vida.
Extraña mucho escribir y tener esa inspiración para la escritura automática. 
¿De dónde la sacará ahora? 

Sin bosques, con luces, con migrañas… Sin ojos azules que la vigilen. 
Otra vida. 

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No quiero rosas

noviembre 18, 2013

No quiero rosas.
Esta vez quiero lirios.
Tú me dijiste que serían lirios negros.
Respondí que podrían ser orquídeas negras.
Insististe en los lirios negros.

Me dijiste que me contemplabas, que soy hermosa.
No apartabas tus ojos de mi rostro.
Creí que había aprendido que las palabras no importaban.
Estuve a la defensiva.

Te quiero.
No me puedo apartar de ti.
Estás más unido a mí de lo que pudieras imaginar.

¿Por qué así?

¿Por qué se juntó todo lo malo?

Retrocedí veinte años y he avanzado más de treinta a través de un desierto lleno de espinas y de sal.

La muerte acecha, y está tan cerca del amor…

Mis sueños me traen memorias; el estar despierta hace que el olvido venga a mi mente.

Te encuentras en mis entrañas.

¿Habrá lirios?

¿Seguiré caminando entre las espinas de las rosas carmesí?

La lluvia no se ha detenido.

Nuestra ausencia persiste.

El rencor inició y crece.

Mis deseos son alucinaciones.

Esto es parte de la vida.
Porque la vida es tan surreal que no se puede describir o llamar.

Mis órganos están cansados, el dolor mata.
No hay oxígeno.

Tus besos son necesarios.

Y todo lo que rodea tus labios.

Pues bien, yo necesito
decirte que te adoro,
decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro,
que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto,
y al grito que te imploro
te imploro y te hablo en nombre
de mi última ilusión.
De noche cuando pongo
mis sienes en la almohada,
y hacia otro mundo quiero
mi espíritu volver,
camino mucho, mucho
y al fin de la jornada
las formas de mi madre
se pierden en la nada,
y tú de nuevo vuelves
en mi alma a aparecer.
Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos;
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás;
y te amo, y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos
te quiero mucho más.
A veces pienso en darte
mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos
y huir de esta pasión;
mas si es en vano todo
y mi alma no te olvida,
¡qué quieres tú que yo haga
pedazo de mi vida;
qué quieres tú que yo haga
con este corazón!
Y luego que ya estaba
concluido el santuario,
la lámpara encendida
tu velo en el altar,
el sol de la mañana
detrás del campanario,
chispeando las antorchas,
humeando el incensario,
y abierta allá a lo lejos
la puerta del hogar…
Yo quiero que tú sepas
que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas
las esperanzas mías;
que están mis noches negras,
tan negras y sombrías
que ya no sé ni dónde
se alzaba el porvenir.
¡Que hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo.
los dos unidos siempre
y amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos, un alma sola,
los dos, un solo pecho,
y en medio de nosotros
mi madre como un Díos!
¡Figúrate qué hermosas
las horas de la vida!
¡Qué dulce y bello el viaje
por una tierra así!
Y yo soñaba en eso,
mi santa prometida,
y al delirar en eso
con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno
por ti, no más por ti.
Bien sabe Díos que ése era
mi más hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza,
mi dicha y mi placer;
¡bien sabe Díos que en nada
cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho
en el hogar risueño
que me envolvió en sus besos
cuando me vio nacer!
Esa era mi esperanza…
mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo
que existe entre los dos,
¡adiós por la última vez,
amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas,
la esencia de mis flores,
mi mira de poeta,
mi juventud, adiós!

De Noche

noviembre 3, 2012

De tanto deseo, de tanto amor, de tantas noches sin verte, sin tocarte, sin escucharte…

De tanto miedo a perderte, de los viernes que no tuve contigo; ayer… ayer pensé que iba a ser el primero.

Ahora te escribo y siento lo último.

No sé si es dolor, pero claro es, se llama desilusión.

