En la noche

marzo 7, 2012

Te siento en la noche.
Pero la noche ya no te cubre.
Ahora la Luna es mi resplandor. Que ya no muero.

Tú nunca has sido mi Luna, tampoco has sido mi suspiro.

Hoy frente al oleaje tempestuoso aviento gritos como lanzas, quiero herir al mismo sufrimiento y salir de esta cueva llena de fango y humedad.

Las lágrimas han deshecho mis vestidos, ya no sé qué día es pero existe un fulgor que todavía me ilumina.

No estás y yo ya no te quiero extrañar. La enfermedad me carcome, mi cuerpo se calcina entre la sal y la desesperación. Ya no puedo contra esta soledad.

Ella no es la misma a la que le escribía antes, ella ya no se maquilla, ella se esconde, ella está entre neblinas. Los lobos la buscan…

Ella soy yo. El mismo reflejo, el cambio y la extrañeza.

Me convertí en lo inalcanzable; en lo perpetuo.

Nueva

enero 22, 2012

Renacimiento.
Oscuridad.
Deseos.
Ruptura.
Caos.
Retornar.
Mirada.
Inicio.
Fin
Pero también un ciclo.

Estoy aquí

enero 6, 2011

Este año ha venido lleno de sorpresas, de ruidos de campanas y de silencios memorables en los que me refugiaba entre la sombra que daban las hojas de un árbol por fuera de la que por poco tiempo fue mi ventana. Escuché el silbar de pájaros, dejé por un tiempo todo lo electrónico: laptop, teléfonos, agendas, internet, televisión, radio. Y no me arrepiento; esa fue mi desintoxicación y me llené de ilusiones, de conflictos resueltos, de ideas rebuscadas pero claras y precisas, de noches de insomnio, de noches de luna y de días en cama, de ver libros, de releer páginas, de encontrar memorias, recuerdos y deseos desfragmentados en cajas de cartón.

De tomar un buen vino tinto y de ser feliz abrazando a una botella verde.

Ahora el descanso se reflejó en el quéhacer y en no tener tiempo para nada, pero a la vez ocupar las más de 24 horas del día en asuntos que sólo me pertenecen a mí. Y no me contradigo, sólo que es lo que pienso.

La desilusión y su sabor, me llegó, pero la alejé y pasé otro año, y ahora sonrío y no lo creo, ya no cuento las lágrimas, ni las sonrisas… tampoco los días, ni marco las fechas. Ahora sólo vivo esto, que es mi vida, un instante, una eternidad, lo efímero de lo memorable, las sonrisas invisibles e incoloras, los abrazos y las miradas que no recibí.

Ahora me percato de dónde estoy, y de mi lista de deseos, de mis ojos quebrándose ante estas lluvias de estrellas, de fiestas que vanas, ahora me río de ellas.

Llego de nuevo al mundo virtual, y veo que tengo mucho, muchísimo y antes me di cuenta de que mucho de lo que he querido en la vida lo he conseguido y sigo en esa vía para conseguir lo que me hace falta, eso, para complementarme.

Encuentro cartas, libros, vino, y mi llegada…veo éxito, una renovación al alma sin dejar que fluya mi esencia.

Ahora mi cabello está diferente, también mi maquillaje, mis manos, mi tipo de pensamiento e incluso mis recuerdos ya no son los mismos que antes. Tampoco mis deseos, aunque me haya dolido el ver anillos en otras manos y ver los míos en fotografías, y en lágrimas reflejadas no es mi prioridad.

Sigo amando a la luna, vivo en una ciudad que no creo que sea la que dejé… me sigue gustando la niebla y la lluvia, el sol me sigue matando y yo desmorono a personas con mi mirada, mi sonrisa y mi perfume. Hoy ha llovido dentro de mi habitación y las gotas son azules…hoy le escribí, y hoy escribo yo, y leo, y pienso y deduzco, pero lo más importante es que sonrío. Tomo té, me preparo una tostada con margarina y mermelada. Me fumo un cigarrillo y veo que mis labios son rojos y mi piel vuelve a ser blanca, muy blanca…

Vuelvo a ser yo, y estoy aquí, deseosa y con coraje, queriendo hacer más y más, teniendo logros a base de golpes duros, de nervios pero también de reconocimiento de parte de muchas personas; de un reconocimiento que yo no me he esperado.

Vuelvo a escribir en un día de reyes, escribo cartas entre líneas y miro hacia el cielo… días anteriores. Recuerdo, respiro y continúo, otro año, y seguimos aquí.

Gracias por ser y estar, por escribir, por leer, por pertenecer a este espacio que es parte fundamental de mi vida, gracias por sus mensajes y críticas, esos; que me han hecho crecer y llegar a dónde estoy.

Hoy no hay un personaje; hay varias facetas y soy feliz.

Es… simplemente una epifanía.

Luna II

octubre 21, 2010

La luna esperando por los lobos

Por sus aullidos, que parecieran lamentos

puesto que la han dejado sola…

Pero así ha quedado porque está tan alta

Tal altiva para ellos.

 

Salvajes, pero aferrados a su cobijo.

A su luz; bello tormento.