Te tenía tantos regalos, tantas cartas por escribir, tantos pensamientos e ideas para construir. Tanto que ahora sólo siento el vacío de una tristeza inmesurable de la cual no me puedo saciar, y mucho menos alejar. Me invade, tanto o más como algún día lo hiciste.

¿Te dije que te quiero?

Sí, te quiero. y me siento mal. Tanto ha cambiado en unas horas que vivo con dolor y pánico constante, estoy en agonía.

Mi muerte, mi cuerpo, mi mente de repente ya no significan nada; el dolor es ver que mi cuerpo no funciona como debería, el dolor es ver que mi corazón tampoco lo hace, el vacío que siento es el que provoca tu ausencia.

Estoy muy cansada, quiero dormir, quiero soñar.

Ya no quiero despertar para encontrarme con una negativa tuya, jamás.

Escucho cristales, giro, veo a los árboles, las sillas están vacías, el invierno se acerca.

Miedo crónico, mientras critican, mientras piensan (quiero creer que piensan), mientras hablan; no, yo no puedo cambiar.

Me lastimé las manos por ti, volví a escribir por ti.

INICIÉ QUERIÉNDOTE A TI.

Me ha costado mucho trabajo la vida, me ha costado lágrimas este andar, dedos ensangrentados y muchos ecos, muchas ilusiones puestas como velas en un altar.

Me entregué, con lo más preciado, con mis pensamientos. Pero no bastó.

Y yo no quiero pelear, tengo miedo de una ausencia más.

Tengo miedo de mi propia ausencia y no regresar. Amoche, anoche no recuerdo bien, pero parecía sangre, ojos cerrados, mareos, discusiones, y una llamada desde mi antiguo lugar de trabajo, de quien se decía mi enamorado desde hace dos años.

Ayer hubo llamada a una ambulancia, ayer hubo desintoxicación, lágrimas, dolor, negación, miedo, incertidumbre, terror, me aferraba a una almohada, necesitaba apretar algo con mis manos.

No pude dormir, no sé si lo que dijiste lo inventaron mis oídos o fue verdad.

Existe tanto odio, tanta vanidad, que una noche como anoche, mi cuerpo no soportaría más.

No me gusta que me conozcan, no me gusta que no te puedo tomar de la mano, no me gusta que no te puedo ofrecer todo lo que tengo.

No me gusta que me critiquen, y tú no estés de mi lado.

No quiero estar sin ti.

Pero necesito, necesitamos una noche para vivir.

Necesitamos una vida, y yo te necesito a ti…

Noche

julio 5, 2012

Mi noche se ha convertido en estrella. Hoy me despojo de prisiones, yugos y cadenas.
Mi noche es fría pero no insípida, es dulce y espera un amanecer con viento y lluvia.
No, ya no. No regresaré.
Me dolió mucho tomar esta decisión pero al fin he despegado.
El cuervo se posaba en el bosque; escondido y él también voló; dejando detrás de él, un eco de hojas verdes que lo corrompían.
Aquella no era su naturaleza.
Tampoco es ese el gris que me gusta.
Pido negro, lluvia, caos, ciudad, viajes…
Es tiempo de mi retiro, de un descanso. De planes inconclusos tirados a la basura sin llorar. De ver a gusanos podridos en la basura y no sentir lástima.
Es tiempo para mi sueño y el reposo de mi dolor.
Ya nadie sabe por dónde voy. Ya nadie me importa.
Recuerdo el pasado, y del pasado viene mi amor. Todo es ahora tan retorcido. Tan viciado. Que sólo digo no.
Mi noche es para mis sueños y mis ecos. Para vivir, alejada y sin llanto.
Todos los días son mi noche.
Me voy… Y retorno, pero no a donde los otros me esperan.

Otoño

octubre 2, 2011

En tus noches me recuesto,

Parece que los años no han pasado, no se marcan en los diarios, ni en los periódicos que leo, ni en la fotografías que tomo…

Recuerdo que las imágenes más bellas las has traído desde el inicio, así como mis lágrimas con tu lluvia,

diferentes países, diferentes ambientes, diferentes climas; una sola estación.