Siglos de un encanto.

Principio de un pedestal.

Alta, inalcanzable.

 

La Diosa por excelencia.

Nocturna vigilante

Sigilosa amante, acompañante…

Inspiración perdida.

 

Lujuria incomprendida

Cambiante por días: menguante, fría, escondida.

De entre tinieblas tu abrigo creas

Para cautivar a lobos, a hombres, a mujeres.

 

Iracunda, lasciva.

Conquistada, que haces conquistar.

Cielo despoblado por ti; su majestad.

Corona de espejismos de sueños…

De realidad.

 

A ti te recuerdo, mientras te noto difusa entre los árboles

Entre el cielo nublado

De esta noche, de las más bellas.

Una noche de Octubre, una noche otoñal.

 

Por-venir.

octubre 13, 2010

Alguna vez derramé lágrimas sobre tus hombros.

Otra vez me desmayé en tus brazos.

Muchas veces más me desaté el cabello y te demostré todo.

Fue tan fuerte, que bien dices tú,  te maté.

Te mordí, te succioné la vida.

Quedaste herido, me quisiste lastimar y lo conseguiste.

Pero eso queda en el ayer.

Lo único que tengo ahora son marcas de dolor.

Visibles e invisibles, pero ahí se encuentran.

Y lo sabes…

Como yo sé lo que significan esas palabras no dichas

Esas palabras escritas.

Esos sentimientos enfermizos y arriconados en tu corazón.

Te llaman traicionero, tu propio ser te desprecia.

Y yo, ahora me encuentro lejos.

Aunque me veas, ahora todo es pasado, melancolía, dolor.

Pero no de mi parte.

Tú fuiste la causa.

Ahora yo sólo volteo la mirada y te niego.

No entiendo todavía qué pasó.

Tampoco lo quiero averiguar.

En este tiempo soy yo, y la luna está pronta a llegar.

Ya no me importarás.

Lágrimas de Cristal

junio 27, 2010

No me mojes más.

No; no me empapes con lágrimas de cristal.

No desarmes mi batalla.

Porque esta no es la final.

No quieras despedirte diciendo adiós al mar.

Porque si tan sólo me dieras ese pez

Yo curaría las heridas

Las que le hicieron aquellas espinas…

Tantos años atrás.

Con mil besos y caricias.

Con una lengua húmeda en tu fragilidad

Con serpientes y sin rencor ya.


Para que así difícil se vierta en indoloro.

Mientras quedamos en vestigios.

Vampiresa y Hombre Lobo.

En un eclipse que no minó a ninguno.

Entre un cielo que ante el fuego

Este mismo hechizó.

Cubriéndolo de nubes.

Mostrando centellas y truenos.

Dejando la vida entre sueños.

Y nuestros años rondando

cual manecillas en relojes…

Contando…

No te vayas, no me dejes ir…

¡Larguémonos de aquí!

Juntos, escalando peldaños.

Besando sudor y sangre seca.

Colapsados en un beso.

Enredados en nuestro universo.

Te digo ven. Te lo digo en silencio.

Te necesito amor.

Quiero que tus labios sean mi candor.

Ocúltame del Sol.

Deja que te vea, sí.

Anda, que serás mi Luz.

Mi guía, tus ojos en la tormenta.

Y

Los rayos espasmos.

Y el nácar de la noche…

La crema que unto en mis labios.

Nuestro manto el velo negro.

Ya sin ocultarnos.

Visitando el Castillo

Las Ruinas; el pasado.

Ríe, pero no me hagas llorar

No con esas lágrimas de sal

Con esas que me hacen sangrar.

Las tuyas y las mías por igual.

Lágrimas de cristal.


Lord Byron

abril 19, 2010

Quien se imponía con su bastón tras una deformidad.

Quien amaba y odiaba por temporadas.

Quien estuvo en la noche de tormenta en la que nació Frankenstain.

Uno de los mayores Románticos que tenemos en la historia.

Muere un 19 de abril de 1824 en Grecia, siguiendo sus ideales y dejándonos con su incompleto “Don Juan” y terminando con la maldición de los Lores Byron que mueren a los 36 años.

En un álbum

Sobre la fría losa de una tumba
un nombre retiene la mirada de los que pasan,
de igual modo, cuando mires esta página,
pueda el mío atraer tus ojos y tu pensamiento.
Y cada vez cada vez que acudas a leer este nombre,
piensa en mí como se piensa en los muertos;
e imagina que mi corazón está aquí,
inhumado e intacto.
Lord Byron.

Y hoy…

diciembre 2, 2009

Y pasa otro año, otro lleno de recuerdos. Uno que no ha sido amargo, uno que no ha tenido sinsabores. Uno en el que se han derramado lágrimas de felicidad y de infortunio. En el que no ha llovido. En en cual vi hadas en el rabillo de mi ojo derecho, tras lágrimas y conocí a duendes.

Me he escondido entre árboles y he escuchado al silencio, he sentido el palpitar de su corazón y he visto las más crudas decepciones.

He rechazado a la soledad y he sonreído mientras camino sola, por calles que parecen vacías; sin escuchar voces, ni siquiera susurros. He visto florecer y he visto crecer.