Hoy no siento el cambio, pero lo persigo, lo anhelo…

Me cuelgo de los telares que anidan en los rincones de las ventanas, dejando que los truenos me estremezcan y que la lluvia entre a mi cama y moje mis sábanas, que claman por tu llegada, por tu ímpetu, por tu nostalgia y tu inspiración…

Eres un recuerdo perenne, eres mi amor, eres mi fantasía, eres…

Eres mi búsqueda constante y finita. Eres mi consuelo y desconsuelo al tenerte tan sólo para mí, al no poder compartir tu belleza con alguien…

Eres quien no me abraza más que con un frío oleaje, con un frío viento de tormenta presagiando nostalgia…

Mi lluvia de truenos, de sollozos, de encuentros, de desafíos…

Gris, mi soledad, mi amor.

Dorado, el oro de tus caminos, de tu perfume en el aire… abrasador.

Estás aquí y te extraño tanto que me refugio en tu cortina, y salgo esperando disfrutarte

algún día.

El sueño

agosto 3, 2011

Me dices que no soy tu tipo.

Pregunto el Por qué.

Bajas la mirada y no respondes, más sacas de tu bolsillo un anillo en juego con un brazalete.

Me hablas tan dulcemente que eres otro, tal vez del que me perdí por tantos años, tal vez el que no conocí.

Poemas y canciones saldrían por mí. Pero, eso no es lo que tú haces.

Yo río con malicia. ¿Es una burla?

No.

Pero es que tampoco eres mi tipo. No lo eres.

Aunque me hayas cautivado toda mi vida y en toda mi vida te haya buscado. Como quien quiere recuperar lo arrebatado.

Tus manos, tu perfume, tu voz, tu cabello, la forma en que cantas y tocas la guitarra.

Tus ojos con esas pupilas enormes y dilatadas cuando me tienes enfrente.

Tus besos, las mordidas inesperadas.

Y la tarde lluviosa en donde te veía dormido en la cama, frente a espejos, a estatuas y yo de espaldas a la ventana.

Ya no sé de qué se trata esto (pienso) y me quiero adentrar en un laberinto; en ti. Pero no sé cómo hacerlo.

Y tú tampoco sabes cómo acercarte.

Al fin y al cabo es sólo una vida completa, familia, fotografías, recuerdos y deseos.

Diversión y añoranza.

Abro los ojos en una ciudad ajena y percibo la realidad que me duele;  todo ha sido un sueño.

Sombras y Cenizas

agosto 1, 2011

Las sombras hicieron más negra la noche y la llenaron con su aliento frío.

Las cenizas se llenaron de llamas multicolores, de deseos destruidos para así iniciar, el ciclo que no se ha cerrado.

La música llenó el vacío y cruel agudo eco de las lágrimas; todo esto mientras las palabras nos reencontraban.

Las miradas quedaron perdidas en horizontes desconocidos, queriendo olvidar el suspiro amargo de un amor.

La belleza terminó en un círculo, rodeada por espejos, por velas y por humo de inciensos.

La cama quedó vacía tras el recuerdo de las sábanas revueltas y el regreso de los viajes.

El retorno tan sólo permaneció en silencio, aturdido por sentimientos y razones, por poder, por miedo.

Espiral

enero 26, 2011

He despertado de la realidad; encuentro la calefacción encendida y el aroma de rosas rojas… hay velas chorreando cera en el cuarto… la luz tintineante de sus flamas hace que cierre los ojos antes un tipo de hechizo…

Cuando abro de nuevo los ojos escucho el ruido impertinente de la lluvia; descalza voy hacia la ventana y veo árboles y todo el jardín cubierto por rocío, lluvia, ángeles caídos; no lo sé.

El cielo está gris y sigue lloviendo. Tomo ropa la acomodo en una maleta, me recojo el cabello, tomo dos libros y un cuaderno, mi agenda y sin quererlo y sin saberlo sonrío.