He evitado lo inevitable y sigo pensando, sigo escribiendo, y a pesar de todo lo malo, no puedo tener porcentajes o arrepentirme de algo. Lo he probado, y su sabor no ha sido malo, pero su efecto ha sido como veneno en ciertas ocasiones.

Perdí a la Luna tras el correr de esas nubes y me perdí en la carretera sin ver esos bosques, sin escalar aquellas lejanas montañas. Me alejé de ti, y te sigo recordando. Duele ser o estar hoy… y al mismo tiempo es un orgullo, porque no soy la mujer de ayer y sé que nunca más lo seré.

Se que tengo compañía, encontré a gente fabolusa, y traté de olvidar a dos amigas; Melancolía y Soledad, pero han vuelto a mi. No, no escribo sobre ellas, ni para ellas, ni por ellas. Escribo porque lo necesito, porque para mi es respirar y ya me estaba ahogando en un vacío lleno de tartas y falsificaciones.´

Ahora sólo deseo, sólo deseo… y no espero a Esperanza, pero pienso en ella y deseo, deseo y por momentos… creo.

Daño

julio 9, 2009

Te tengo guardado entre los libros, entre las angustias llenas de polvo que se encuentran en mi memoria.

Tengo tu frialdad de verano congelándome hasta los huesos; dejándome inerte. Imágenes de lo que fuimos y no seremos en fotografías que se destrozaron en aquel cuarto oscuro.

Veo tus brazos al sol, queriendo encontrarme en el bosque de los sueños; donde escondiste el oro, el tesoro que me prometiste, el que me otorgaste…incompleto.

Las distancias ahora no parecen tan lejanas, ahora ya no son nada… se parecen a un tímido rocío de lluvia, cuando está empezando a nevar. Cuando se quiere regresar. Cuando al recordar se quiere vivir… se quiere vivir sin empezar otra vez.

Que callen los mudos y que vean los ciegos, qu sin sentido cometimos lo que fue más que una aventura…

Que vigilen las tumbas los sepultureros, que el cementerio está iluminado por la luna neblada, por la oscura, esperando el sol, el renacer.

Que el daño no nos aprisione más, que no haya palabras, que mi contorno se desvnezca ante tus pupilas entre una madrugada. Que mi tacto desfallezca y se pierda entre el roce de tus dedos, de tus manos. Porque ese es ahora el nombre del deseo.

Cuando se ven las marcas de lo perdido, cuando se reencuentra y no lo puedes tocar; cuando la cobardía aparece y quieres lanzarte a ese vacío, en el que te sumerges y no sabes ya nada más.

Cuando la locura febril se comvierte en un desvarío y desequilibrio atemporal.

Cuando el amor existe para muchos pero para nosotros no más.

O por lo menos no en palabras, ni en caricias, ni en la forma en que un día lo sublimamos, al pertenercernos sin importarnos nada, ni nadie, en un universo más que total.

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Mi Sombrerero Loco

mayo 5, 2009

Y fue así, justo así, cuando los peones del juego de ajedrez se coronaron victoriosos y triunfantes; cuando la sangre derramada y fresca pintaba las rosas blancas en un tono carmesí y el cricket se jugaba con las cabezas rodantes , con los mismos ojos que nos veían. Yo bebía el té con la corte – o ¿en la corte?-

Saliendo del laberiento vi un reloj que marcaba las 6, un reloj que seguía marcando el tiempo, más no las horas, ni los días que habían pasado, un reloj salido de una explosión, uno que recordaba mi pasado.

Mientras tomaba más pimienta para calmar mi alergia, vi un sombrero rodante en la mesa, vi que unas manos; las manos más encantadoras que había visto lo buscaban, mientras él iba girando por lo largo del camino de mesa hacia dónde yo me encontraba. Tomé el sombrero y lo coloqué en mi cabeza, seguí bebiendo el té y repentinamente un beso asustó a mi mejilla. El sombrero era el dueño de este personaje salido de un cuento de hadas, era como si lo viera en el mismo espejo que me encontré una vez, cómo si lo hubiera perdido y ahora NOS hubiésemos encontrado de nuevo.

Chesire sonreía desde el cielo, como la figura de una luna en cuarto creciente y Venus resplandecía a su lado, centelleando como uno de sus dientes en esa blanca y enorme sonrisa; estaba amaneciendo o por lo menos de eso me percaté mientras me veía hundida en un mar de lágrimas que por desesperación no podía contener. Felicidad, temor, angustia, era ¡miedo! lo que sentía en esos momentos. Era una ensoñasión, pero no era irreal.

Calmó mis afligidos sentimientos y él me hizo comer un bizcocho con un poco de mermelada de fresa, me sirvió una gran taza de té con miel y un poco de whiskey. Me hizo sentir reconfortada en el mundo más extraño en el que podía estar pero en el que me había sentido mejor en toda mi vida.

Tomó mi mano y me invitó a bailar, mientras el sombrero me decía cosas que no podía entender, él besó mi mano y me dió las gracias, por haberlo encontrado. No sólo al sombrero, sino a él. Que estaba perdido sin saber por tantos años quien era yo.

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