Hace años que no veía esto, tan sólo lo escribía… ahora lo vivo; sin embargo escapo…

Me encuentro con poemas, con musas danzantes, con música que me hace seguir recordando, recordar lo que había perdido… lo que estoy encontrando. Veo que el llanto ha purificado; ha despejado la niebla de la inconformidad y del desapego, con esas gotas se han ido los pensamientos reales y han vuelto los sueños, los recuerdos y la lluvia, lás lágrimas se confundieron y cayeron enterradas en un espacio ya desaparecido.

Hoy miro al jardín, y no está seco como lo estaba antes; hoy no… ya no.

Sigo alistando mi viaje, no sé hacia dónde, pero me llevo palabras, aliento, coraje, pensamientos y recuerdos en esa maleta y es lo más valioso y ahora no lo perderé. Es una gran parte de mí.

Hoy desperté de esa pesadilla por fin; he despertado de la maldita realidad y voy en busca de hadas, de sirenas y de lunas, de otros climas, voy buscando aquí y allá, voy queriendo que mi rostro se empape y voy deseando que tus besos sean míos y de nadie más…

Las velas quedan encendidas y yo cierro la puerta… siento la lluvia y miro hacia atrás queriendo regresar, pero no dejando esta que es mi vida.

A ti, romántica surrealidad…

 

enero 25, 2011

Veo pasados en mi presente. Escribo lo que no quiero y leo lo que con tanto miedo escondí debajo de la almohada.

Veo que los años han pasado; me miro al espejo y no me encuentro. Veo marcas de vapor y un vacío que se desborda.

Afuera hace frío, lo dicen mis entrañas, el cielo está gris, se consume, quiere más no explota… está esperando algo; no sé qué. Mientras mis lágrimas recorren pañuelos que se funden en mis párpados ya negros y en la sangre que brota de mis encías.

No tengo el corazón roto, lo sé, como sé que está perdido.

Si hay algo en mí es mi alma y está quebrada. Hoy no sé en dónde estoy, no sé en dónde quiero estar. Después de tantos años me he cansado. Llegar a la montaña, a la cima y haber tardado tanto para estar sola, o acompañada por mi soledad… no; no es lo mismo.

Recuerdo pinturas, fotografías, carreteras, viajes… cierro los ojos y me encuentro con que todo eso pasó hace tanto tiempo que tanto es lo que he vivido y tan rápido que no lo había contado.

Echo de menos a muchas personas, los recuerdos de cientos de paisajes, de memorias, de letras, de frases, de hechos…

Hoy estoy destrozada… soy una incógnita-pienso- pero no; ya no lo soy más y eso me vuelve más vulnerable.

Encontrar sombras, nuevas sombras, nuevos miedos, nuevas facetas en viejas personas, reencontrar a amigos, amigas… o sólo recordarles.

Ahora sólo veo que tengo libros, menos de los que quisiera… cuadernos deshechos por tanto escribir, letras borrosas por las lágrimas que caen sobre la tinta fresca y el perfume de inciensos… botellas de vino tinto, y copas inexistentes. Estoy yo con mis grandes ojos negros, cambiada y vuelta a ser la de hace algunos años. Este círculo ha girado tanto que la imagen se volvió una espiral y yo me fundí en ella mientras el reloj seguía con su tic tac… me perdí, de todos, de ti, de mí, quien quiera que seas y hoy no sé si te he encontrado, ni siquiera sé si te he buscado… pero regresaste.

Entre lágrimas te veo y te quisiera dar un abrazo, pero el susurro de los árboles al viento me hace ser cautelosa… el cabello tapa mis ojos y las gotas empiezan a caer… y no sé si son lágrimas o lluvia…

Quizá todo esto sea parte de un sueño lúcido, o un de un despertar en un hospital después de extirpar algún maltrecho órgano… lobotomía frontal.

Muerte y desdoblamiento…ahora ya no quiero, no quiero distinguir la realidad.